Nov/25 Para Alzate, las universidades deben reinventarse, superando modelos obsoletos, para centrarse en competencias, pertinencia territorial y protagonismo estudiantil.
“Las universidades están mutando hacia otro tipo de modelo de negocio para sobrevivir, la docencia y la investigación tradicionales ya no caben en ese modelo. Es el fin de una era, profesores e investigadores del antiguo modelo somos especies en extinción. (Harold, 2025).
En otras palabras, las universidades están experimentando una transformación profunda,releyendo sus modelos y pasados gloriosos, para subsistir en un entorno cambiante, lo que deja atrás el enfoque tradicional de docencia e investigación, y por este camino a la obsolescencia de los educadores y académicos que se apegan al modelo antiguo, diciendo: “nosotros sí estudiábamos los de hoy son vagos”
La frase con la que se inicia este texto, nos indica la urgencia de las instituciones educativas a reinventarse para ser económicamente viables. Esto implica explorar nuevas fuentes de ingresos, nuevas formas de enseñar y nuevas estrategias de gestión, y para el caso de Colombia movilizando en los currículos universitarios el enfoque territorial; querámoslo o no el país de hoy no es la misma de hace dos siglos, y la educación debe ser motor de transformación.
De igual manera se debe entender que, los métodos clásicos de enseñanza y los procesos de investigación ya no son suficientes por sí solos para mantener a flote las universidades. Se requieren nuevas formas de hacer las cosas más allá de extenuantes marcos conceptuales y marcos teóricos que obedecen a formatos y no a una manera magistral de buscar el diálogo de saberes hacia la construcción de nuevos aprendizajes. Tal como se ha manejado la investigación en la universidad colombiana, con mininas excepciones, lo que ha logrado es la deserción de estudiantes de pregrados y posgrados por el agotamiento de discursos y practicas vacías en los procesos.
Si no hacemos lectura del fin de esa era de la Universidad de antiguos modelos de enseñanza aprendizaje, si no asumimos un cambio de paradigma significativo, un punto de inflexión histórico para el ámbito universitario, se corre el riesgo de quedarnos en la universidad con docentes doctos “investigadores” con buen salario, pero sin estudiantes, porque han desertado. La investigación en la Educación Superior se quedó en el burocratismo representado en investigadores de formato, que no están en las aulas de clase o en la proyección de la institución, porque son doctores y los doctores no se contactan sino con la “erudición intelectual”. Tremendo error. Es necesario mostrar resultados, para evitar la sobrecarga de investigadores que no investigan, pero cobran.
Los docentes de los diferentes saberes y los investigadores con discursos, y practicas apegadas a los siglos pasados y actuando frente a chicos y chicas de este tiempo y que no logran hacer lectura de los desafíos de la educación, perderán relevancia, aunque, por lo general estos docentes, se consideran imprescindibles, mientras que sus aulas se van
quedando vacías, con su único discurso: “los jóvenes de hoy no sirven para nada”. Es posible que seamos nosotros los que estamos fuera de lugar. Nos hemos vuelto anacrónicos en nuestros discursos e invisibles en el aula, incluido quien escribe este texto.
Cuando este modelo de docente o investigador se transforma en burócrata de formatos, es cuando la educación debe reinventarse a partir de reales relevos y reeducación de investigadores y docentes. Desde mi propia experiencia en el mundo universitario he percibido la equivocada forma de figurar como docente o investigador, cuando consideran la
deserción de sus clases o investigaciones como muestra de su talante académico. Enorme error, siempre sostendré que, el docente o investigador debe tener en su quehacer el desafío por intentar ser maestro. Y esto se demuestra cuando al menos hay una mínima preocupación por la deserción de un solo estudiante. El investigador, además de guiar trabajos bien escritos o investigaciones bien elaboradas, debe ser constructor de proyectos para que la universidad que le acoge sea exitosa.
La frase inicial de este escrito nos invita a un cambio de paradigma universitario que consiste en pasar de un modelo tradicional de “transmisión de saberes” a un enfoque de “adquisición de competencias” donde el estudiante es el protagonista, y la universidad un facilitador en su proceso de formación permanente. Desde lo que rescatemos de la autonomía universitaria pensemos la Universidad del mañana, pero leamos atentamente la Universidad que tenemos.
Harold, V. C. (05 de XI de 2025). https://es.linkedin.com/posts/harold-alexander-villamil-castillo_educaci%C3%B3n-ia-universidadactivity.
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