Opinión de Raúl Lombana Hernández, de Cartagena, en El Tiempo.
El rector de la universidad Distrital, Carlos Ossa Escobar, quien con su presencia -en los desafortunados eventos- pareciera estar legitimando el accionar de estos milicianos.
A raíz de los videos presentados por los medios de comunicación y que respaldan las acusaciones de la senadora Gina Parody sobre la infiltración que está haciendo las FARC en el claustro universitario capitalino -Universidad Distrital- se ha generado un debate nacional. Se han escuchado opiniones por parte de personalidades del país, entre ellos, el Fiscal General de la Nación; el cual dijo que iniciaría las pesquisas pertinentes.
Sin lugar a dudas, en el país, especialmente, en la capital de la república el grupo terrorista de las FARC ha iniciado nuevamente el proceso -a la vieja usanza- de infiltrar las universidades públicas. Para ello, recurren a milicianos quienes se hacen pasar como estudiantes para ingresar al alma máter y así aprovecharse de los estudiantes en su gran mayoría primíparos para lanzar arengas en contra del Estado y lanzar vivas a favor de sus líderes caídos. Lo curioso es que los actos que se vienen suscitando sean precisamente en Bogotá, el fortín de la coalición de izquierda, autodenominada Polo Democrático. Lo que podría desnudar las relaciones ocultas que parecen existir entre esta organización y los grupos terroristas colombianos.
El caso específico que motiva la reflexión de hoy es lamentable. Es cuestionable la participación activa del rector de la universidad Distrital, Carlos Ossa Escobar, quien con su presencia -en los desafortunados eventos- pareciera estar legitimando el accionar de estos milicianos. Para un estudiante de primer semestre, los cuales en su mayoría aún son menores de edad, la permanencia del rector en estos hechos de alguna manera los confunde. Aún más, la presencia del rector lo convierte en cómplice de estos milicianos, debido a que su participación es voluntaria. El rector de alguna manera cohonesta con este tipo de actos que constituyen una violación flagrante de nuestro ordenamiento jurídico.
Otro caso que genera aún más preocupación es que sin quererlo, el Rector de la Universidad Distrital toma partido en la confrontación armada que se libra en el país por parte de los grupos ilegales. Peligrosamente los estudiantes de esa universidad se pueden convertir en objetivo militar por algún grupo que busca desestabilizar la democracia colombiana. Y, lo anterior también ratifica lo que el colombiano del común piensa: Que las universidades públicas son incubadoras de grupos al margen de la ley.
Por los eventos mencionados anteriormente, al pueblo colombiano le surgen varios interrogantes:
¿Qué pueden aportar estos muchachitos, los cuales se encuentran en proceso de formación, a los procesos de transformación que requiere la nación?
¿No estaría el rector de la Universidad Distrital incurso en algún delito penal por tal actuación?
¿No desborda la discusiñon académica el accionar de estos milicianos?
¿La presencia -adrede- del rector es tratar de legitimar el accionar de los grupos terroristas?
Aunque analizando con detenimiento tales eventos, estos se constituyen en el colofón de las acciones llevadas a cabo por los aúlicos de los grupos terroristas colombianos. En su deseo criminal por lograr el poder, ahora recurren a aprovecharse de estudiantes aún menores de edad y algunos aún en minoría de edad. Los embates en contra de la democracia colombiana no tienen límites para los enemigos del Estado Social de Derecho. En sus actuaciones delictuosas no tienen pudor alguno para inmiscuir a jóvenes inocentes.
Además, de lo expresado anteriormente, no es nuevo para el país la presencia de encapuchados en la sociedad. Basta con ver el accionar de la coalición de izquierda, algunos miembros del partido liberal y otros personajes de la vida pública, para comprobar que ellos también se escudan bajo falsas fachadas. Por ratos, estos personajes parecen encapuchados. Su accionar en contra del país y el pueblo colombiano lo disfrazan con las mismas peroratas: Es que ellos piensan diferentes.
El colombiano del común se pregunta: ¿Cuántos personajes de la vida pública nacional recurren a la capucha para engañar al pueblo colombiano? A muchos, el pueblo colombiano los ve en casi todos los sectores de la sociedad. No es sino mirar quienes son los que se oponen a los avances que ha tenido el país durante los últimos años para ratificar que estos personajes actúan peor que los milicianos de la Universidad Distrital.
El país durante décadas ha convivido con los encapuchados. Todos los que en el pasado y aún hoy persisten en lastimar la democracia colombiana son portadores de capuchas. Basta con recordar a los que demolieron la constitución de 1886, para saber que la gran mayoría de estos, se refugiaban en las capuchas para hacerle daño a la sociedad. De ahí, que la constitución de 1991 haya tratado de legitimar a los que estaban acostumbrados a usar pasamontañas.
Así que, lo de las capuchas no es nuevo en el país. Lo que preocupa, realmente, es que se está adoctrinando, para hacer el mal, a jóvenes que se han convertido en las únicas esperanzas que tienen muchos hogares colombianos.
Es un acto cruel que se aproveche la ingenuidad de algunos estudiantes, que apenas comienzan a vivir la vida, y que desde ya se les pretenda exacerbar los ánimos.
Es un acto reprochable que, ante el escaso respaldo del pueblo colombiano, los aúlicos de los terroristas pretendan buscar apoyos en menores de edad.
Es un acto lamentable y preocupante ver como tratan de corromper a estos jóvenes y convertirlos en miembros de las legiones del mal.
Por último, se hace necesario que se le exija la renuncia al rector de la Universidad Distrital. Es necesario recordar que el susodicho personaje ha estado involucrado en bochornosos eventos en el pasado. Las actuaciones de éste lo inhabilitan para trabajar al lado de estos jóvenes universitarios. Lo sucedido, es como si se le dejara al cuidado de un pederasta un grupo de niños.
Raúl Lombana Hernández Cartagena – Colombia : email: dcaribemanifiesto@hotmail.com
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