Necesitamos profesionales competentes y preparados

Editorial de El Informador, de Santa Marta 

Es indudable que la buena proyección de los profesionales de hoy recae en el importante papel que juegan las universidades, que deben formar jóvenes estructurados y formados para asumir los grandes retos de la modernidad, los cuales transformaran los pueblos, en ciudades y países pujantes y progresistas.

En este ámbito la realidad de la participación de nuestras universidades en lo que concierne a su responsabilidad social y compromiso con el país, no se puede negar se da un gran divorcio en los programas de gobierno con lo que debe de ser el rol de las universidades que le ayuden a consolidarlos en acciones positivas para todos los involucrados.

Cada vez más nos adentramos que nuestras universidades no han sido capaces de activar opiniones sobre de cómo a las acciones del gobierno, especialmente en lo que concierne a la posibilidad de cambios en la educación, incidirá en el comportamiento de la educación universitaria y en su autonomía.

No podemos negar que sí hace presencia la universidad a través de sus gremios constantemente ante el irrespeto de sus derechos, al pago justo de sus prestaciones, deudas que todavía no se cumplen; pero poco leemos sobre opiniones que señalen hacia dónde vamos, cuál será el rol de la universidad, cómo se integrara a los programas económicos del gobierno, qué perfil deben tener los egresados de las diferente carreras, de acuerdo con las características de los actuales escenarios.

Definitivamente, la participación de los académicos, de sus alumnos, de sus dirigentes ha dejado mucho que decir, y más aún, cuando no se vislumbra un nuevo liderazgo que genere cambios en las distintas disciplinas, como en lo político, económico, técnico, cultural por mencionar algunos.

En la actualidad, la tarea más importante de la universidad consiste en liderar, ella misma, la transformación que necesita el país y comenzar a construir un futuro diferente. Para gerenciar la relación proactiva, hacer una participación más dinámica de la universidad-empresa en la realidad actual, nos sugiere, fundamentar la aplicación de la prospectiva en creatividad e innovación; interdisciplinariedad; heterogeneidad, y disposición para el cambio.

Al respecto de la creatividad e innovación señalamos, que para ser innovadores se requiere una dosis de libertad, creatividad, y suficiente conocimiento.

El concepto de la creatividad e innovación, en el caso que nos ocupa, está ligado a la disposición mental necesaria que hay que estimular entre el estudiantado y los académicos universitarios, así como entre los actuales y potenciales empresarios, con la finalidad de que todos ellos se decidan a romper con muchos de los esquemas tradicionales y costumbres, que hasta el presente les ha mantenido con un bajo perfil y convertido en seguidores o dependientes de los demás.

Una educación de titulados buena, debe acrecentar la curiosidad, ya que las sociedades que valoran y honran la curiosidad, producen individuos curiosos.

Por consiguiente, no debe quedar ninguna duda de que, así como la creación de conocimiento es el ingrediente básico para la creatividad, como para la capacidad de innovación y el desarrollo de nuevos productos y servicios, así también, el conocimiento conduce a los países hacia la productividad y la competitividad.

 

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