¿Pagar por publicar y buscar brillar, o publicar en acceso libre y perder visibilidad? Lo que deja un fallo judicial

¿Pagar por publicar y buscar brillar, o publicar en acceso libre y perder visibilidad? Lo que deja un fallo judicial

Feb 5/25 La justicia federal de Estados Unidos desestimó una demanda presentada por un grupo de académicos que demandó a las principales editoriales científicas por considerar que conforman un cartel para mantener el trabajo de revisión por pares sin pago, imponer restricciones a los autores y así proteger sus enormes márgenes de ganancia.

La demanda señalaba a gigantes como Elsevier, Wiley, Sage, Springer Nature, Taylor & Francis y Wolters Kluwer de operar como un cartel informal que fija el precio del trabajo académico en cero, impone reglas uniformes que limitan la competencia entre revistas y obtiene márgenes de ganancia superiores a los de muchas empresas tecnológicas.

Los demandantes argumentaban que estas prácticas afectan la calidad, ralentizan la difusión del conocimiento y generan un aprovechamiento económico desproporcionado sobre la producción intelectual de los investigadores. Elsevier por sí sola generó 3.800 millones de dólares en ingresos con un margen de beneficio del 38 % en 2023 gracias a sus revistas arbitradas, mientras que Taylor & Francis obtuvo 739 millones de dólares con un margen de beneficio del 35 %. (En comparación, el margen de beneficio de Apple fue del 30 % y el de Google del 25 %, según la demanda). En conjunto, según la demanda, los demandados generaron más de 10.000 millones de dólares en ingresos gracias a sus revistas arbitradas.

Un juez en de Nueva York desestimó la demanda, no sólo porque los demandantes no aportaron evidencia suficiente para demostrar un acuerdo ilegal entre las editoriales, y no encontró evidencia suficiente de acuerdo ilegal entre las editoriales y consideró que las prácticas denunciadas no violan la ley antimonopolio bajo los estándares actuales. Por ello, las editoriales no enfrentarán sanciones ni tendrán que cambiar su modelo de negocio.

El juez, sin embargo, determinó que las coincidencias entre políticas editoriales no constituyen prueba de colusión y que las restricciones impuestas a los autores —como la prohibición de enviar un manuscrito a varias revistas simultáneamente o la obligación de ceder derechos de autor sin compensación— no violan la legislación antimonopolio bajo los estándares actuales.

Un modelo de negocio que sigue generando tensiones

Aunque el fallo no valida explícitamente el modelo editorial, sí refuerza su continuidad, lo que mantiene abiertas las preocupaciones de la comunidad académica. El sistema actual se sostiene sobre tres pilares que han sido objeto de críticas globales:

1. Trabajo académico gratuito: Los revisores por pares (peer review)—investigadores con alta formación— realizan evaluaciones técnicas sin recibir pago. Las editoriales, en cambio, monetizan ese trabajo mediante:

  • Suscripciones institucionales con cobro
  • Cobros por publicación en acceso abierto (APC)
  • Venta de derechos de reproducción

2. Restricciones a la circulación del conocimiento: Las políticas editoriales limitan la autonomía de los autores, porque estos:

  • Solo pueden enviar un manuscrito a una revista a la vez, por lo que no hay competencia por el artículo.
  • No pueden difundir versiones preliminares durante la revisión. El trabajo queda “secuestrado” durante meses o años.
  • Deben ceder derechos patrimoniales sin compensación
  • Y enfrentan embargos para compartir sus propios artículos

Estas reglas, uniformes entre editoriales, reducen la competencia y prolongan los tiempos de publicación.

3. Captura económica del ecosistema científico

Las editoriales concentran un negocio global que depende de:

  • Contenido producido gratuitamente por investigadores,
  • Evaluación gratuita por pares, y
  • Compra obligatoria por parte de universidades y gobiernos.

El resultado es un sistema donde la ciencia se financia dos veces: primero con recursos públicos para producirla, y luego con recursos públicos para acceder a ella.

La disyuntiva del investigador: publicar o quedar por fuera

La situación confirma la disyuntiva que enfrentan los investigadores que quieren difundir su producción: O quedar atrapados entre la necesidad de publicar en revistas prestigiosas para seguir con mayor firmeza su “carrera académica” o difundir, con menor impacto y menor reconocimiento, libremente su trabajo, favoreciendo el enriquecimiento de la industria editorial.

A. Publicar (y pagar) en revistas de alto impacto, con pros y contras:

Ventajas:

  • Reconocimiento académico,
  • Posibilidades de financiación de sus investigaciones,
  • ascensos y estabilidad laboral (puntos por publicaciones y mayor categorización académica).

Costos:

  • Pérdida de derechos sobre su obra,
  • Imposibilidad de compartir libremente sus resultados,
  • Dependencia de procesos lentos y opacos,
  • Pago de APC que, en algunos casos, pueden superar los 3.000 dólares.

B. Optar por modelos abiertos o alternativos (como SciELO, Redalyc), también con pros y contras:

Ventajas:

  • Mayor circulación del conocimiento,
  • Control sobre los derechos de autor,
  • Tiempos de publicación más rápidos.

Costos:

  • Menor valoración en sistemas de evaluación tradicionales,
  • Menor visibilidad en rankings y métricas dominantes,
  • Riesgo de ser penalizado en convocatorias y ascensos.

Un debate que seguirá creciendo

El fallo en Estados Unidos no cierra la discusión: la amplifica.

La comunidad científica internacional insiste en que el modelo editorial actual es insostenible, especialmente en un contexto donde la ciencia depende cada vez más de la colaboración abierta, la transparencia y el acceso equitativo al conocimiento.

Mientras tanto, las editoriales mantienen un negocio altamente rentable, y los investigadores continúan navegando un sistema que exige productividad científica, pero les restringe el control sobre su propia producción.

En Colombia, Minciencias sigue usando revistas indexadas en Scopus (de propiedad de Elsevier) y Web of Science como criterio central en convocatorias, categorización de grupos y evaluación de investigadores.

Sobre la demanda

El caso es Uddin v. Elsevier BV, Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Este de Nueva York, No. 1:24-cv-06409.

Para los demandantes: Dean Harvey de Lieff Cabraser Heimann & Bernstein; y Benjamin Elga de Justice Catalyst Law
Para Elsevier: Gary Bornstein y Andrew Finch de Cravath, Swaine & Moore

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