Oct 14/25 Una orden del rector Múnera de evacuar la Universidad Nacional de Colombia fue desatendida por el ministro de Educación, quien ingresó con estudiantes, y ello confirmó el distanciamiento entre ellos y abrió un debate sobre la autonomía universitaria y el derecho, o no, de Daniel Rojas de intervenir.
Parece una película y hay que contarla por partes para tratar de entender que un ministro de Educación lidere una protesta estudiantil para demandar más recursos del Estado del que él es el vocero, al tiempo que busque presionar al Congreso para aprobar definitivamente la reforma a los artículos 86 y 87 de la Ley 30 de 1992.
La historia, por partes, es la siguiente:
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1) Desde la semana pasada, varios grupos de estudiantes habían realizado encuentros en la sede de la Universidad Pedagógica Nacional, en Bogotá, en donde durmieron algunas noches, y tuvieron la presencia del ministro Rojas (foto).
2) Fueron más de 10 organizaciones estudiantiles (como la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios ACEU y la Federación de Estudiantes Universitarios FEU) que también habían obtenido el beneplácito de la Nacional para finalizar allí su encuentro, pero ante la amenaza de bomba en el campus la UNAL ordenó el desalojo para no poner en riesgo a las personas.
3) Pese a las advertencias, los estudiantes, encabezados por el ministro, decidieron continuar y hacer el ingreso a la Nacional.
4) El viernes en la noche, el rector de la Universidad Nacional de Colombia, Leopoldo Múnera (recuadro arriba), expidió un comunicado en el que rechazó el ingreso que realizó al campus de la institución, acompañado de una manifestación de estudiantes, el ministro de Educación Nacional, José Daniel Rojas Medellín, desobedeciendo la orden previamente dada.
5) Para el rector Múnera, el ingreso del ministro “constituye un hecho inaceptable que desconoce la autonomía universitaria, y en consecuencia me lleva a sentar mi voz de protesta y a exigir respeto por lo que representa la Universidad Nacional de Colombia para el país”.
6) El ministro había defendido, en su cuenta de X, que “la movilización por la defensa de la educación como derecho ha llegado a la Universidad Nacional. Se moviliza la juventud en paz cantando, arengando. Rechazamos cualquier intento de criminalizar la alegría y el pensamiento crítico. Que se abran las alamedas del saber, que la educación sea derecho como debe ser”.
Algunas reacciones
“Su ingreso, ministro Daniel Rojas pasando por encima de las autoridades es una burla a la autonomía y a cada miembro de la comunidad, que salió con miedo, mientras usted jugaba al activista. ¡RESPETE!”: Gabriela Delgado, decana de Ciencias de la UNAL.
“De las bases somos y a las bases nos debemos”: Harold Hernández, Subdirector de Inspección y Vigilancia del MEN.
“¿Le podrá quedar duda a alguien de que estamos ante la mayor violación a la Autonomía Universitaria en Colombia y la máxima instrumentalización de la Universidad con fines politiqueros y electorales?”: Camilo Younes Velosa, profesor de la UNAL.
“De verdad que la instrumentalización de la UNAL pasó de acciones en una zona gris, al descaro total. Solo falta que senadores y candidatos presidenciales usen el campus para hacer política!“: Diego Torres, representante de los docentes en el Consejo Superior.
7) De ahí en adelante ni el rector ni el ministro han dicho algo más, pero sí muchos defensores y críticos de uno y de otro, con posiciones muy diversas al respecto.
De aliados a enfrentados
¿El ingreso del ministro de Educación es una violación a la autonomía universitaria?
No hay una respuesta de consenso por una u otra opción.
Si bien el ministro patrocinó el incumplimiento de una orden rectoral, y pudo haber puesto en riesgo la integridad de los estudiantes, ostenta el rol como el funcionario público de mayor rango en el sistema de educación superior y vocero del Ejecutivo que, a su vez, está al frente de los roles de dirección, control y fomento del sector.
También es cierto que el ministro es el presidente del Consejo Superior de la Universidad Nacional de Colombia, lo que lo convierte, en ese órgano colegiado, en el superior del rector, quien no tiene voto allí.
Y, para completar el panorama, Rojas Medellín es estudiante de la UNAL, donde no ha podido graduarse de una maestría en Economía.
Múnera, por su parte, debe toda su rectoría al actual gobierno nacional, pues desde el presidente Petro hasta el entonces presidente de la SAE y ahora ministro, Daniel Rojas, abogaron e intervinieron en la autonomía de la UNAL para “desnombrar” en la rectoría a José Ismael Peña, modificar la composición del Consejo Superior y lograr la elección rectoral de Múnera Ruiz.
Es decir, el actual rector, que ahora argumenta la defensa de la autonomía de la UNAL, fue uno de los grandes beneficiarios de la violación de la autonomía universitaria para llegar al cargo.
Lo llamativo ha sido el distanciamiento del Ejecutivo con Múnera. El propio presidente Petro ha cuestionado los resultados de la Nacional y el Ministerio, aunque le ha apoyado (por ejemplo, la semana pasada oficializó los dineros prometidos para la construcción de la sede Tumaco) ha comenzado a guardar distancia de las decisiones institucionales.
De todo esto, la propia comunidad universitaria y el sector están haciendo varias lecturas:
– Que ante la muy posible salida de la rectoría de Múnera, con el esperado fallo del Consejo de Estado, el gobierno se está haciendo a un lado, y busca barajar nuevas cartas.
– Que la constituyente universitaria, que con tanto ánimo empezó Múnera, con el respaldo ideológico del gobierno, en la práctica no despegó como se quería.
– Que el gobierno no guarda fidelidad y que en su afán por hacer política no tiene problema en dar la espalda a sus aliados y de instrumentalizar a algunos grupos de jóvenes que le apoyen.
– Que no tiene sentido que el ministro de Educación lidere protestas para pedir actuaciones que, de hecho, le deben corresponder a su responsabilidad gerencial, como las de asegurar más recursos y gestionar las reformas de ley.
– Que no está claro si realmente hubo o no violación de la autonomía universitaria por parte del ministro.
– Que no es creíble que Múnera pretenda ser independiente del gobierno nacional.
– Que, es posible, que el Ministerio esté buscando motivos (a lo del viernes hay que sumarle que el fin de semana y lunes festivo) desde el gobierno nacional (Ministerio del Interior y Educación) se apoyó el ingreso de indígenas pertenecientes al Congreso de los Pueblos al campus de la Nacional sin autorización de la Universidad, y que esto podría complicar el panorama institucional (como la posible interrupción grave del servicio de educación), para aplicar la Ley 1740 de 2014 y, vía inspección y vigilancia, intervenir a la Nacional.
A esta novela le hacen falta muchos capítulos.
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