El Observatorio de la Universidad Colombiana




Muerte lenta de la Autonomía Universitaria: Yaneth Vélez – junio/20

Incluso, asumiendo que decisión del 1330 de 2019 y del acuerdo 02 de 2020 (CESU) sea positiva, obligar a las IES a diseñar programas según resultados de aprendizaje va en contra de la ley, señala la abogada Gloria Yaneth Vélez Pérez, Experta en Educación Superior.

En las últimas dos décadas el sistema educativo se ha visto permeado por diferentes cambios, los cuales empezaron con la expedición del Decreto 2566 de 2003 por el cual se crearon las condiciones mínimas de calidad, Decreto declarado inexequible por el Consejo de Estado debido a la vulneración de la reserva de ley, dado que las condiciones mínimas de calidad y los registros calificados, no tenían un mínimo de materialidad legislativa y lo que en dicho decreto se consagraba vulneraba la competencia del Congreso de la República.  La demanda en contra del decreto 2566 la elaboré, sustenté y presenté, en ese entonces en representación de ACIET.

Para resolver lo que se caía del decreto 2566, el Ministerio de Educación Nacional promovió ante el Congreso de la República un proyecto de Ley que se convirtió en la 1188 de 2008, por la cual se reguló el registro calificado de los programas de educación superior, la cual fue reglamentada por el Decreto 1295 de 2010, que luego se insertó en el Decreto 1075 del año 2015. Lo que se ha implementado a partir de esta normativa ya es por todos conocido:  instrumentalización de los registros calificados en relación con cada condición de calidad que, sin duda, ha implicado mejoras significativas en la calidad de la oferta y desarrollo del servicio educativo.

Nueve años transcurrieron aplicando el Decreto 1295 de 2010 incorporado al 1075 del 2015 y en este tiempo no se oyeron voces que defendieran la autonomía universitaria, sino una aceptación, acogimiento y aplicación, todo lo cual, al menos a mi juicio, se traduce en una legitimación de la reglamentación de las condiciones de calidad. Ahora bien, el Ministerio realizó en el año 2018 una reforma al Decreto 1075 mediante la expedición del Decreto 1280 de 2018, el cual no alcanzó a entrar en vigencia toda vez que presentó serias intromisiones no solamente a la autonomía, sino al principio de reserva de ley como otrora lo hiciese el Decreto 2566  de 2003, por lo tanto, la suspensión de los efectos del 1280 no se hizo esperar, se mantuvo vigente el 1075, el cual fue derogado en lo que corresponde, por el Decreto 1330 expedido el 25 de julio de 2019, cuyo aniversario está próximo.

En las novedades que trae el Decreto 1330 de 2019, no solo está la reacomodación de las condiciones institucionales y las de los programas, de hecho, hay serios e importantes ajustes, cuyos alcances no han sido meditados completamente. De esas novedades (y no porque sean nuevos) quiero resaltar lo relacionado con los resultados de aprendizaje acogidos como norma, los cuales conforme a los considerandos 22 y 23 del Decreto Reglamentario 1330 ‘son concebidos como las declaraciones expresas de lo que se espera que un estudiante conozca y demuestre en el momento de completar su programa académico y en su construcción deben estar alineados con el perfil de egreso planteado por la institución y por el programa específico’, concepción que se refuerza con la que ha adoptado el CESU en el reciente Acuerdo 02 de 2020 en el cual menciona 35 veces los resultados de aprendizaje, anclándolos en cada uno de los aspectos para considerar un programa como de alta calidad según se lee en cada literal del artículo 15. Este dúo reglamentario (1330 de 2019 del MEN y Acuerdo 02 de 2020 del CESU), sin duda, deja clara la decisión gubernamental de que los resultados de aprendizaje tienen fuerza vinculante, que deben y tienen que ser acogidos en los procesos formativos, que la calidad y la alta calidad se entienden, si y solo si, ellos se acogen en los programas, por los docentes, en el sistema interno de aseguramiento de la calidad, en el hacer y en el respirar, es decir, que los resultados de aprendizaje serán como el aire:  estarán en todas partes.

