La UIS y su laberinto


El ex-vicerrector y excandidato a la Rectoría de la UIS, Sergio Isnardo Muñoz Villarreal, analiza la encrucijada que tiene la principal universidad de Bucaramanga por el enredado proceso de elección de rector:

En el accidentado proceso de designación de rector de la Universidad Industrial de Santander – UIS debe empezarse por reconocer los errores que rodearon la fallida decisión sobre el futuro inmediato de nuestra Alma Mater, así como avizorar lo que sigue en este nada fácil panorama decisorio.

Todos coinciden en que el proceso se inició de forma apresurada, no se dieron los tiempos necesarios para que la comunidad universitaria hiciera las reflexiones de manera tranquila, se atropelló con plazos, por lo que incluso se llegó a especular que el calendario estaba diseñado para garantizar una segunda reelección del actual rector, a pesar de las naturales prevenciones que esta idea generaba pues los logros innegables en su gestión contrastaban con su falta de calado en amplios sectores internos y externos.

Luego del desenfrenado proceso al interior de la UIS, en donde algunos candidatos recurrieron a prácticas censurables y ajenas a la vida académica acudiendo a la “guerra sucia” para descalificar sin fundamento, se dio paso al análisis en el seno del Consejo Superior que en una sorpresiva evolución de los acontecimientos, luego de tres sesiones, concluyó responsablemente que el proceso se debía iniciar de nuevo, dado que ninguno de los cuatro candidatos que evaluó el Consejo contó con los cinco votos que piden los estatutos para designar Rector. Lo ocurrido se podría resumir en una frase de la Ministra de Educación, en comunicación dirigida a Vanguardia Liberal, a propósito de su voto en blanco: “…los retos actuales que plantea la rectoría de tan prestigiosa institución requieren de nuevos liderazgos”.

Ahora se espera una nueva cita del Consejo Superior en la que se fijará un nuevo calendario, las recientes lecciones seguramente serán tenidas en cuenta para no tratar de forzar las circunstancias y que sean los intereses superiores del buen futuro de nuestra institución insignia los que sigan guiando todas sus decisiones.

Sin el actual rector en la contienda y con una demanda en ciernes de uno de los candidatos que defiende su victoria, no reconocida por el órgano nominador, lo que se vislumbra no es claro. Adicionalmente, hay voces que dicen que la consulta interna no fue respetada por los representantes de los profesores y estudiantes en el Consejo Superior y por ello ya no tendría sentido repetirla.