Sector espera que nueva Mineducación, Aurora Vergara, sorprenda con su gestión

Sector espera que nueva Mineducación, Aurora Vergara, sorprenda con su gestión

Feb 28/23 La equidad de género, inclusión, diversidad, derechos humanos y dignidad del sector educativo han caracterizado la gestión de Aurora Vergara Figueroa como viceministra de Ed. Superior. Ahora, como ministra, sus retos son mayores.

El retiro de Alejandro Gaviria del gobierno Petro no fue sorpresivo, pero la decisión de designar a la hasta ayer viceministra de Educación Superior, Aurora Vergara Figueroa (foto izquierda), como nueva ministra de Educación Nacional, sí lo ha sido, por lo menos para el sector y la opinión pública y no para los cercanos al gobierno, pues saben que la nueva ministra está respaldada por la vicepresidenta de la República, Francia Márquez (foto derecha).

Aun sin la visibilidad mediática ni la experiencia política de su hoy antecesor, Alejandro Gaviria, Vergara Figueroa tiene más posibilidades de desarrollar una agenda que pueda concretarse en políticas reales para el sector. Ya tiene una “inducción” de seis meses como viceministra, ha trabajado con diversos actores y programas del gobierno Petro y gran parte del equipo del Ministerio es más cercano a ella que al propio Gaviria.

Vergara Figueroa sólo comenzó a ser conocida por el sector cuando fue nombrada en agosto pasado. Hasta entonces apenas se identificó cuando llegó a hacer parte del equipo de empalme (enfilada por la vicepresidenta) como una investigadora especializada en temas de población afro, estudios regionales, identidad y dignidad de género, entre otros. Al fin y al cabo es socióloga de la Universidad del Valle y PhD en sociología de la Universidad de Massachussetts- Amherst, y venía de laborar como directora del Centro de Estudios Afrodiaspóricos y profesora del Departamento de Estudios Sociales en la Universidad Icesi, en Cali.

La hoy ministra Vergara había iniciado con un bajo perfil como Viceministra, y poco a poco había comenzado a hacerse más visible, especialmente entre asociaciones e IES. Sus temas se han alineado con sus gustos profesionales (dignidad, diversidad étnica, equidad de género, juventud y población LGTBQ+…) y otros aspectos del Viceministerio han estado relegados a las direcciones de Calidad y Fomento, así como en los asesores.

Ahora, como ministra, el sector espera de Vergara expresiones más contundentes y programas, más allá de concertaciones, mesas de trabajo y diagnósticos, y concretamente una posición (tal vez menos mediática y política, como pasó con Gaviria) más técnica y decidida en torno de las apuestas concretas que, con afán, el sector espera en temas como: Reforma a la Ley 30, articulación del sistema, agilidad en los procesos, mejor inspección y vigilancia, apoyo a las IES privadas, internacionalización y virtualidad, entre otros aspectos.

Además, un paso adelante en los temas de gratuidad e Icetex, pues no terminan de estar concretados, así como dar claridad al país en torno de la apuesta presidencial por las nuevas universidades públicas, sus alcances, relación con los demás actores del sistema y beneficios para todos.

Para poder ser ejecutiva (y no caer en lo que tanto se criticó de Gaviria), la nueva ministra debe aterrizar los planes y sanear internamente el Ministerio que, por lo menos en temas de educación superior, tiene muy diversos intereses, ideologías y protagonismos de parte de varios de sus directivos.

Por el hablar pausado de la nueva ministra, su enfoque temático y el haber estado detrás de un ministro que, a diferencia de las anteriores ministras, decidió intervenir más en temas de educación superior, muchos creen que el sector no tendrá una gran dinámica en los más de tres años de gobierno que quedan. Depende de Vergara demostrar lo contrario, sorprender positivamente y generar una ilusión que parece estar perdiéndose entre rectores, IES y asociaciones.

Su vínculo con la Vicepresidenta Márquez será tan positivo o negativo como las acciones lo indiquen. Lo claro es que los desafíos de la educación superior superan la reflexión sobre la complejidad del Pacífico colombiano, los conflictos sociales y la intención de dar protagonismo a “las nadies y los nadies”.

Por ahora, con que dé un preciso contexto de hacia dónde se va y con qué equipo (nuevo Viceministro(a) de Educación Superior), como primera acción, se tranquilizará al sector.

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