Por Jorge Yarce. Presidente ILL
Como lo advierte el Observatorio de la Universidad Colombiana, el presidente Uribe dio datos inflados en la “noche de los Mejores” del Ministerio de Educación. Llama la atención que sus datos sean contrarios a los emitidos por los órganos oficiales, concretamente por el SNIES.
Esto de inflar los datos no es nuevo en los gobiernos, como tampoco lo es el presionar a los organismos que se encargan de esa tarea para que los adapten a las necesidades de la política. No está lejano el cambio del anterior director del DANE a quien se le estaba presionando para cambiara cifras.
A Uribe parece haberle entrado el afán de concluir labor, de empezar la carrera de las inauguraciones y los informes de gestión, como les ocurre a todos los presidentes cuando sienten el sol a sus espaldas. Uribe ya cumplió su labor, que todos los colombianos lee reconocen. Pero no parece contento con eso y pasa facturas al país, pensando en que sin él puede venir la hecatombe.
Nada más ajeno al buen gobierno que acudir a las mentiritas, inflar datos, o hacerse el indispensable. El país se va cansando de Uribe. Su proverbial espíritu de trabajo e inquebrantable honradez no están en discusión. Lo que se está volviendo nada bueno es el estilo avasallador, omnipresente y con mentalidad de capataz de finca ganadera. Uribe se ha convertido en un presidente cansón, rodeado de una camarilla paisa politiquera e intrigante, y de unos ministros segundones que no le dicen a su jefe que no, porque le temen o porque no tienen la categoría para hacerlo.
La educación superior durante el gobierno de Uribe no ha sido ninguna estrella rutilante. Aunque se ha incrementado la matrícula, en las cifras hay mucha morralla, muchas ganas de sumar y sumar para descrestar. ¿Para qué decir que las instituciones acreditadas de alta calidad son 20 si en realidad son sólo 15 o que los programas acreditados son 731 cuando en realidad el CNA dice que son 601?
Es el eterno deseo de convertir en últimas piedras lo que todavía son primeras piedras, muchas más que aquellas. Demasiadas inauguraciones, demasiados consejos comunales, demasiada impresión de trabajo incansable, demasiada prensa, demasiado blablablá, y surgen los agujeros negros como ocurrió con las pirámides, en las que Uribe ha tratado de justificar la parsimonia de los organismos oficiales para controlar a tiempo semejante desmadre.

Jorge Yarce – universidad@universidad.edu.co
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