Movimiento estudiantil corre el riesgo de poner en entredicho logros fundamentales

Enero 15/19 Así lo dice El Tiempo, frente a las intenciones de la Unión Nacional de Estudiantes de Educación Superior (Unees) de seguir protestando. Mientras se espera el regreso a la normalidad de las universidades públicas, los estudiantes de la UIS decidieron seguir en paro.

El riesgo de dejarse llevar por las utopías (editorial de El Tiempo)

Cuando, a finales del año pasado, se dio a conocer la noticia del acuerdo que alcanzaron los estudiantes de educación superior y el Gobierno Nacional, tras más de dos meses de paro, voces de muy diversas orillas aplaudieron este logro.

Entre ellas no faltaron las que lo consideraron histórico. Así reconocían que, pese a los tropiezos y los malentendidos, ambas partes mostraron una disposición de concertación que permitió llegar a un entendimiento que, sin duda, está llamado a ser un hito en materia no solo de fortalecimiento de la educación superior oficial, sino también en lo que respecta a la transformación en un sentido positivo de aquello que históricamente ha caracterizado la movilización social. Este buen puerto alcanzado es el mencionado acuerdo que permitirá, entre otros logros, incrementar las transferencias del Estado a las universidades públicas. En total, serán 4,5 billones de pesos más para este vital rubro.

Pese a las notas discordantes, que no faltaron y en su momento fueron objeto de sanción social –y de acciones penales en los casos más críticos, así como de pedidos pertinentes de investigaciones disciplinarias en los casos de inaceptables excesos de la Fuerza Pública–, la opinión también supo valorar el marco en el cual se dieron las movilizaciones: se trató de uno más colorido y festivo que gris y violento. Notable fue también ver cómo los líderes de movimientos que mostraban renovación y vitalidad se desempeñaron tanto de cara a sus bases como en la misma mesa.

Lo anterior sirve para entender el desconcierto que ha generado saber que, para algunas organizaciones que formaron parte de esta movilización, todavía no se ha pasado esta página.

Por un lado está la posibilidad de que estudiantes de algunas universidades decidan no acogerse a lo pactado en la mesa y, en consecuencia, prolongar su cese de actividades, aunque hay que registrar que la tendencia mayoritaria es la de retomar pronto la normalidad académica.

Por el otro está la convocatoria de uno de los tres movimientos principales, la Unión Nacional de Estudiantes de Educación Superior (Unees), para una nueva jornada de protestas este jueves. En esta ocasión pedirán el desmonte del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), de la Policía.

Con altibajos, desaciertos y no pocas dificultades, la senda hasta ahora recorrida por los estudiantes ha sido virtuosa. Dejarse llevar por los cantos de sirena de las ambiciones, que claramente se ubican en la esfera de las utopías, sería lamentable, bordearía el autosaboteo, y de esta manera todos perderíamos. Abusar de ciertos derechos es una manera efectiva de desdibujar causas.

Por eso, su mayor desafío, además de verificar que lo firmado pase del papel a la realidad, es afrontar apropiadamente esta coyuntura. Tendrán que demostrar la sensatez y la sindéresis necesarias para dejar huella y, lo más importante, seguir avanzando por el camino que garantiza realizaciones perdurables por haber atendido el interés general.

La UIS continúa en paro (información de Vanguardia)

Como estaba anunciado, este lunes los estudiantes de la Universidad Industrial de Santander, UIS, se dieron cita en el campus principal para explicar los acuerdos firmados con el Gobierno Nacional. Aunque la UIS anunció que el regreso a clases iniciaba ayer, tras la reunión, los alumnos votaron y decidieron continuar en paro indefinido.

“Consideramos que todavía no hay garantías suficientes frente a los acuerdos pactados”, informó Anderson Arboleda, representante de los estudiantes frente al Consejo Superior de la UIS.

Paralela a esta asamblea, los docentes también se reunieron. Después del debate levantaron el cese de actividades. Es decir, mientras que los estudiantes se declaran todavía en paro, los docentes regresarán a sus actividades con normalidad. Por este motivo, los estudiantes.

¿Son válidas las razones de los estudiantes para volver a marchar? (análisis de El Tiempo)

Para el 17 de enero, la Unión Nacional de Estudiantes de Educación Superior (Unees) está convocando a una nueva movilización en todo el país. Los estudiantes aseguran que marcharán por las “fuertes agresiones del Esmad” que se han presentado en las últimas protestas, especialmente en la del 13 de diciembre en donde un universitario de Popayán perdió un ojo.

Carlos Mario Lopera, director del Observatorio de la Universidad Colombiana, opina que una nueva marcha pondría en peligro la credibilidad de los líderes estudiantiles.

“En medio del afán de protagonismo mediático de algunos líderes universitarios, y pegarse a una agenda política de la oposición, corren el riesgo de echarse a la opinión pública en contra. Y tampoco, creo, contarán con el respaldo deseado, pues por elemental prudencia, hay que esperar a que comience a evolucionar lo acordado”, señaló Lopera. 

El experto indicó que los jóvenes tienen los meses justos para cumplir con el calendario académico. “Los estudiantes, sus familias y el país no se pueden dar el lujo de (ahora sí) perder el semestre académico. Tienen el año ajustado para terminar 2018-2 y cumplir los dos periodos de 2019. No se pueden dar lujos de jugar con el calendario”, advirtió. 

Además, agregó que marchar en contra del Esmad pierde el rumbo de la protesta por el derecho a la educación. 

“El tema del Esmad supera el debate y la solidaridad social por el derecho a la educación. Si bien lo que pasó con el estudiante de Unicauca es reprochable, también hay muchas imágenes y videos que muestran a estudiantes y encapuchados en completo vandalismo, lo cual haría que se les vuelva en contra parte del apoyo social que lograron”, indicó Lopera.

Entre tanto, Fabián Sanabria, doctor en Sociología, opina que los universitarios están en todo su derecho para protestar, sobre todo, porque así se construye democracia. 

“En países en donde la democracia está establecida y existe, hay marchas hasta todos los días. Lo que pasa es que en Colombia nuestra democracia todavía es muy precaria y eso nos parece aterrador. Es indudable que ya hubo un acuerdo con el Gobierno Nacional, el cual es muy importante en materia de educación; sin embargo,  cada vez  la gente toma más conciencia ciudadana”, Sanabria. 

Para él, para que existe democracia se deben tener en cuenta tres factores: “Primero, relaciones claras e independientes entre lo público y sus instituciones. Segundo, es la conexión con las empresas privadas y no con las puertas privadas que generan la mayor corrupción de Colombia. Y lo tercero es lo civil, pues para que existe sociedad la gente se debe asociar. Entonces, ellos (estudiantes) están en todo su derecho de salir a protestar.

Por su parte, Juan David Aristizábal, co-fundador de Todos por La Educación, tiene una posición similar, pues asegura que los estudiantes tienen el derecho a movilizarse “todas las veces que crean necesarias”. Considera que el objetivo de las marchas anteriores era por los recursos y “se obtuvieron”. Sin embargo, cree “que una nueva marcha más tiene otras intenciones”.

“Creo que la movilización social debería usarse cuando no se cumplan los acuerdos pactados. El gobierno parece cumplir y los estudiantes debían hacer lo mismo. No creo que una nueva marcha vaya a cambiar el compartimento de quienes violan los derechos humanos. Los estudiantes pueden usar el apoyo de la ciudadanía para lograr que esos recursos se usen bien y no queden mal gastados por corrupción”, agregó Aristizábal.