2020 Han sido determinantes en la cobertura y, sobre todo, en dar oportunidad a compatriotas que, de otra forma, no hubieron podido habilitarse socialmente. Invaluable aporte de UNAD, UCC, Poli, Andina y Minuto.
No hacen parte del grupo de las mal llamadas “grandes universidades del país”, ni del autoproclamado Grupo de las 10 (Andes, Antioquia, Bolivariana, EAFIT, Externado, IUS, Javeriana, Nacional, Norte y Valle). No tienen acreditación institucional aún (en gran medida por la complejidad propia del proceso en virtud de su presencia regional), aunque tienen programas acreditados; no son cercanas al poder, a Mineducación, al Gobierno y a los rankings internacionales, pero son el mejor aliado social de cientos de comunidades regionales; sus matrículas son económicas para quienes tampoco pueden acceder a las universidades públicas (si es que en sus regiones éstas están); llegan a los connacionales estudiando los problemas básicos del día a día, y su apuesta es la admisión como un reconocimiento de los aspirantes y no como un proceso (odioso para muchos) de exclusión social.
La suma de sus estudiantes se acerca a los 400 mil (más del 15 % del total de la matrícula en educación superior). El 85 % restante lo tienen cerca de 280 IES. Sin ellas la tasa de cobertura de la que tanto se precia el Gobierno bajaría en cerca de 10 puntos porcentuales, pero, sobre todo, se perdería la oportunidad de llevar educación superior como un instrumento de reivindicación social a muchos municipios que hasta hace poco eran caldo de cultivo de la violencia. Y si existiera, y en buenas condiciones, conectividad en muchas regiones del país, estas IES estarían creciendo mucho más.
Estas IES, y casi todas, han sufrido por inconsistencias del Ministerio, de Conaces y del CNA, pero ahí van. Ojalá tuvieran más respaldo del Estado. Vale recordar que el actual Plan Nacional de Desarrollo –PND- 2018-2022 “Pacto por Colombia. Pacto por la equidad”, dice que en educación superior “se avanzará en brindar más oportunidades de acceso a una educación de calidad, con un énfasis en las poblaciones vulnerables, contribuyendo al logro de la equidad y la movilidad social”.
Muchas otras IES, “grandes”, acreditadas, más por necesidad de mantener y subir sus cifras de matrícula, están intentando llegar a las regiones menos pobladas y más necesitadas, pero a costos altos para estas comunidades y sin la experiencia social, virtual y de asentamiento social que estas cinco ya han ganado.
Eso sí, tampoco son las únicas que tienen una importante presencia regional (otras como la Remington, la ESAP, la CUN, la Antonio Nariño….) también hacen presencia en varios departamentos, auncuando sus cifras, estrategias y logros se mueven en una dimensión diferente.
¿En dónde radica parte del éxito, medido en crecimiento, cobertura y aceptación social de estas 5 IES? En su capacidad de innovar procesos, sistemas de mercadeo, modalidades de graduación, formas de llegar al público y, en general, de arriesgarse a modificar paradigmas muy tradicionales (y estancados) que poco permiten al sistema avanzar. Respetan a Mineducación, pero han sabido “jugar” con la excesiva normatividad; han podido forzar los beneficios de la autonomía; se han adentrado en montañas, valles, zonas rojas, comunidades indígenas, ciudades pequeñas, cárceles, colombianos en el extranjero, fuerzas armadas en servicio y comunidades vulnerables, y en el caso de 4 de las 5 escogidas, han ha dado la virtualidad como una alternativa práctica para llevar educación (cada vez con mayores niveles de calidad en la modalidad) a personas y regiones que nunca podrían estudiar de forma presencial.
Para comprender la magnitud de parte esta población, baste decir que más de 1.5 millones de habitantes en Colombia son indígenas, 4 millones son afro, 120 mil en cárceles, más de 11 millones son campesinos, cerca de 2 millones de desplazados, cerca de 5 millones de connacionales en el extranjero y casi medio millón de miembros de las Fuerzas Armadas. Esta es “la otra Colombia”.
