Otra mirada de la IA: Héctor Bonilla Estévez

Otra mirada de la IA: Héctor Bonilla Estévez

Julio/24 Héctor Antonio Bonilla Estévez, exrector de la U. Antonio Nariño, la inteligencia artificial conlleva realidades que impactan el contexto institucional de la sociedad, las estructuras políticas, el medio ambiente y hasta la memoria y la tradición institucional.  

Es al parecer natural que se desborde la imaginación ante lo desconocido generando una especie de histeria colectiva. Como un tema que aparece en la mayor parte de las actuales agendas, generando diversas inquietudes en particular porque no se conoce ni su historia ni el trasfondo de lo que representa, se hace público y se orienta dentro de la inmediatez de un nuevo fenómeno a manera de noticia que menciona en forma especulativa el uso y sus posibilidades. El tema “de moda”: La Inteligencia Artificial – IA.

Muchos años han pasado y con ellos una construcción y evolución aparentemente lenta de lo que sus precursores trabajaron para llegar a los actuales resultados. No es una historia simple, es una historia cargada de relatos provenientes de diversos escenarios involucrados que han tenido como columna vertebral y objetivo fundamental la lucha por el poder (Schmidt, 2023) (Remolina, 2024)

Se especula sobre en qué consiste, para qué sirve, cómo se debe manejar, cómo altera la vida cotidiana, cómo influye en el mundo de los negocios, y lo último, cómo se influye y se debe manejar en el campo educativo.

No solo estos, se me ocurre que existen muchos más interrogantes que se generan ante la falta de conocimiento y la manera como el mundo del marketing y las comunicaciones irrumpió como fenómeno descomunal que se nos viene encima y nos toma por sorpresa, al estilo de buena parte de los avances de la tecnología.

Brevemente: ¿Qué es la IA?

¿Quién en la calle nos puede dar una respuesta? Es posible encontrar personas que logren mencionar lo que pueden relacionar con una etiqueta cercana a conceptos como SIRI de Apple, o el algoritmo de búsqueda de Google; otros pueden mencionar igualmente artefactos como Alexa de Amazon, aproximaciones que están involucradas y pueden ser las antecesoras de lo que hoy está en el medio. Pensar en una respuesta más erudita, nos conduce a expertos que tratarán de explicarlo a través de la teoría de las redes neuronales, su organización, la manera como se establecen capas que reciben datos etiquetados que deben tener unos pesos y niveles para clasificarlos y unas maneras para que actúen los algoritmos. Por un lado, obtenemos una aproximación empírica, por el otro, una noción abstracta difícil de llegar a un concepto claro y digerible.

En el ambiente educativo y escolar los estudiantes, profesores, administrativos y directivos lo vienen usando para escribir textos académicos, ensayos, producir imágenes y proporcionar información que permita definir el futuro de las instituciones. La IA es un desarrollo tecnológico revolucionario que viene transformando las dimensiones de la realidad humana. (Cardenas, 2024)

Detrás de estos conceptos aparecen otras connotaciones importantes para tener en cuenta, quizá más importantes que la información inicial y que tienen que ver con lo que tras bambalinas se pretende detentar por los sectores que manejan el poder; contar con un instrumento que pueda operar con el uso de innumerables bases de datos y un enfoque con técnicas algorítmicas para una toma de decisiones “más confiable o racional” que la ejercida por cualquier experto humano. Con esta visión mediada por el tecnologismo instrumental se plantea una crisis inicial de reconocimiento del ser humano, la mente humana no funciona como un Chatgpt; en principio porque es su creador, la mente humana en su enorme diversidad personal y neurológica tiene atributos que son desconocidos e ignorados por la IA cuya estructura de programación no dialoga con la neurociencia ni la neuro didáctica. Los seres humanos somos excéntricos que podemos demorar nuestras respuestas o finalmente optar por la libertad y la creatividad silenciosa (Cardenas, 2024). Si bien se han llegado a grandes avances en el desarrollo tecnológico y el uso (o abuso) de la información, a pesar de establecer maneras de negarlo, es imprescindible el protagonismo del ser humano en su construcción.

“Los sistemas de IA no son autónomos, racionales ni capaces de discernir algo sin un entrenamiento
extenso y computacionalmente intensivo, con enormes conjuntos de datos o reglas y recompensas
predefinidas” (Crawford, 2004)

Con una mirada más amplia, la IA en realidad depende de muchas estructuras políticas y sociales al servicio de sectores dominantes. En el argot popular se afirma con simpleza que “quien maneje la información maneja el poder”, en este caso con mayor razón al verificar que la IA es el resultado de muchos años de investigación, trabajo, inversión y cualificación, en procura de ampliar el dominio sobre los niveles más altos y sofisticados de la información soportados en los avances de las prácticas computacionales y la  informática.

