Feb 14/20 Tras procesos de elección poco claros, Mineducación definió el banco de elegibles para Conaces y el CESU confirmó lo que se sabía desde diciembre: Carmen Amalia Camacho es la nueva consejera del CNA.
En ambos procesos hubo dificultades procedimentales y de fecha. Retrasos, ausencia de información y validación de requisitos con muchas dudas de parte de los aspirantes, sin que el Ministerio diera explicaciones satisfactorias al respecto.
Después de justificar los retardos en fallas en el sistema, finalmente el Ministerio publicó esta semana el listado el listado de seleccionados a integrar el “Banco de Elegibles” que conformarán las Salas de Evaluación Comisión Nacional Intersectorial de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior – CONACES.
Según la información, firmada por la ministra Angulo el “Banco de Elegibles, constituido por expertos académicos de las diferentes modalidades, especialidades, metodologías y áreas de conocimiento, será tenido en cuenta para la integración de las Salas de Evaluación de la CONACES, de acuerdo con las necesidades del servicio y las políticas en materia de Educación Superior”.
Es decir, ¿qué significa exactamente el “será tenido en cuenta”?. Ese concepto de banco de elegibles no ha sido debidamente aclarado. Son o no son finalmente los consejeros elegidos?.
El Observatorio conoció que al interior del Ministerio “se volvieron un ocho” con la convocatoria, pues terminaron aceptando, por ejemplo, a postulados que formalmente son directivos de IES pese a ser este una prohibición de la convocatoria, y que si algún “leguleyo” quisiera, podría demandar. “La cosa no estuvo tan clara”, confirmó a este medio alguien de adentro del Ministerio.
Muchos de los ahora elegibles son decanos y directivos, algunos han trabajado en el Ministerio, y otros llegaron allí producto de un “lobby institucional” de algunas IES que se han especializado en manejar con precisión la documentación y la forma como se debe participar en estas convocatorias, de tal manera que finalmente hay muchos académicos prestantes que ni siquiera se postulan, bien porque sus IES no son hábiles para hacer lobby y “jugar” con el sistema, o porque no hay claridad total en las reglas y motivaciones para impulsar salas que den la confianza al sistema de que están integradas de forma más meritocrática, representativa y sin intereses de mercado por parte de parte de los programas e IES que sus integrantes terminan defendiendo.
Además, tampoco hay claridad con respecto al tiempo de los miembros de Salas que actualmente están, de tal manera que eso impulsó la aparición del “Banco de Elegibles”. Hay salas en las que se necesita remplazar muy pocos consejeros y terminaron eligiendo consejeros en número de hasta cuatro y cinco veces más. Es decir, se jugó a “dar contentillo” a muchos apra evitar problemas.
¿Y por qué el Ministerio publica cédulas de ciudadanía y no el nombre y la institución formal a la que representa cada integrante?, ¿no evitaría eso tanta suspicacia y le daría más transparencia al sistema?.
El sector demanda información oportuna y completa sobre los criterios reales para la conformación de las salas, los nombres de sus integrantes y qué IES tiene o no representación allí, así como una explícita normativa sobre conflicto de intereses, pues las resoluciones 10414 de 2018 y 012078 de 2019 responden a esto de forma ambigua.
La elección de Carmen Amalia Camacho
Hasta la sesión del Consejo Nacional de Educación Superior CESU, del pasado miércoles, se confirmó la elección de la exvicerrectora académica de la Universidad de La Salle, Carmen Amalia Camacho Sanabria, como nueva integrante del Consejo Nacional de Educación Superior, CESU, para ocupar la plaza que dejó, por terminación de periodo, la educadora Cecilia Dolores Correa De Molina, que provenía de la Maestría en Educación de la Universidad Simón Bolívar.
El Observatorio conoció, igualmente, testimonios de varios aspirantes, que se quejaron de la falta de pertinencia y claridad en la información que recibieron y en la manera, poco clara, como algunos fueron descalificados por requisitos, sin oportunidad real de hacer precisiones.
La elección de Camacho no fue sorpresiva, pues desde comienzos de diciembre ya se especulaba en el sector que era la elegida. Incluso, llamó la atención que aún cuando el proceso no se había cerrado y habían muchos candidatos, Camacho renunció a la vicerrectoría académica de la Universidad de La Salle, en la que la reemplazó el Hno. Cristhian James Díaz Meza, FSC.
Similar a lo que pasa con CONACES, la elección de consejeros del CNA también ha presentado errores de forma, resoluciones que se ajustan para acomodar requisitos y satisfacer intereses de algunos “poderosos” o cercanos a la ministra. Si bien el CESU es el que elige, y para ello designó una comisión, nadie se atreve a decirlo formalmente, pero se termina eligiendo a quien indique la ministra. Algunas versiones apuntan a que la ministra se había inclinado, como fuera, a que quien llegara fuera una mujer, y Carmen Amalia terminó en la terna (con menor puntaje) que sus dos compañeros: El exrector de la Universidad Distrital y ahora coordinador del doctorado en educación de esa IES, Carlos Javier Mosquera, y el profesor de la Universidad del Magdalena, Jorge Oswaldo Sánchez Buitrago.
La figura de Consejero del CNA termina siendo más política que académica, pues los lineamientos ya existen y lo que juega principalmente es el interés de las IES y el Estado por acreditar o no determinadas IES.
En la configuración actual del CNA, 6 de los 7 consejeros (ahora 8 con Carmen Amalia, que será la única mujer) representan a las universidades públicas.
La nueva consejera es licenciada en Español Francés, de la Universidad Pedagógica Nacional; Magíster en Literatura Hispanoamericana, del Instituto Caro y Cuervo; y doctora en educación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia UNED, de España.
Ha laborado en las universidades de La Salle, Manuela Beltrán, UNAD y Libre, y autora de varios libros sobre educación.
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