A continuación, unas cortas, incompletas (seguramente injustas) reseñas de lo que vienen haciendo estas IES por la educación superior de la “otra Colombia”, organizadas según sul número actual de estudiantes:
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Más UNAD, más País |
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“Más UNAD, más País” se llama el actual Plan de Desarrollo de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, y refleja la apuesta institucional de la IES por extenderse al mayor número de municipios a través de más de 60 programas (desde tecnológicos hasta maestrías) 100 % virtuales, tanto en pregrado y posgrado, como en programas de primaria y secundaria. Actualmente cuenta con 4 pregrados acreditados en alta calidad.
Según sus lineamientos institucionales “para la UNAD, la educación a distancia, y en especial su expresión más avanzada, la educación virtual, se convierte en la real oportunidad de inclusión educativa, al garantizar altos estándares de calidad y pertinencia para el desarrollo humano sostenible y el desarrollo regional y nacional como propósito fundamental de la innovación organizacional en todas sus expresiones”.
Cuenta con presencia física, con edificios administrativos, aulas para tutorías y laboratorios de prácticas, con personal directivo y académico en 8 regiones que cubren todo el país, desde las que atiende directamente en más de 60 municipios con centros de atención tutorial, a distancia y virtual. Además, tiene presencia en Florida, Estados Unidos, y proyecta abrir un centro internacional en Europa. Este año, cursos de la UNAD también estarán disponibles en la plataforma mundial de moocs, MiriadaX.
Esta Universidad, que nació como la Unidad Universitaria del Sur de Bogotá -UNISUR-, en 1981, llegó a tener, en 2015, 75 mil estudiantes, cuando Gina Parody llegó al Ministerio de Educación. Tras varias intervenciones que se pidieron desde el Ministerio sobre la UNAD, ésta perdió cerca de 25 mil estudiantes, pero la defensa jurídica de la Institución y de su rector, Jaime Alberto Leal Afanador (foto), lograron mostrar que la Universidad ha actuado dentro de la legalidad.
Hoy Leal es, tal vez, el rector de universidad pública con más experiencia y gobernabilidad en una IES, y ninguna de las acusaciones que se han hecho sobre él ha prosperado y, por el contrario, se ha consolidado el trabajo en equipo de la comunidad universitaria, que hoy ronda los 135 mil estudiantes. Además de ser la IES más grande del país, es la universidad pública que más beneficiarios de Generación E recibió en 2019 (cerca de 10 mil).
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| Su rector (tras 15 años en el cargo, con varias re-elecciones) hace recorridos nacionales con sus directivos y dirige encuentros de planeación con estudiantes, profesores, egresados, vicerrectores, decanos nacionales, directores de programa y profesionales técnicos de todo el país en Paipa (Boyacá), para revisar las metas de consolidación institucional. Realiza una especie de “consejos comunitarios de gobierno” donde responde directamente las posibles quejas y críticas de los asistentes, y escucha testimonios de vida de cómo, gracias a la Universidad, campesinos, ancianos, desplazados por la violencia, militares y excombatientes, invidentes, líderes comunitarios, operarios, importantes profesionales que viven en el exterior, profesionales de otras áreas, y hasta personajes públicos optan por la UNAD (ver testimonio de estudiantes UNAD 1, 2 y 3). |
Además de sus costos razonables y la oferta de programas hasta hace poco no pensados para la virtualidad (regencia de farmacia, ciencia política, gestión deportiva y música, entre otros), la UNAD tiene un modelo de matrícula permanente durante todo el año, y como una acción de compromiso social e interacción con la comunidad, viene impulsando el Observatorio Intersistémico Regional (OIR) como un escenario de encuentro con todos los actores sociales de cada comunidad para identificar oportunidades de mejora. Así mismo, impulsa proyectos con departamentos a través de Campo UNAD, o el uso de la tecnología para llegar a las comunidades ajenas a los desarrollos de la ciudad (como por ejemplo consultorio jurídico virtual). Pese a ser la universidad pública más grande, en número de estudiantes, es la que, proporcionalmente, menos recursos recibe del Estado, por lo que debe gestionar cerca del 80 % de su funcionamiento con recursos auto-gestionados.