No en vano se ha venido evolucionando desde los comienzos de la red (internet) como herramienta del pentágono en los Estados Unidos que fue evolucionando a través del uso del correo y la conexión en tiempo real con otro lugar del mundo; con la introducción a los sistemas de comunicación en tiempo real uno de sus primeros productos fue el Facebook lugar en el que sus usuarios depositaron no solo su información personal que estaba incluido en su correo, con esta información se alimentaron enormes bases de datos en las que no solo se manejaba la identidad por medio de un archivo escrito sino el acceso a los retratos de los usuarios para una mejor identificación. Si bien por un lado se trabajó en el incremento de las posibilidades de aprovechar lugares de encuentro,  simultáneamente las grandes multinacionales de las comunicaciones siguieron trabajando en sistemas sofisticados que alimentaran las base de datos a través de sistemas de identificación con los que se pudiera reconocer hasta el mínimo rasgo y de esa manera y a través del avance de los algoritmos desarrollar estrategias de seguridad. Los sistemas más sofisticados de seguridad en el mundo cuentan con una data con la que muchos de los países quieren prevenir fenómenos de migración y de posible terrorismos internacionales (1) (Remolina, 2024).

Caso curioso, al parecer entre las comunidades generadoras de conocimiento no se hace uso del nombre inteligencia artificial, este sistema de procesamiento se menciona como “aprendizaje automático”. El uso de IA tiene una connotación orientada a su financiación y comercialización, uno y otro tienen el mismo propósito: la formación industrial que incluye política, mano de obra, cultura y capital. (Crawford, 2004) El enfoque de avance técnico (mejoramiento de los algoritmos y en los productos) los convierte en instrumentos que camufla las estructuras de poder ubicadas en la intersección entre la tecnología, el capital y el gobierno, y sus intenciones sobre el qué se optimiza, para quién y quién toma las decisiones.

Una segunda mirada, la IA y el medio ambiente.

En lo que corresponde a su relación con el medio ambiente, no necesariamente es positiva; la computación contemporánea demanda una enorme cantidad de energía, por lo que existe una intensa demanda por el sector tecnológico de minerales, petróleo y carbón. Por el lado del software, la construcción de modelos que transforman el lenguaje natural en visión artificial también demanda una enorme cantidad de recursos energéticos y el reto de producir modelos más rápidos impulsa métodos computacionales más codiciosos que expanden la huella del carbón. De manera acelerada, esta competencia ha destruido regiones del planeta que ha sido explotado en pro de obtener metales usados habitualmente en la computación y en la posibilidad de acelerar su producción. Metales como el litio, base de las baterías que soportan la industria computacional detrás de cada computador portátil o teléfono celular que se alimenta de una batería de este metal. Este material tiene su vida útil y una vez concluye pasa a ser un desecho contaminante que generalmente está depositado en grandes extensiones de terrenos de países tercermundistas. La minería, la siderúrgica, la comercialización, el ensamble y trasporte de la cadena de suministros de baterías produce un alto impacto negativo en el medio ambiente. El costo de llegar a enormes velocidades en los procesamientos de datos lo están destruyendo paulatinamente, no solo afectando la parte física o material sino en detrimento de comunidades afectadas por su degradación.

“La minería que crea la IA es tan literal como metafórica. El nuevo extractivismo de la minería de
datos también engloba e impulsa el viejo extractivismo de la minería tradicional. La estructura
necesaria para alimentar los sistemas de la IA va mucho más allá de la estructura técnica de modelado
de datos de múltiples capas, hardware, servidores y redes. La cadena de suministros completa de la
IA llega hasta el capital, la mano de obra y los recursos de la Tierra, y de cada uno de ellos exige una gran cantidad. La nube es la columna vertebral de la industria de la IA y está hecha de rocas, litio en
salmuera y petróleo crudo” (Crawford, 2004) 

Pero lo que produce la naturaleza no es infinito, cada vez estos elementos son más escasos lo que pone en grave riesgo la computación contemporánea. Los científicos hablan de 23 minerales provenientes de tierras raras y muy poco conocidos, estos elementos son procesados e integrados a computadores portátiles y smartphones, que junto a los diversos elementos complementarios que los hace más pequeños y livianos, representan un alto riesgo de suministro, lo que significa que al no estar disponibles la industria en particular la del sector tecnológico tendrá que parar.

Como corolario se puede afirmar que una visita a los sitios de extracción de estos minerales para los sistemas de computación, muestran un paisaje desolador de ríos decolorados con ácido, terrenos desérticos y la extinción de especies de flora y fauna que alguna vez fueron vitales en el ecosistema local.

La IA y la cultura

El lenguaje está en la base de cultura humana, es la manera de expresar el esplendor de la conciencia, la experiencia, del ser y el hacer, ceder los procesos de generación de conocimiento a un instrumento artificial es negar la naturaleza humana. La sobrevaloración de la IA produce una ruptura en las cadenas de producción sígnica que están en la base de la creatividad humana. Por ejemplo, ¿qué pasará con la cadena de semiosis? Como cadena de producción de sentido se diluye y atrofia lo que implica la ruptura con la posibilidad de
generar ideas y teorías (Cardenas, 2024) (2).

