MIDE no tiene como fin reemplazar la acreditación

Felipe Montes, director de Calidad del Viceministerio de Educación Superior, y coordinador del Estudio MIDE, escribe para El Observatorio los motivos que llevaron al desarrollo de esta Medición, que -según él- fue concebida para el largo plazo. “Necesitamos saber dónde estamos en términos de calidad porque es el camino más eficiente para mejorar”.

Las naciones de la OECD comprendieron, hace más de una década, que el primer paso para apalancar el desarrollo económico es medir su producción de conocimiento, solo así es posible darle contenido a la innovación. Bajo esa premisa los modelos de medición de calidad han tomado importancia y pasaron de ser herramientas de comparación a instrumentos para la creación de estrategias. Una de las principales conclusiones de la conferencia mundial de Management in Higher Education organizada por la OCDE en 2008, fue que esas mediciones dan transparencia a la demanda pública de información causada por la globalización, impactando positivamente el comportamiento institucional e incrementando la calidad educativa.

En Colombia darle un sentido a la diversidad educativa ha representado históricamente un reto para los grupos de interés de la educación debido a la ausencia de un lenguaje común que permita a todos observar, medir y construir, tomando como base el conocimiento.

Nuestra meta es ser el país más educado de América Latina en 2025. Para lograrlo, desde el Ministerio de Educación adelantamos una política de educación superior que incentiva y reconoce la calidad y eso nos obliga a eliminar las barreras de acceso a la información mediante mecanismos que permitan a estudiantes, padres de familia, académicos, líderes institucionales y empleadores construir estrategias de desarrollo. De eso precisamente se trata el MIDE.

Insistir en que el MIDE no tiene como fin reemplazar la acreditación es más que necesario. Nuestro modelo toma radiografías simples al sistema de educación superior de Colombia; de hecho las variables que lo componen son una parte de los criterios del Sistema de Aseguramiento de la Calidad. Esto hace que haya una coherencia entre la ruta hacia la acreditación y el MIDE. Es decir, se espera que cuando una institución se acerque a la acreditación su puntaje en el modelo mejore. De hecho, de las 41 instituciones que obtuvieron mayor desempeño en el MIDE, 31 son acreditadas, cifra que es incluso más coherente que la del ranking QS latinoamericano donde 28 de las 41 universidades colombianas que allí figuran, son acreditadas.

Por definición, un modelo permite determinar un resultado final a partir de unos datos de entrada. Si los datos de entrada son calidad y excelencia, el resultado será la equidad, pero si no tenemos datos de entrada no habrá resultado alguno y eso es inadmisible cuando queremos ser referentes de calidad educativa en la región.

El MIDE no fue concebido para hoy sino para el largo plazo. Necesitamos saber dónde estamos en términos de calidad porque, aunque no nos guste el resultado, ese el camino más eficiente para mejorar.

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