La experiencia de la UNAD en la modalidad le ha llevado a que ésta presida la Asociación Colombiana de Instituciones de Educación Superior con Programas a Distancia y Virtual ACESAD, y la Asociación Iberoamericana de Educación a Distancia AIESAD.
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POLI-modal y POLI-funcional |
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A comienzos de los años dos mil, la institución universitaria Politécnico Grancolombiano, hoy conocida familiarmente como El Poli, atendía estudiantes en Bogotá, y sus egresados tenían buen desempeño y reconocimiento especialmente en programas como administración bancaria, sistemas y programas afines al mercadeo.
40 años después de su fundación como institución tecnológica por el banquero Jaime Michelsen Uribe y su esposa, en 1980, El Poli registra 105 programas (de técnicos profesionales hasta maestrías) con 7 pregrados acreditados en alta calidad, estudiantes de todo el país y presencia institucional para acompañar directamente en su estudio, especialmente a comunidades que han sido excluidas tradicionalmente del sistema educativo formal, bien por su pobreza, por su discapacidad o por el rechazo social.
Su actual rector es Leonardo Gil Quiñonez (foto).
Fue luego de su alianza con la Red Ilumno (que potenció procesos administrativos y, sobre todo, labores de mercadeo) como El Poli se “disparó” en número de estudiantes y programas presenciales y virtuales en muy diversas áreas del conocimiento. Actualmente supera los 53 mil estudiantes (cerca de 10 mil presenciales y 43 en modalidad virtual), con 112 Centros de Servicio Universitario, o CSU, a lo largo de todo el país. Estos centros son lugares físicos en donde se adaptan personal de apoyo y computadores para que los estudiantes de modalidad virtual, que no tienen equipos de cómputo o conectividad puedan ir a estudiar.
A través de la virtualidad El Poli ha podido desarrollar su vocación de IES incluyente, facilitando los mecanismos de acceso a la educación superior de víctimas del conflicto, grupos étnicos, población en tránsito a la vida civil, personas con discapacidad, habitantes de frontera y población lgbti, entre otros. Alrededor de 4 mil de sus estudiantes pertenecen a estas comunidades.
El sistema universitario poco ha conocido, especialmente en Bogotá, las acciones que El Poli realiza a favor de la inclusión, que se ha convertido en una de sus banderas. En Bogotá El Poli se identifica como una de las IES ubicada arriba de la Avenida Circunvalar, aunque por esta época está estrenando un gran edificio en la zona de Chapinero, sostenible y amigable con el medio ambiente, de 7 pisos y 14,700 m2, para mejorar la atención de varios programas y posgrados.
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| Es destacable su intervención en zonas lejanas de la capital, como la Sierra Nevada de Santa Marta, concretamente con el resguardo indígena Kankawarwa (en donde El Poli es una de las pocas instituciones no indígenas que pueden ingresar con confianza y sin pasar las exigencias que se hacen a cualquiera, dadas las reservas y protección que existe para la comunidad Arhuaca), y en donde la IES donó un aula con computadores y conectividad para que los indígenas, patrocinados algunos por la empresa privada, como Nutresa, puedan titularse. Ver video |
En el Cauca, el POLI acompaña “Parchetic”, que es una iniciativa de la Gobernación para acercar a más de 56 mil niños de las instituciones educativas a la tecnología.
El Poli también apadrina una ludoteca en Quibdó para que dos mil niños se acerquen al estudio y se erradique el trabajo infantil. (ver video). En Medellín, por su parte, se tiene una gran sede física y se apoya con la Alcaldía en la formación de la cultura metro.
Los convenios de articulación con el SENA, las Fuerzas Armadas y los programas de articulación con la media son otros que han aportado un importante número de alumnos a la IES.
Ese concepto de inclusión también se relaciona con el esfuerzo por combatir la deserción, a través de un flexible sistema de crédito y de apoyo a los estudiantes, así como de becas (más de mil estudiantes han sido becados desde 2.013), y la implementación de diversos consultorios virtuales, como el psicológico, y un extenso programa de voluntariado.
