¿Las “grandes” universidades públicas consolidan el SUE o, por el contrario, lo dividen?

¿Las “grandes” universidades públicas consolidan el SUE o, por el contrario, lo dividen?

Marzo 1/23 Las 4 universidades públicas con mayor solvencia financiera y tradición en el país integrarán esfuerzos, en la misma línea de los objetivos que tiene el SUE. ¿Esto ratifica la autonomía y fortaleza del SUE o refleja su debilitamiento?

Hace unos días los rectores de las universidades Nacional de Colombia (UNAL), de Antioquia, del Valle e Industrial de Santander (UIS) firmaron una alianza para fortalecer el desarrollo de la nación desde los territorios a través de la educación superior pertinente y de calidad. Según sus propios reportes, suman más de 100 mil estudiantes de pregrado, 20 mil de posgrado, alta concentración de institutos y centros de investigación, tecnología e innovación, y cinco mil docentes con las más altas calificaciones, la mayoría de ellos con título de doctorado.

Ver la noticia publicada al respecto por la U. Nacional de Colombia

Bienvenidos los esfuerzos para potenciar el impacto de la educación superior pública que estas universidades realizan en uso de su autonomía, mas surge la pregunta de si estos objetivos no son (casi) los mismos del Sistema de Universidades o Universitario Estatal SUE en el que, por defecto, la Nacional, Antioquia, Valle y UIS hacen parte, pero en donde han perdido su protagonismo.

Según la Ley 30 de 1992 (art. 81), los objetivos del Sistema de Universidades del Estado son:

“a) Racionalizar y optimizar los recursos humanos, físicos, técnicos y financieros.

b) Implementar la transferencia de estudiantes, el intercambio de docentes, la creación o fusión de programas académicos y de investigación, la creación de programas académicos conjuntos, y

c) Crear condiciones para la realización de evaluación en las instituciones pertenecientes al sistema”.

Y el artículo 82 de la misma Ley dice que “el Ministro de Educación Nacional reglamentará el funcionamiento de este sistema, según las recomendaciones del Consejo Nacional de Educación Superior (CESU). Dicha reglamentación corresponde a la resolución 013524, del 22 de julio de 2020, firmado por María Victoria Angulo, y allí se amplían los alcances de los objetivos de la Ley 30 y se define la estructura del SUE a través de un Consejo Nacional (donde participan todos los rectores con el viceministro de Educación Superior), de un Comité Ejecutivo (con presencia de la Universidad Nacional, entre otros), de un Comité Asesor (con delegados de las universidades) y de una secretaría técnica (que ejerce desde el Ministerio de Educación Nacional, Ana María Gualdrón).

En la práctica, además del Consejo Nacional lo que más opera son los capítulos regionales, cuyos presidentes -por acuerdos internos- inciden en la votación de presidente del SUE, en este caso Jairo Torres Oviedo, rector de la Universidad de Córdoba, quien también actúa como vicepresidente de ASCUN, y en la decisión de cuál será el rector que participa a nombre de las universidades públicas en el CESU (actualmente el de la Universidad Pamplona, Ivaldo Torres), entre otros. Los dos rectores Torres (no son hermanos), han sido re-elegidos en sus universidades, así como en el SUE y en el CESU, respectivamente.

Desde hace ya varios años las cuatro universidades públicas más grandes del país (Nacional, Antioquia, Valle y UIS -allí también se pudiera incluir a la UTP), “perdieron” el control del SUE y las mal llamadas “pequeñas” (por ej. Córdoba, Pamplona, Quindío, Sucre, Cundinamarca, Distrital y Pedagógica, entre otras) son las que han adquirido mayor protagonismo en espacios de lobby y concertación con el Estado, especialmente para la búsqueda de proyectos de ley.

La Nacional de Colombia, por defecto, hace parte del CESU, y del consejo directivo de ASCUN, en donde también está la UIS.

Asimismo, Univalle y UIS tienen protagonismo en los respectivos capítulos regionales del SUE.

Si bien la alianza de las cuatro “grandes” dice que “fortaleceremos el Sistema Universitario Estatal, garantizando que la educación sea pertinente y de calidad, en todos los niveles de formación y a lo largo de la vida”, no queda claro si esto es un apoyo al Sistema o, por el contrario, es la confirmación de que la integración de las 34 universidades públicas parece darse sólo en el papel.

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