“La U. Nacional de Colombia se encuentra en un estado de crisis”: Juan Sebastián Aristizábal Henao

“La U. Nacional de Colombia se encuentra en un estado de crisis”: Juan Sebastián Aristizábal Henao

Sept/24 Aristizabal Henao es el representante estudiantil ante el Consejo Académico Universidad Nacional de Colombia, reflexiona sobre el incierto panorama que vive esta IES y la riesgosa participación del gobierno nacional.

La Universidad Nacional de Colombia se encuentra en un estado de crisis. Hoy existe mucha incertidumbre sobre las ultimas decisiones académicas y administrativas tomadas en la Universidad, la autonomía universitaria, entendida como el derecho de la comunidad a participar en la toma de decisiones de nuestra alma máter. Ha sido incuestionablemente quebrantada por el Gobierno Nacional, quien ve en la Universidad un fortín político que no puede soltar, tomando decisiones sin precedentes.

La crisis se ha venido agravando desde el día de la designación a rectoría cuando se designó al profesor José Ismael Peña como rector de la Universidad en una sesión marcada por controversias de toda índole, donde una gran población se declaró en contra, e incluso en desobediencia civil, justificándose en un mal procedimiento. El Gobierno entonces intervino la Universidad hasta cambiar la rectoría, 2 meses y medio después, sin esperar una decisión del Consejo de Estado, como órgano judicial, contra las demandas a la designación del proceso. En esta nueva designación, 3 de los 5 votos se emitieron por parte de personas que nunca se reunieron con los candidatos en entrevista y que participaron en la campaña de la persona que posteriormente designarían (representación estudiantil, delegado del Consejo Nacional de Educación Superior y Viceministro de Educación Superior), quiero resaltar que una irregularidad, no se subsana con otra, pues las consecuencias a largo plazo pueden ser irreparables para la Universidad, algo contra lo que no podemos simplemente guardar silencio ni posiciones cómodas por miedo.

La consecuencia de ello fue el escarnio y el hostigamiento a la representación estudiantil ante el CSU de ese entonces y toda persona, organización e incluso familiar que tuviera algo que ver con ella, cuando incluso el mismo Gobierno ha mentido sobre cómo votaron. Aunque claro, si no se hace un análisis del acta publicada en periódicos, o del resumen ejecutivo publicado en la página de la Universidad, nadie se entera que eso pasó. Con suposiciones y un nivel del debate rebajado a insultos, falacias y violencia. Finalmente, el 6 de junio, lograron el objetivo, cambiar la rectoría.

Hoy por primera vez en la historia tenemos un Consejo Superior endogámico, contrario al espíritu del decreto ley 1210 de 1993, controlado por un partido político, con un bajo nivel de argumentación sobre las decisiones que ha tomado. La Universidad es una institución como una vocación históricamente política y esto es un aspecto positivo, pero lo que hoy vemos es a la “politiquería” tomándose la Universidad, dejando a un lado la academia.

A día de hoy, seguimos sin un rumbo claro, esperando un fallo del Consejo de Estado, el cual no sabremos cuándo pueda llegar, y qué suceda cuando este tome una decisión. No se sabe el rumbo de la Universidad, pues solo pasamos por el ojo de la tormenta, el desgaste vivido en los últimos meses ha llevado a la comunidad a un estado de indiferencia, como es habitual una vez pasada la coyuntura, dejando las decisiones de la Universidad en grupos reducidos de poder. Se está volviendo una pelea interna, pelea por la cual me he visto muy afectado, no solo yo, sino muchos de los y las representantes estudiantiles. Una de las más recientes, el hostigamiento hacia Ana Manrique, el cual es completamente inaceptable.

Rechazo el hostigamiento que recibió Sara Jiménez, el hostigamiento que están sufriendo Ana Manrique, Laura Quevedo y otros liderazgos estudiantiles, Las representaciones estudiantiles somos los que terminamos pagando los platos rotos en este tipo de coyunturas cuando las decisiones de los cuerpos colegiados que están desequilibradas, no solo en el CSU, sino en el Consejo Académico, en los Consejos de Sede, en los Consejos de Facultad, y cada cuerpo colegiado existente de la Universidad, que cuenta con participación estudiantil. El Consejo Académico que solo 4 personas somos elegidas por votación de la comunidad, 23 por el CSU, y 8 personas por la rectoría. En el caso del CSU, el Gobierno cuenta con el absoluto control

Soy una persona que respeta la decisión del Consejo Superior Universitario, como máxima autoridad de dirección y gobierno de la Universidad, lastimosamente porque así es la autonomía universitaria actual. Para que haya una verdadera autonomía debemos reformar la estructura del Consejo Superior Universitario, para reducir la participación del Gobierno Nacional y volverlo más plural. La Universidad es academia, bienestar, investigación, transferencia de conocimiento, no ataques entre nosotros mismos, propiciado por un grupo político que nos ha hecho mucho daño

Es preocupante la baja participación en los debates cruciales para la Universidad como su modernización académica, el modelo de transferencia de conocimiento, la alta deserción, la baja de aspirantes, las necesidades en infraestructura o la crítica situación de violencia que vive la Universidad, protagonizada por constantes enfrentamientos entre encapuchados y la fuerza pública que han afectado enormemente a la comunidad. Estos temas hoy se ven manejados con absoluta improvisación y con afanes

Finalmente, espero que independientemente quién esté en cada uno de los cargos de Dirección y Administración, trabajemos por la Universidad, construyendo sobre lo construido, y así mejorar nuestra Institución, Alma Mater de muchos de ustedes, y mi Alma Mater.

Con un profundo dolor por la Universidad,

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