Todas estas acciones han llevado importantes inversiones económicas (no obligadas en la mayoría de IES) para satisfacer el deseo de impactar en la comunidad.
Videos de interés:
– Programa Huella Grancolombiana
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Educación de calidad al alcance de todos |
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Así presenta su oferta la Corporación Universitaria Minuto de Dios, una obra de la Organización Minuto de Dios (OMD), de la comunidad religiosa Eudista, liderada en la década del 90 por el padre Rafael García Herreros, quien impulsó este proyecto con 240 estudiantes.
A 2.020 la OMD la preside el padre Diego Jaramillo Cuartas, el rector nacional de UNIMINUTO es el padre Harold Castilla Devoz (foto), y sus estudiantes rondan los 120 mil.
Bogotá es la sede principal, con 5 rectores de sede, incluido uno de modalidad virtual y distancia, y 8 vicerrectorías regionales. En todo el país tiene más de 130 centros tutoriales de atención… hasta en Puerto Nariño, Amazonas; o en Guaitarilla, Nariño.
Uno de sus principios es la inclusión y la equidad educativa. “Creemos en el derecho de todas las personas a la educación. Y hacemos una opción preferencial por quienes no tienen acceso a ella”, señala su PEI. De allí que la misión hable de “ofrecer educación superior de alta calidad y pertinente, con opción preferencial para quienes no tienen oportunidades de acceder a ella”.
Sus estudiantes están en programas presenciales (aprox. 30%), distancia tradicional (aprox. 69%) y distancia virtual (aprox. 1 %). Son 151 programas de educación superior, de técnico profesional a maestría, y 17 pregrados tienen acreditación.
Gran parte de su matrícula se apoya en programas de articulación con el Sena y con la educación media, gobernaciones y alcaldías, y formación para el trabajo y el desarrollo humano. Cerca del 96 % de la matrícula está en pregrado.
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| Otro “gancho” importante es la apuesta por la empleabilidad de sus egresados. Tiene habilitadas 400 empresas inclusivas que hoy hacen parte de su bolsa empleo Centro Progresa, que por varios años ha sido reconocida como la mejor prestadora de servicios de empleo entre 118 bolsas de empleo universitarias del país (foto). |
Por cifras, Uniminuto es la “reina” de la educación a distancia tradicional, que aparentemente estaría llamada a desaparecer por la virtualidad, pero su labor formativa adquiere un carácter social (acompañado de su espíritu de apostolado religioso) al llegar a municipios en donde accede más fácil un tutor tras varias horas y medios de transporte (hasta burro y chalupa), que el mismo internet. El 42 % de sus estudiantes supera los 27 años de edad y el 75% de la matrícula está concentrada en estratos 1 y 2.
En medio de restricciones como estas, más las limitaciones económicas de los estudiantes, Uniminuto ha logrado extender su oferta (incluso, demostrando a Conaces la dificultad que conlleva tener físicamente profesores con doctorado en muchas de estas regiones marginadas del país), gracias a su habilidad para gestionar convenios y alianzas (y en eso le daría clase a muchas IES de carácter empresarial en el país). Recientemente muestra cifras por donaciones por más de 2.600 millones de pesos. Ha impulsado la campaña “Héroe de Corazón”, con la que obtiene donaciones de los propios estudiantes, en su recibo de matrícula, para becar otros.
Oferta programas en convenio con las IES: U. Tecnológica de Bolívar, U. Tecnológica de Pereira, U. de Ibagué y U. del Tolima, y tiene programas en convenio con aliadas como la Fundación Universitaria de Popayán (FUP) y la Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium (Unicatólica), también tiene alianzas con el Tecnológico de Monterrey de México y con Nova University, de la Florida.
Uniminuto ha sido una de las pocas que logró sobrevivir a las difíciles condiciones con las que iniciaron, a comienzos de los dos mil, los Centros Regionales de Educación Superior CERES (alianzas con gobiernos locales y empresas en regiones marginadas), y que fueron siendo desmontados por falta de apoyo. Uniminuto ha seguido con varios de estos para no dejar abandonada a esta población.
