Mayo 4/23 Su Santidad, el Papa Francisco I, pidió hoy a la Organización de Universidades Católicas de Latinoamérica y el Caribe (ODUCAL) que por ser universitarios deben tener amplitud de miras y no ser sectarios.
“Necesitamos mentes, corazones, manos a la altura del panorama de la realidad”, y asimiló a los investigadores con misioneros.
Habló en español y agradeció al Cardenal José Tolentino de Mendonça, Prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, por las palabras amables que le dirigió y saludó al Presidente de ODUCAL, Ing. Rodolfo Gallo Cornejo, a los Vicepresidentes de las SubRegiones Andina, México, Centroamérica y el Caribe y el Cono Sur. El encuentro con el Pontífice se inserta en las celebraciones por los 70 años de creación de esta institución.
Recordó que esta organización -ODUCAL-, fundada en Chile por monseñor Alfredo Silva Santiago, Arzobispo de la Diócesis de Concepción con el apoyo de otras universidades, está integrada por 115 universidades, lo que representa actualmente a 1.500.000 alumnos, más de 110.000 profesores y más de 5000 programas académicos de diferentes niveles. ODUCAL es la organización más numerosa dentro de la Federación Internacional de Universidades Católicas (la FIUC).
19 IES colombianas hacen parte de ODUCAL
1) Fundación Universitaria Católica del Norte
2) Universidad Católica Luis Amigó
3) Institución Universitaria Salazar y Herrera
4) Pontificia Universidad Javeriana
5) Universidad Católica de Colombia: Su rector, Francisco José Gómez Ortiz es el vicepresidente Segundo de la Subregión Andina
6) Universidad Católica de Manizales
7) Universidad Católica de Oriente
8) Universidad Católica de Pereira
9) Universidad Mariana
10) Universidad Pontificia Bolivariana
11) Universidad Santo Tomás
12) Universidad de La Salle
13) Universidad de San Buenaventura Colombia
14) Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium – UNICATÓLICA
15) Universidad Uniagustiniana
16) Corporación Universitaria Minuto de Dios
17) Fundación Universitaria Juan de Castellanos
18) Fundación Universitaria Monserrate-Unimonserrate
19) Corporación Universitaria Lasallista
No asustarse frente al caos
Mirando la realidad del continente, el Sucesor de Pedro expresó que “la pobreza y la desigualdad son una llaga que se profundiza en lugar de aliviarse”.
“La pandemia y sus consecuencias, el contexto mundial agravado en lo político, económico y militar, así como la polarización ideológica, parecen cerrar las puertas a los esfuerzos de desarrollo y anhelos de liberación”, dijo. “La presente crisis -prosiguió- no es solo una oportunidad para constatar el agotamiento de sistemas y modelos económicos, sino que mueve a superar soluciones prejuiciosas como las que alimentan los esquemas de polarización ideológica, emocional, política, de género y de exclusión cultural”. En todo caso, Francisco recomendó no asustarse frente al “caos”, porque es de ahí que Dios hace sus obras más hermosas y más creativas.
Universidades y catolicismo
Bergoglio dedicó un importante espacio de su alocución a reflexionar sobre los términos “universidad” y “católica”, puntualizando que el vocablo “católico” tiene una referencia a la armonía. La tarea de la Universidad es, según el Pontífice, “contribuir a formar mentes católicas, capaces de observar no solo el objeto de su interés. Una mirada extremadamente precisa y focalizada puede volverse fija, fijada y excluyente”. “Tiene la precisión de un radar, pero pierde el panorama”, aseguró.
En cambio, Francisco destacó que “ser católico significa tener una visión panorámica sobre el misterio de Cristo y del mundo, sobre el misterio del hombre y de la mujer” y reivindicó la necesidad de “mentes, corazones, manos a la altura del panorama de la realidad, no de la estrechez de las ideologías”.
“Ustedes son universitarios, hombres y mujeres con amplitud de miras, por eso sean católicos; en este sentido de la palabra, no católicos así sectarios”. “Son católicos y, por eso, porque quieren ser católicos, ¡sean universitarios!”, les pidió Francisco I.
También señaló que “una universidad católica debe ser misionera, es decir, con las puertas hacia afuera, dado que la misión es la inspiración, el impulso, el esfuerzo y el premio de toda la Iglesia”, acotó.
Para el Papa, la labor de la universidad es la de instruir a hombres y mujeres que, “aprendiendo bien la gramática y el vocabulario de la humanidad, tienen chispa, tienen el destello que permite imaginar lo inédito”. También la de formar “hombres y mujeres que vislumbran en el pueblo una danza, un baile donde cada uno contribuye a la gracia del movimiento total y nadie es excluido”.
Y si tuviera ahora que traducir la palabra “misión” en ámbito académico, Francisco confesó que utilizaría el vocablo “investigación”, pues el investigador “tiene mente y corazón misioneros. No se conforma con lo que tiene, va a buscar”.
“El misionero conoce la alegría del Evangelio y no ve la hora de que los demás la experimenten. Por eso, sale de la patria de sus convicciones y de sus costumbres, yendo hacia lugares inexplorados. Conoce el Evangelio, pero no sabe qué frutos dará en ese terreno extranjero. Es precisamente la tensión entre saber y no saber la que lo impulsa hacia adelante y lo protege de la presunción de conocerlo todo. Sabe, y se deja sorprender por lo que conocerá. Por eso, el misionero ama la reciprocidad: enseña y aprende, convencido de que todos tienen algo que enseñar”.
“Así el investigador -declaró-, si no está dispuesto a salir y a aprender, renunciará a quién sabe qué maravilloso saber, mutilando su misma inteligencia. Es muy triste encontrar intelectuales, hombres y mujeres de grande inteligencia, pero con la inteligencia mutilada. Que sus ateneos, como instituciones académicas particulares y como redes de universidades católicas, puedan convertirse en centros de investigación valorados en todo el mundo. También así formarán mentes misioneras”.
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