Los límites de la Educación a Distancia: Víctor M. Gómez – mayo/20

¿Transmisión de contenidos o formación integral? es la pregunta que induce al análisis de los límites de la Educación a Distancia, escrito por el observador Víctor Manuel Gómez, profesor del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia.

¿Puede ofrecerse formación integral de calidad en la educación a distancia?

¿O esta modalidad está limitada a programas de formación práctica, aplicada, de transmisión de contenidos y competencias laborales?

Ambos objetivos de formación requieren criterios y mediciones de calidad muy diferentes entre sí. ¿Cuáles pueden ser medidos y evaluados en la educación a distancia?

Se vive actualmente un intenso contexto de crisis en la educación superior colombiana. El tradicional modelo pedagógico presencial ha sido abruptamente cancelado por razones externas, de índole epidemiológica, y se ha improvisado rápidamente un nuevo modelo ‘virtual’ o ’a distancia’ de docencia-aprendizaje.

Tanto la inercia institucional, como el bajo estatus social y educativo de la educación a distancia, han perpetuado el modelo presencial, supuesta garantía de calidad y estatus académico, y en muchas IES se ha subvalorado y menospreciado a las instituciones y modalidades de educación no-presencial, también denominadas como ‘educación a distancia’.

Sin embargo, estas modalidades no-presenciales tienen una larga historia en la educación superior. Desde los años 50s era muy popular la ‘Educación por Correspondencia’ (sobre todo en EE.UU. y México), la que en los años 70s fue reconceptualizada como ‘Educación a Distancia’, que se ofrecía mediante libros, videos, películas, radio y tv. A medida que surgían nuevas tecnologías de información y comunicación, se utilizaron computadores, CDs, videos, y ahora con Internet, IA, digitalización, nanocomponentes, microprocesadores, celulares, tabletas, ebooks, portátiles poderosos, streaming, videoconferencias.., el aprendizaje a distancia asume nuevas denominaciones como ‘e-learning, on-line education, educación virtual, open learning..’. Siendo estas nuevas tecnologias los nuevos medios de ofrecer a distancia contenidos y programas educativos.

Todas estas nuevas tecnologías, y las que están en camino, ofrecen enormes potencialidades de ampliación de la cobertura educativa, y sus correlatos de inclusión y democratización, de flexibilidad y creatividad tanto en el diseño y oferta de contenidos, como en la disponibilidad de tiempo y espacio de estudiantes y usuarios. Se han propuesto numerosas ventajas de esta nueva y poderosa ‘educación a distancia’ sobre el tradicional modelo institucional de la educación presencial, incluyendo sus costos, cobertura, perfil de docentes y contenidos y programas ofrecidos.

Un directivo español de la Educación a Distancia ha propuesto 24 ventajas de esta modalidad: [1]

Apertura Motivación e

iniciativa

Autocontrol Multiformatos
Flexibilidad Privacidad Macro información Multidireccionalidad
Eficacia Individualización Gestión de la

Información

Ubicuidad
Inclusión /

democratización

Interactividad e

Interacción

Inmediatez Libertad de edición y

difusión

Economía Aprendizaje activo Innovación Acceso a la calidad
Formación

permanente

Socialización Permanencia Interdisciplinariedad

Estas ‘ventajas’ presentan nuevos retos en el modelo curricular y pedagógico de la educación presencial, tanto en los niveles básicos como en el superior. La actual virtualización (on line) con el adecuado soporte informático ha demostrado en muchas instituciones la posibilidad de expandir enormemente la cobertura sin necesidad de replicar el costoso y excluyente modelo presencial tradicional, y de ofrecer programas y contenidos en gran diversidad de áreas del conocimiento.

En la India, por ejemplo, hay ofertas de formación en Ingenierías y Tecnologías, con cientos de miles de estudiantes de la región de influencia (sudeste asiático, Australia), con reconocimiento en el mercado laboral. Un alto porcentaje del estudiantado supera el tradicional rango etáreo (18–24 años), lo que implica oportunidades de formación, actualización y recalificación a la población adulta y a personas de ambos sexos que articulan modalidades de trabajo y educación. Muchas universidades de elite mundial (Stanford, Chicago, Harvard, MIT..) ofrecen postgrados, en algunas pocas áreas, a estudiantes ubicados en muchos países y algunos cursos a estudiantes interesados. En muchas sociedades existen desde hace décadas Universidades de Educación a Distancia (UNAD, UNED, Open University, etc.). Instituciones que complementan a la educación universitaria presencial, sin pretender sustituirla.