La dimensión social y académica de Uniminuto ha pasado fronteras y la comunidad Eudista se halla asesorando en Costa de marfil y Benín, en el África subsahariana, la operación de la Institución Tecnológica Eudista Africana.
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La IES con mejores condiciones de operación en más sedes |
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En Apartadó, Barrancabermeja, Ibagué, Santa Marta, Pasto, Villavicencio, Arauca y Quibdó y otras 8 ciudades más del país, la Universidad Cooperativa de Colombia – UCC hace presencia con campus propios, edificios y amplias instalaciones para la actividad académica, con una estructura organizacional de direcciones, subdirecciones y responsables de todas las funciones de apoyo universitario.
Con cerca de 43 mil estudiantes y 160 mil egresados en programas, todos presenciales (ninguno virtual ni a distancia tradicional), la Universidad Cooperativa de Colombia UCC es hoy la universidad colombiana, ya tradicional, con más presencia en ciudades grandes, medianas y pequeñas (reporta tener impacto en 573 municipios del país), y con una importante acogida entre estudiantes de sectores medios y bajos. El 89% de los estudiantes pertenecen a los estratos 1 a 3.
Actualmente oferta 104 pregrados y 57 posgrados, de los cuales 20 de ellos son maestrías y hay 16 pregrados acreditados en alta calidad, y cuenta, por ejemplo, con instalaciones de primer nivel para programas de salud como medicina, enfermería, odontología y medicina veterinaria.
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| La decisión del anterior Plan Nacional de Desarrollo de permitir el crédito Icetex sólo para programas e IES acreditadas, afectó considerablemente la matrícula de miles de jóvenes en ciudades donde no había otra opción de estudio, y eso confirmó la importancia de alternativas de crédito solidario como el de la Cooperativa Multiactiva Universitaria, COMUNA, que en la actualidad le presta el valor del semestre a 9.524 estudiantes. Afortunadamente, la norma del Plan fue derogada por el actual. |
La Universidad fue fundada en 1958 por un grupo de cooperativistas, liderados por los hermanos Henry y Rymel Serrano Uribe junto con Carlos Uribe Garzón. Su actual presidente es César Augusto Pérez González, y desde hace cinco años tiene como rectora a la exdirectora de Calidad del Ministerio de Educación, Maritza Rondón Rangel (foto), quien ha liderado la adopción de un modelo educativo centrado en la formación por competencias, lo cual le ha significado a la institución una millonaria inversión en recursos educativos, laboratorios y nuevos escenarios, como un moderno edificio en su sede principal, en Medellín, y la proyección de importantes obras en la sede de Bogotá, entre otras. Sus inversiones y finanzas han sido públicamente detalladas en la propia web de la Universidad, en un ejercicio que muy pocas IES realizan en el país.
Solamente en 2019 la UCC obtuvo el premio ANDESCO con programas como el de acceso al sistema judicial para la comunidad de estratos 1,2,3 a través de 17 consultorios jurídicos, que es la red más grande certificada por el Icontec en Colombia (por ejemplo, más de 2 mil personas desplazadas por la violencia han sido atendidas en los consultorios jurídicos de Quibdó, Arauca y Apartadó, en alianza con Acnur – Opción Legal). También ganó en el Pacto Global Red Colombia con el programa de Agua potable para todos en Ibagué. Así mismo, por su compromiso con la promoción de la igualdad de trato y las oportunidades entre hombres y mujeres en un ambiente libre de violencia, se ha convertido en la primera y única institución de educación superior del país certificada con el sello Equipares, del Ministerio del Trabajo, que muestra resultados de equidad de género entre sus cerca de seis mil colaboradores.
Vea el video institucional de la UCC
La rectora Rondón Rangel fue elegida para integrar el Consejo Asesor Presidencial de Empresarias Colombianas de la Vicepresidencia de la República para fortalecer el empoderamiento económico de la mujer, hace parte permanente del Consejo Nacional de Educación Superior CESU (según la Ley 30 de 1992) y fue elegida vicepresidenta por Colombia ante la OUI. Actualmente la Universidad avanza en su proceso de búsqueda de la acreditación institucional multicampus de alta calidad.