“Noam Chomsky, junto con Ian Roberts and Jeffrey Watumull publicaran en el New York Times en marzo de 2023. Nos recuerdan que la inteligencia ha sido siempre un medio para resolver problemas. En ese sentido, la AI puede entenderse como la extensión tecnológica y científica de la técnica humana y por lo tanto comprenderse a la luz de la evolución cultural del hombre, lo cual es absolutamente loable, racional y comprensible. Ese no es el problema. Para ellos el foco de atención es que <>” (Cardenas, 2024)

En el ser humano la primera institución es la palabra, adornada o anclada en lo cotidiano o erudito. La conversación con un espectro amplio entre amigos o enemigos, entre comunidades y culturas no siempre tiene un tema definido, un diálogo puede llevar a la generación de un nuevo conocimiento como producto de una auténtica conversación. 

Cuando se introduce la inteligencia artificial, como actante principal de la conversación, se pierde
toda autenticidad y la conversación termina marcada por la hiperinflación cognoscente y la
artificialidad. Todo posible proceso social como cultural, al igual que el diseño institucional se diluye.
La IA en manos de un dictadorzuelo de turno puede ser una herramienta de control y enajenación
muy sofisticada (Cardenas, 2024)

Los seres humanos como seres falibles pueden equivocarse y demorar un proceso de creación, en muchas circunstancias de la vida es mejor demorarse. El uso de la IA puede terminar hackeando la espontaneidad institucional, borrando la historia, la memoria y la tradición institucional. El conocimiento que genera la maquina es artificial y termina operando y mimetizándose en el engaño.

El asombro y la mitificación que producen las novedades digitales que son cada día más creativas, más diversas y de muy fácil accesibilidad y la manera como evoluciona pretendiendo llegar a grados de perfección para que el usuario encuentre respuestas más seguras y útiles es muy difícil de superar. Cada día se incrementa una especie de veneración, seducción o adicción por su facilidad de acceso, la riqueza y la universalidad de datos que posee, por lo que se debe crear una conciencia crítica frente a las características de esta tecnologías que son solo resultados de combinaciones electrónicas y algorítmicas de los datos acumulados en la red alimentados por diversas vías que sofisticadamente han creado los seres humanos. (Remolina, 2024)

Uno de los retos de los directos implicados consiste en promover un desarrollo responsable para proteger a la sociedad de los peligros potenciales lo que implica un deber moral, ético y legal para asegurar que los resultados obtenidos sean confiables, tarea por lo demás muy difícil. Los riesgos son una enorme amenaza detectada por las grandes potencias frente a la seguridad geopolítica mundial, por lo que en procura de tomar las precauciones organizaciones como la Unión Europea han dado pasos importantes para la reglamentación del uso de la IA. El reto está en la construcción de un humanismo digital que procure establecer una ética que permita conservar la naturaleza del ser humano.

REFERENCIAS:

(1) En el capítulo IX Remolina introduce un tema interesante en el que enlaza las humanidades con el mundo digital que implica un cambio cultural en el que se está transformando “no solo la forma de vida sino la naturaleza misma del ser humano creando lo que se llama la condición digital”. Un capítulo en el que profundiza no solo esos cambios que menciona sino la necesidad de una ética para. La utilización de los procesos realizados con algoritmos digitales.

(2) “A grandes rasgos, toman grandes cantidades de datos, buscan patrones en ellos y se vuelven cada vez más competentes en la generación de resultados estadísticamente probables, como el lenguaje y el pensamiento aparentemente humanos. (“(PDF) La falsa promesa de ChatGPT – Academia.edu”) Estos programas han sido aclamados como los primeros destellos en el horizonte de la inteligencia artificial general, ese momento profetizado desde hace mucho tiempo en el que las mentes mecánicas superan a los cerebros humanos no solo cuantitativamente en términos de velocidad de procesamiento y tamaño de la memoria, sino también cualitativamente en términos de perspicacia intelectual, creatividad artística y cualquier otra facultad distintivamente humana” En: Inteligencia Artificial: Potencialidades y riesgos en ámbitos universitarios: Felipe Cárdenas-Támara

TRABAJOS CITADOS

Cardenas, F. (2024). Inteligencia artificial potencialidades y riesgos en ámbitos universitarios. Bogotá: https://www.universidad.edu.co.

Crawford, K. (2004). Atlas de Inteligencia artificial. Poder político y costos planetarios. Bogotá: FCE.

Schmidt, E. (2023). La lucha mundial por el dominio tecnológico. Bogotá: El Espectador.

Remolina, G. (2024). La Universidad en la Encrucijada. Un panorama histórico y prospectivo. Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana.

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