Análisis de Édgar Giovanni Rodríguez Cuberos, decano Facultad de Ciencias de la Educación, Humanidades y Artes, de la Fundación Universitaria Juan de Castellanos.
Sin lugar a dudas, las crisis globales en términos de los conflictos geopolíticos, ambientales y económicos, determinan un rol importante y quizás definitivo para la educación del presente y del futuro. Es decir, podemos reconocer en la educación una función histórica transformadora. Por ello, en una perspectiva mundializada, es lógico que se mantengan relaciones heterogéneas y asimétricas que conducen a situaciones en las que las culturas difieren en relación a sus capacidades y condiciones de realidad para liderar, en un momento particular, el decurso del conocimiento.
Si bien es cierto, diversas agendas e intereses determinan que el enfoque actual debe estar centrado en las necesidades del mercado y de los empleadores (con la esperanza de que bajo esta idea de progreso y desarrollo los niveles de pobreza y de inequidad sean distintos y más favorables); lo cierto es que desde una postura más crítica y socialmente sostenible, conduce esta visión de nuevo a propiciar un debate, por lo menos en términos pedagógicos, sobre el sentido mismo de estas visiones convencionales y heterodoxas, mucho más en una postura situada y contextualizada para nuestra realidad.
Los análisis de tendencias y prospectivas para el sector (ver por ejemplo el informe de Horizon 2020 en el que se reconoce el efecto de colapso de la educación superior en referencia a la presión que ejerce la economía y por otra parte, la inserción de tecnologías de última generación como la háptica, el Machine learning, las tecnologías adaptativas, entre otras), convienen en tratar de alguna forma homogénea la situación actual educativa y si bien es cierto para alguna parte del planeta la cuarta revolución industrial, las tecnologías 5G, los avances en robótica y biotecnología entre otros, tienen unos porcentajes de penetración en la sociedad, la cultura y la economía muy elevados, lo cierto es que, en nuestra realidad, existen problemas que no hemos logrado solventar a niveles básicos como lo son una alta tasa de desempleos, informalidad, salud y educación pública deficientes, servicios básicos incompletos, incertidumbre y precariedad laboral y pensional etc. Que son, como sabemos, el combustible de años de violencia y guerra en nuestro país (sin mencionar el problema de la tierra que es de hecho el principal).
Entonces, insistir en dinámicas que terminan por estandarizarse a fuerza de los intereses trasnacionales y olvidar nuestras necesidades y la manera como entramos en estas relaciones globales de dependencia o de centro/periferia, implican una responsabilidad política y estratégica pues, a la larga, definen un motor que impele la corrupción como forma naturalizada para mantener estilos de vida para algunos pocos o peor aún como ilusión de una forma cultural en la que aparentemente “todo funciona”.
En este sentido, y bajo un escenario de post acuerdo, vale la pena preguntarnos si nuestro rol como IES es consistente al aceptar unas condiciones de calidad de la educación y políticas educativas en las que, de fondo, se sigue privilegiando esta convicción de educar para la empresa y el sistema productivo exclusivamente como única condición aparente de desarrollo, equidad y felicidad.
Es triste en todo caso que de inmediato frente a una declaración como esta, se abra de inmediato el debate eterno sobre los fines de la educación y su relación con el sector productivo, que llevada a un extremo supone la eliminación de la sospecha y el escepticismo sobre las fallas del modelo, para anular la discusión y dejarla en el seno de la polarización; por el contrario, se esperaría que como academia y bajo una visión progresista y pragmática, alentara desde lo humano y la emancipación como país emergente y rico en energías del futuro, otra visión de relaciones y de productividad, frente a otra que, de forma hegemónica, persista en una visión de inversión/beneficio/extractivismo/precarización a pesar de las innumerables evidencias de fracaso a nivel global de dicho enfoque.
Por ello, resulta muy importante para las IES considerar muy seriamente (más allá, repito, de la lesiva costumbre que tenemos en el país de polarizar al extremo cualquier debate), las dos propuestas que si bien, paradójicamente se originan en organismos supranacionales, son ellos de carácter no financiero.
Me refiero aquí, por un lado, a la invitación del Papa Francisco y su “Pacto Educativo Global”, en el cual, se invita a todos los actores de la educación mundial a repensar ¿Cuáles van a ser estos ideales de transformación? y realmente, ¿Cómo nos imaginamos en el futuro teniendo en cuenta las difíciles condiciones en la que nos encontramos?
El Santo Padre refiere en su invitación prevista para el 14 de mayo de 2020 que los objetivos de ese nuevo Pacto Educativo tengan como líneas estratégicas:
- Construir el futuro del planeta para: “formar personas maduras, capaces de superar fragmentaciones y contraposiciones y reconstruir el tejido de las relaciones por una humanidad más fraterna”. Una alianza, explica Francisco, “entre los habitantes de la Tierra y la casa común, a la que debemos cuidado y respeto. Una alianza que suscite paz, justicia y acogida entre todos los pueblos de la familia humana, como también de diálogo entre las religiones”.