Ahora bien, luego de esta “evolución” reglamentaria ¿cómo se miran los resultados de aprendizaje en el contexto de la autonomía universitaria? Estimo que para dar una respuesta es importante recordar que la autonomía universitaria tiene consagración constitucional en el Artículo 69, el cual indica que:

“ARTICULO 69. Se garantiza la autonomía universitaria. Las universidades podrán darse sus directivas y regirse por sus propios estatutos, de acuerdo con la ley. 

La ley establecerá un régimen especial para las universidades del Estado. 

El Estado fortalecerá la investigación científica en las universidades oficiales y privadas y ofrecerá las condiciones especiales para su desarrollo. 

El Estado facilitará mecanismos financieros que hagan posible el acceso de todas las personas aptas a la educación superior.” (el resaltado es mío)

Este artículo 69 de la Constitución, lo desarrolla la Ley 30 de 1992 en los Artículos 28 y 29, así:  en el 28 se refiere a la autonomía universitaria de las Universidades y en el 29 lo hace en relación con las Instituciones de Educación Superior que no  son Universidades, específicamente señalan lo siguiente:

 

ARTÍCULO 28 Autonomía Universidades

La autonomía universitaria consagrada en la Constitución Política de Colombia y de conformidad con la presente Ley, reconoce a las universidades el derecho a:

 

ARTÍCULO 29 Autonomía IES no Universidades

La autonomía de las instituciones universitarias o escuelas tecnológicas y de las instituciones técnicas profesionales estará determinada por su campo de acción y de acuerdo con la presente Ley en los siguientes aspectos:

 DIFERENCIAS
1.  Darse y modificar sus estatutos. 1.  Darse y modificar sus estatutos No las hay
2. Designar sus autoridades académicas y administrativas 2.  Designar sus autoridades, académicas y administrativas No las hay
3.  Crear, organizar y desarrollar sus programas académicos, 3. Crear, desarrollar sus programas académicos El Artículo 29 no contempla la palabra organizar para las instituciones de educación superior diferentes de las universidades
4.  Definir y organizar sus labores formativas, académicas, docentes, científicas y culturales, 4.  Definir y organizar sus labores formativas, académicas, docentes, científicas, culturales y de extensión. El Artículo 28 no contempla la palabra extensión para las universidades.
5.  Otorgar los títulos correspondientes, 5. Expedir los correspondientes títulos. No las hay
6.  Seleccionar a sus profesores, admitir a sus alumnos y adoptar sus correspondientes regímenes 6. Seleccionar y vincular a sus docentes, lo mismo que a sus alumnos.

f) Adoptar el régimen de alumnos y docentes.

El Artículo 28 no contempla la palabra vincular para las universidades
7.  Establecer, arbitrar y aplicar sus recursos para el cumplimiento de su misión social y su función institucional. 7.  Arbitrar y aplicar sus recursos para el cumplimiento de su misión social y de su función institucional. No las hay

 

Visto esto y retomando la pregunta: ¿cómo se miran los resultados de aprendizaje en el contexto de la autonomía universitaria? Ofrezco como respuesta que no discuto las bondades que puedan tener los resultados de aprendizaje, aunque definitivamente serán los pedagogos y educadores los más autorizados para afirmar o negar su beneficio, pero dado que el análisis que realizo es jurídico, lo que si discuto y afirmo es que la imposición de los resultados de aprendizaje que por medio de un decreto reglamentario y una norma de derecho blando como lo es el acuerdo del CESU, se le hace a las IES, como un modelo único de calidad y alta calidad, para que diseñen el qué aprenderá el estudiante, cómo lo hará y cómo dará cuenta de lo aprendido, vulnera la autonomía universitaria y lo hace porque como se observa en los artículos 28 y 29 de la Ley 30 de 1992, la autonomía universitaria consagrada en la Constitución Política le da el derecho a las Instituciones de Educación Superior a  ‘Crear, organizar y desarrollar sus programas académicos y a definir y organizar sus labores formativas, académicas, docentes, científicas y culturales’.  Es derecho a definir sus labores formativas y no a que se las definan como ocurre con lo que se ha hecho en el Decreto 1330 y en el Acuerdo 02 de 2020.

