Feb 17/22 Más allá de si son historias o publireportajes, cada día se vende más la idea de más libertad e ingresos sin ir a la Universidad, como la historia de Daniel Zárate.
La publica el diario El Tiempo bajo el título “dejó la universidad y ahora gana casi 13.ooo dólares al mes” (como si estar en la Universidad fuera un impedimento para recibir estos dineros), y se refiere a la historia de este muchacho paisa (foto) que, tras un semestre, de estudiar en la Universidad de Medellín, se aburrió y con su novia hallaron una aplicación (app) de internet con la que podían intermediar procesos de ventas de productos, y hasta ahora les ha dado resultado, con buenos ingresos económicos.
Las fotos del joven y su novia en escenarios romáticos, de viaje y placer ambientan la idea. Algo parecido a las imágenes que usan quienes prometen ganancias millonarias en ejercicios de acciones y trading (comprar y vender acciones desde la playa, con mucho lujo), en una verdad desmentida por todos los profesionales del área.
Al final de la historia, Daniel Zárate, el protagonista dice: “Considero que hay distintas formas de estudiar y aprender y creo que la universidad en muchos casos se ha quedado en la teoría y por allá al final es que está la práctica. La metodología debería cambiar para enseñar desde la experiencia”, expone. Concluye afirmando que su historia no es “la del chico que dejó de estudiar y ahora gana. Yo sigo estudiando, pero no en la universidad”.
Amenazas a la universidad tradicional
Cada día cobra más atención las campañas, mensajes y testimoniales de quienes cuestionan el modelo formativo de la universidad por considerarlo demasiado teórico, extenso o ajeno al mundo laboral, y con algunos casos e historias como estas (en un entorno dominado por las redes sociales) se va posicionando esta idea, difícil de contrarrestar por las instituciones tradicionales.
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La Universidad cada día es una opción más posible para todos los bachilleres, mientras que el azar, la fortuna, el emprendimiento millonario y la innovación creativa y mediática es para unos muy pocos.
Lo cierto es que si bien la Universidad tiene el constante desafío de re-pensarse, de ser más creativa y de responder mejor a las necesidades y expectativas de jóvenes cada vez más cercanos a la tecnología y a quienes no es fácil explicarles los fundamentos de la disciplina, el rigor, el estudio, la dedicación y la teoría como fundamento de la práctica, y también que muchas no se han atrevido a cambiar y se vuelven aburridas para los jóvenes, lo cierto es que los trabajos cortos, rápidos o de dinero inmediato pueden resultar llamativos y mediáticos, pero no siempre garantizan una base estructurada para el futuro, y tampoco enseñan el compromiso social, el sacrificio por los demás y el aporte de la ciencia para la convivencia y el progreso social.
En el caso del artículo publicado por El Tiempo, por ejemplo, bien valdría la pena analizar que el protagonista halló una oportunidad, temporal, de generar unos ingresos, en una actividad en la que muchos pueden entrar, sin el suficiente conocimiento para generar valores agregados.
Una reflexión final, es que seguramente quien desarrolló la app que le dio la oportunidad de recibir ingresos, fue un ingeniero debidamente formado en una universidad.
La titulación del medio y la historia contada responden a un alto interés social sobre el tema. A manera de ilustración, vale la pena revisar los comentarios de los lectores de la nota de El Tiempo, para hallar más argumentos.
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