Según algunos de los promotores de esta modalidad, las 24 ventajas señaladas podrían reemplazar a la mayor parte de la educación presencial. Sin embargo, este optimismo es cuestionado por quienes consideran que no todas las áreas o campos de formación son susceptibles de educación a distancia (virtualizados), ni pueden ser evaluados de acuerdo a altos estándares de calidad, lo que trae a escena el análisis de la ‘pertinencia’ de esta modalidad según áreas de formación y misión institucional. Su pertinencia es muy diferente para instituciones de formación en profesiones aplicadas, competencias laborales, y algunas áreas técnicas y tecnológicas, que para universidades de investigación, con programas complejos, interdisciplinarios, de los que se espera la formación de competencias de investigación e innovación en los estudiantes. Ambas opciones de formación requieren modelos pedagógicos muy diferentes.

A pesar de todas las promesas y virtudes atribuídas a la educación a distancia, siempre se han dado fuertes controversias sobre las áreas de formación con mayores dificultades de virtualización; las Artes, la música, Filosofía, Ciencias Sociales, Ciencia Política, Trabajo Social, Psicología, Psicoanálisis, Medicina, Enfermería, Agronomía y afines, Veterinaria, Arquitectura y afines, Ingenierías y Tecnologías (sin talleres, laboratorios e instrumentos de experimentación, medición y validación), formación de docentes, Ciencias Naturales (sin laboratorios, instrumentos y talleres, para la investigación y experimentación).

La mayoría de estas áreas requiere instancias de intensa discusión y análisis de diversas teorias, paradigmas u opciones metodológicas; otras dependen del ‘saber hacer’, o saber experimentar, en talleres o laboratorios con adecuada dotación y asesoría presencial del docente, experto o tutor. Y su evaluación no es por tests de opción múltiple, ni por repetición de contenidos, ni por competencias laborales específicas, sino por el desarrollo de capacidades de investigación, indagación, argumentación, conceptualización, es decir, el desarrollo de las competencias intelectuales generales asociadas a la creatividad en determinado campo del saber.

En reconocimiento de lo anterior algunas pocas universidades colombianas de altos estándares de calidad han suspendido, en este semestre, las clases en muchas de las áreas ya señaladas por no ser posible mantener la calidad esperada mediante los actuales medios de virtualización del aprendizaje. Solo se han mantenido cursos generales y teóricos sobre los cuales hay abundante literatura especializada, y cuya evaluación se realiza mediante un ensayo final o anteproyecto de investigación. Y el trabajo de formación en talleres y laboratorios es postpuesto hasta que se den las condiciones de presencialidad.

En realidad, en no todas las materias y programas se requiere ‘creatividad’, ni competencias de investigación y manejo de información. Muchas áreas del saber son prácticas, operativas, laborales, altamente estructuradas, cuya evaluación o verificación es concreta, específica y objetiva, mediante opciones binarias de sí o no, demostración de competencias específicas o mediante instrumentos de opción múltiple.

En este tipo de materias y programas se facilita el diseño de contenidos, guías y procedimientos, así como instrumentos de evaluación, propios de la formación a distancia, y con criterios de ‘calidad’ basados en el fiel aprendizaje de esos contenidos específicos, concretos, estructurados.. Ejemplos: contaduría, administración, finanzas, algunas áreas de la técnica y la tecnología, algunos oficios (siempre y cuando el estudiante tenga talleres, insumos..: condición para aprender a hacer..)

No se espera la creatividad ni el debate activo de teorías, paradigmas o metodologías, lo que es facilitado en la presencialidad y muy difícil en la virtualidad. Ninguna tecnología de comunicación a distancia puede sustituir el intenso y enriquecedor aprendizaje generado en la libre discusión y análisis con colegas y docentes. La presencialidad es condición necesaria para este aprendizaje cualitativo.

Por supuesto que las universidades de investigación deben utilizar más intensamente algunas tecnologías que facilitan y amplían algunos contenidos, como ‘complemento’ de la docencia presencial, no como sustituto. Docencia mixta o ‘blended’ ha sido llamada, y hay numerosas experiencias exitosas en muchas universidades.

Por su parte, para las instituciones centradas en la docencia de profesiones aplicadas y programas prácticos y operativos, las metodologias de la educación a distancia son eficaces en la expansión de la cobertura y la formación de ese tipo de saberes.

Lo que no es posible es someter a todas las áreas del saber y tipo de instituciones a la virtualización forzada e improvisada de la relación docencia-aprendizaje.

[1] García, A. L. “Educación a distancia y virtual: calidad, disrupción, aprendizajes adaptativo y móvil’. Revista Iberoamericana de Educación Superior a Distancia. RIED. 2017.20(2).

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