Julio 4/25 El ambiente dentro de la UNAL es muy tenso y ni siquiera lo que diga el Consejo de Estado (que sigue demorando el fallo que debe emitir) garantiza que la polarización se solucione. En la práctica, el rector Leopoldo Múnera y el profesor Diego Torres son las figuras que mejor reflejan el conflicto.
En los últimos hechos, Diego Alejandro Torres Galindo (foto derecha), quien lleva más de un año como representante de los profesores en el Consejo Superior de la Universidad y, tal vez, el más acérrimo crítico de la forma como ese órgano colegiado, avalado por el Ministerio de Educación, actuó para cambiar la designación rectoral de José Ismael Peña Reyes y, en cambio, posesionar a Leopoldo Múnera Ruiz (foto izquierda), denunció amenazas a su integridad e hizo responsable de su seguridad al rector Múnera.
“Hago responsable a la administración de la Unal, en cabeza del rector, Leopoldo Múnera, de mi integridad personal, y la de los profesores que han sido atacados bajo el silencio cómplice de la administración. Las facultades están solas”, señaló Torres, luego de reiteradas expresiones de preocupación por las múltiples amenazas anónimas que ha recibido y, las últimas, la aparición en el campus de Bogotá de la Universidad Nacional de Colombia, de unos afiches “Diego Torres, facho traidor”.
Al parecer, Torres tiene una investigación disciplinaria, por publicar unos videos de seguridad de propiedad de la UNAL, del año pasado, cuando se dio la toma del edificio de la rectoría, lo cual, para sus críticos, comprometió la seguridad de los protestantes y por ello, entre sus múltiples expresiones públicas en redes de rechazo a la rectoría de Múnera, es que han aparecido los mensajes intimidantes.
“Voy a iniciar acciones de reparación directa en contra de los altos directivos de la Universidad Nacional. Responsabilizo de mi integridad física al profesor Leopoldo Múnera y a su administración. Rechazo cualquier tipo de intimidación, no solo contra mí, sino contra cualquier miembro de la comunidad académica por expresar clara y abiertamente su desaprobación frente a políticas que van en contra de la institucionalidad”, agregó el docente.
Si bien la Rectoría de la Universidad ya había emitido un comunicado tratando de calmar las aguas, por la explícita polarización que hay entre los partidarios del Gobierno Nacional, la Rectoría de Leopoldo Múnera, muchos de ellos cercanos o miembros de la ideología de izquierda y amigos de la elección popular del rector y la constituyente universitaria, el mensaje no parece haber tenido el efecto tranquilizador esperado.
Lecturas diversas al llamado del Rector Múnera por la convivencia pacífica en la U. Nacional
Pero para Torres y quienes rechazan la actuación del Consejo Superior, lo que se vive en la Universidad no es el ambiente deseado para una convivencia pacífica, pese a un nuevo comunicado de la rectoría en el que se señala que la Institución ha realizado “todas las gestiones pertinentes ante la Unidad Nacional de Protección (UNP) y se destinaron los recursos presupuestales desde el mes de septiembre de 2024, para implementar las medidas de protección reconocidas al representante profesoral al Consejo Superior Universitario, Diego Alejandro Torres Galindo”, y que “desde la Facultad de Ciencias y la Rectoría se ofreció acompañamiento psicosocial para atender las posibles afectaciones que estas situaciones le puedan generar al profesor Torres”.
La polémica aumentó con un apartado del comunicado, suscrito por el rector, en el que Múnera dice, frente a las amenazas a Torres, que “los criterios de ponderación en relación con los derechos a la honra, el buen nombre y la posible afectación a la vida, y la seguridad e integridad personal , solo pueden ser evaluados por las autoridades judiciales. La regla general a la cual se somete la Universidad, como parte de una sociedad democrática y plural, es la de garantizar la libre expresión, en un entorno que se fundamenta en el diálogo crítico, pluralista y divergente”.
A lo que Torres respondió que “la administración de la Universidad acababa de abrir la puerta a aceptar las intimidaciones expresadas en grafitis y panfletos anónimos y amenazantes en contra de miembros de la comunidad académica de la UNAL. Este es un legado vergonzoso de esta administración”.
Para críticos de Múnera, esto ha sido visto como un saludo a la bandera, falta de compromiso y permisividad frente a la situación que se está dando. Un silencio cómplice.
Al respecto, Camilo Younes, profesor de la Nacional, gestor del sindicato Atenea de profesores críticos a la actual administración y aliado de Torres en diversas gestiones académicas, dijo que el comunicado de Múnera es “vergonzoso. Así no es señor Rector. Usted tiene la obligación legal y reglamentaria de garantizar condiciones dignas de trabajo en la Universidad”.
Es importante advertir que, salvo explícitos opositores de Diego Torres, como algunos representantes de estudiantes y profesores contrarios a la posibilidad de que José Ismael Peña Reyes pueda regresar como rector, difícilmente se hallan defensores públicos de la posición del rector, pues los miembros del Consejo Superior que lo eligieron poco hablan y el Ministerio de Educación desde hace semanas ha comenzado a establecer distancia con el rector.
Por su parte, el exrector Moisés Wasserman, otro crítico de la forma como Múnera llegó a la rectoría, escribió un fuerte mensaje en el que señaló: “El profesor Múnera explica en 13 páginas (siempre fue muy bueno escribiendo largo, para oscurecer) que en defensa de la libre expresión hay que tolerar las amenazas e intimidaciones dirigidas a quienes disienten con él, para que no se puedan expresar”.
Clic para ver el comunicado completo de la rectoría, del 3 de julio
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