- Educación vs. Rapidación (Un término que propone para hacer entender las consecuencias de una tecnología aplicada sin un referente humanista).
- La aldea de la educación; donde “se comparta en la diversidad el compromiso por generar una red de relaciones humanas y abiertas” en un terreno que “debe estar saneado de la discriminación con la introducción de la fraternidad”
- Convergencia Global que favorezca “una alianza entre todos los componentes de la persona: entre el estudio y la vida; entre las generaciones; entre los docentes, los estudiantes, las familias y la sociedad civil con sus expresiones intelectuales, científicas, artísticas, deportivas, políticas, económicas y solidarias”.
El Papa Francisco explica sobre este Pacto: “Para educar hay que buscar integrar el lenguaje de la cabeza con el lenguaje del corazón y el lenguaje de las manos. Que un educando piense lo que siente y lo que hace, sienta lo que piensa y lo que hace, haga lo que siente y lo que piensa. Integración total. Al fomentar el aprendizaje de la cabeza, del corazón y de las manos, la educación intelectual y socioemocional, la transmisión de los valores y las virtudes individuales y sociales, la enseñanza de una ciudadanía comprometida y solidaria con la justicia, y al impartir las habilidades y el conocimiento que forman a los jóvenes para el mundo del trabajo y la sociedad, las familias, las escuelas y las instituciones se convierten en vehículos esenciales para el empoderamiento de la próxima generación”.
Por otro lado, pero en la misma línea, la iniciativa 2050 de la UNESCO que establece la necesidad de comenzar a reflexionar si, frente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y teniendo en cuenta las evaluaciones de impacto y compromiso realizadas hasta el momento, en realidad y al parecer nos falta bastante para dar respuesta a dichos derroteros a pesar de los grandes esfuerzos.
Esta iniciativa se va construyendo como agenda de diálogo a escala global que complementa los informes previos (Aprender a ser: la educación del futuro, 1972; La educación encierra un tesoro,1992 y Replantear la educación. ¿Hacia un bien común mundial?, 2015).
Propone la UNESCO que este trabajo participativo y de diálogo, tendrá como eje para 2050 la idea de -aprender a convertirse-, lo que hace referencia “(…) a la necesidad de desarrollar la capacidad de imaginar una vida buena y plena. En todo el mundo, para los muchos que viven en condiciones de pobreza, exclusión, desplazamiento y violencia, el futuro puede aparecer más como un conjunto de posibilidades cada vez más reducidas que como un mundo de esperanza y promesas. Cuando la aspiración humana es un ejercicio vacío, el mundo sufre”.
El contexto que define la UNESCO para esta iniciativa encuentra además varias conexiones con la iniciativa de la Santa Sede en tanto reconoce que: “Con el cambio climático acelerado, la fragilidad de nuestro planeta se hace cada vez más patente. Las desigualdades persistentes, la fragmentación social y el extremismo político están llevando a muchas sociedades a un punto de crisis. Los avances en materia de comunicación digital, inteligencia artificial y biotecnología entrañan un gran potencial, pero también plantean problemas éticos y de gobernanza, especialmente porque las promesas de innovación y cambio tecnológico tienen un historial irregular de contribución a la prosperidad humana”.
Seguramente estas dos instancias y declaraciones respectivas, la Santa Sede y la UNESCO, dan cuenta de un síntoma global que apela a un cambio no solo necesario, sino determinante para nuestra existencia en el planeta y que refiere a una transformación muy seria y profunda sobre cómo nos concebimos en el planeta, cómo construimos las relaciones con nosotros mismos y el entorno, cómo garantizamos la vida para futuras generaciones y cómo le damos trámite a la pulsión humana por preferir la crueldad. No se trata pues de un asunto moral sino ético-estético y es allí donde la educación y sus actores tenemos una gran responsabilidad. Animo pues a varias IES a retomar la discusión sobre estos aspectos, pues su deliberación y exposición son un buen comienzo y un gesto de esperanza posible.
Fuentes:
EDUCAUSE (2020) EDUCAUSE Horizon Report. Teaching and Learning Edition. https://library.educause.edu/-/media/files/library/2020/3/2020horizonreport.pdf?la=en&hash=DE6D8A3EA38054FDEB33C8E28A5588EBB913270C
Santa Sede (2020) Discurso del Santo Padre Francisco a los participantes en el seminario sobre “educación: el pacto mundial” organizado por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales. Sala del Consistorio. Viernes, 7 de febrero de 2020.
UNESCO (2020) Iniciativa los Futuros de la Educación. https://es.unesco.org/futuresofeducation/la-iniciativa
Vatican News (2019) El Papa lanza un evento mundial el 14 de mayo de 2020. https://www.youtube.com/watch?v=TqXOJNkEswQ
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