Seguramente el Ministerio con el Decreto 1330 de 2019 y ahora el CESU con el Acuerdo 02 de 2020, podrán escudarse en el argumento consistente en que a las instituciones se les indicará por vía de resolución que sustenten teóricamente cuál modelo eligieron, no obstante, ello no garantiza la autonomía universitaria, máxime que en tratándose de resultados de aprendizaje, los referentes para construirlos son la taxonomía de Bloom, la taxonomía adaptada de Bloom de Anderson y Krathwohl y la taxonomía SOLO (Structure Observed Learning Outucomes o Estructura del Resultado Observado), confundidas por muchos con las guías técnicas que en España y Chile se han elaborado para darles aplicación. Además, el enfoque del 1330 y el acuerdo 02 está centrado en el trabajo, descartando otros.

En el hilo de esta reflexión: ¿En dónde queda el trabajo académico de los pedagogos y educadores que se han esforzado por desarrollar nuevas teorías sobre la mejor manera para que el estudiante aprenda? La imposición que el Ministerio de Educación hace y ahora el CESU, de los resultados de aprendizaje, sin demostrar que esa metodología es mejor que otras, es decir sin falsarlas, no puede tenerse sino como una vulneración a la autonomía universitaria, es más, es una metodología que se le impone, incluso, a investigadores que pueden estar trabajando en su falsación o en su complemento.

Adoptar con fuerza vinculante el modelo de los resultados de aprendizaje y aplicarlos sin discusión y por fuera del contexto de la autonomía universitaria, conlleva a una especie de “industrialización” de los procesos formativos, a la mecanización, por más que se diga que los resultados de aprendizaje apuntan a la construcción de un proceso cognitivo y por más que sea así y que pudiere ser “bueno”, pero no es lo único “bueno” y por lo tanto las IES por virtud de su autonomía universitaria para crear sus programas académicos y definir sus procesos formativos, deberían poder ejercer ese derecho enriqueciendo por la variedad y no reduciendo por un único estándar.

¿Las IES acogerán entonces como empresas de producción y al mejor estilo tayloriano, la adecuación de sus instrumentos, estándares de trabajo y la aplicación de la tarea?

¿En dónde queda el pensamiento libre, la investigación libre y los derechos a crear, organizar, desarrollar y definir los programas académicos y los procesos formativos?

¿Hoy la autonomía universitaria está expresada en un formato, dos guías y 3 listas de chequeo que deben ser diligenciada por los Doctores summa cum laude?

Definitivamente se cree, en el contexto del artículo 69 constitucional, que pretender homogeneizar los procesos de formación bajo un solo modelo, es una trasgresión flagrante a la autonomía universitaria que, como se observó en los artículos 28 y 29 de la Ley 30 de 1992 mencionados, se expresa también en esa facultad de “definir y organizar sus labores formativas, académicas, docentes, científicas y culturales” y no en que se las definan.

Lo anterior se ha planteado con la finalidad de crear inquietudes sobre la necesidad de retomar la esencia de la autonomía universitaria, cuya constitucionalización es una de las grandes conquistas del sistema educativo de la educación superior y que hoy se ve diezmada por normas reglamentarias y de derecho blando.

Esta columna no es una invitación a la rebeldía, sino una invitación a reivindicar la autonomía, porque si la comunidad académica no reacciona a tiempo, muy pronto estará entonando un réquiem por la autonomía universitaria con respecto a la cual, hoy se observa una muerte lenta.

ÑAPA 1.  Los resultados de aprendizaje no tienen un mínimo de materialidad legislativa. ¿Será que podrían tener una suerte similar a la que corrió el decreto 2566 de 2002?

ÑAPA 2.  ¿Qué resultados de aprendizaje se deben adicionar en el proceso de formación en época de pandemia? ¿Bastará con que el estudiante solamente apropie contenidos a partir de lo menos complejo, hasta llegar a lo más complejo?

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