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#Soy Feliz, soy Areandina |
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Si hubiera un calificativo para describir y diferenciar a la Fundación Universitaria del Área Andina -FUAA– con respecto a las demás IES del sector, es “felicidad”.
Por lo menos esa es la apuesta institucional con la que pretende caracterizar el proyecto formativo de esta institución universitaria privada, nacida en 1983 como institución tecnológica (fundada por Pablo Oliveros Marmolejo y Gustavo Eastman Vélez), y que en la última década ha tenido un crecimiento geométrico en su matrícula.
FUAA se apalancó en el modelo de promoción, mercadeo y seguimiento de los estudiantes de la Red Ilumno, y en poco tiempo pasó de algunos miles que tenía cuando ingresó a dicha Red, a acercarse a los 35 mil matriculados (y más de 85 mil egresados), en 98 programas presenciales, de distancia tradicional y virtuales, que van desde técnicos profesionales hasta maestría. 9 de estos, acreditados. Ya radicó el informe de condiciones para la búsqueda de la acreditación institucional multicampus.
Ese modelo de gestión lo lidera su rector nacional, José Leonardo Valencia (foto), quien cuenta con dos seccionales (Pereira y Valledupar) y decenas de centros de servicio universitario con los que cubre estudiantes en cerca de 600 municipios del país, y quien llevó al desarrollo de una estrategia de mercadeo y convicción institucional agresiva, moderna, alineada con las necesidades y expectativas de los jóvenes y dispuesta al cambio.
La creación de una Vicerrectoría Nacional de Experiencia, otra de Crecimiento y Desarrollo, la apuesta por programas diferentes y muy cercanos al lenguaje de los jóvenes (entrenamiento deportivo, comunicación digital…) más los tradicionales y muy demandados (derecho psicología, ingeniería, medicina…), espacios y programas de bienestar innovadores, el impulso de moocs, diseños gráficos llamativos, apps, emprendimientos estudiantiles, softwares diversos, una fuerte promoción del desarrollo personal y profesional de la mujer, y grandes incentivos para la capacitación del personal y la movilidad internacional de estudiantes y profesores, entre otras muchas acciones, marcan el estilo de una institución que apunta a ser moderna y “feliz”, a tal punto que en 2019 fue reconocida por la firma de medición organizacional Great Place to Work como una de las 20 mejores empresas colombianas para trabajar (Conozca la “fórmula” Andina).
Son más de 62 mil metros que tiene en todo el país, que siguen creciendo con nuevas bibliotecas, espacios deportivos y auditorios, para nuevos programas que se están proyectando. Adicionalmente, la institución está exportando su exitoso modelo de gestión de estudiantes (que no sólo incluye altas tasas de admisión sino también de retención. La permanencia rodea el 90%, siendo una de las más altas en el país teniendo en cuenta que hay programas virtuales), y las universidades de del Istmo, en Panamá y San Marcos, en Costa Rica, se sumarán a la estrategia Andina.
La apuesta por ser una de las más grandes IES de inclusión en el país, no sólo va por trabajar un currículo que permita la aceptación y convivencia de todos los pensamientos, formas de vida, gustos, ideologías y sexos, entre otros, sino también por un gran compromiso social, que llega inclusive, a apoyar el estudio de comunidades tradicionalmente olvidadas por el sistema educativo superior.
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| Es así como, a manera de ejemplo, en la vía a Urabá y a unas horas de Medellín, en Frontino (Antioquia), Areandina impulsa el estudio, a nivel de posgrado, de indígenas de la región, quienes para llegar hasta allí caminan hasta dos días y cruzan montañas y ríos, para contar con el acompañamiento de tutores que viajan desde Bogotá cada dos semanas para reforzarles su estudio virtual. Por algo Andina fue reconocida por QS como la primera IES latinoamericana en obtener, en 2019, la máxima calificación en enseñanza virtual. |
Andina está sorprendiendo a muchos directivos universitarios por la forma como innova y le apuesta a la creatividad. A algunos no gusta esa apertura, pero lo cierto es que esta IES está dando respuesta a gran parte de ese país al que no le gusta o no ha hallado soluciones a sus necesidades de formación en la “educación superior tradicional”.
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