Papel de la interdisciplinariedad en la Universidad – Daniel Montes Toro: Enero/19

La Universidad debe adaptarse pero también generar transformaciones que respondan a las necesidades fundamentales, científicas, sociales y filosóficas de la sociedad actual permitiendo y promoviendo la participación abierta del estudiante en la concepción y construcción del mundo para que este sea protagonista en la construcción de su propia realidad y posibilitando el poder transformar el entorno y resolver problemas complejos que sean pertinentes, apoyándose en lo interdisciplinario que debe ser parte inmanente de las metodologías y apuestas de las instituciones para entender los fenómenos y objetos de conocimiento

Argumentación

Es importante destacar que la Universidad hasta el siglo XVII renegaba de todo conocimiento científico y los verdaderos avances se produjeron por fuera de estos establecimientos y es hasta el siglo XIX que Humboldt provoca una revolución en la Universidad de Berlín lo que se tradujo en un giro hacia una Universidad laica que cuestionaba al mundo, la naturaleza, la vida, el hombre, e incluso a Dios; convirtiéndose en un sitio que permitió la confrontación sobre la problemática de la cultura y el conocimiento de la Europa de aquellos tiempos.

El avance del pensamiento y específicamente del complejo induce también cambios en la concepción y construcción del conocimiento, pues paradójicamente este se trataba de manera parcelada obviando la interdisciplinariedad y las perspectivas individuales pretendiendo establecer verdades absolutas a sabiendas que la discusión y lo sistémico conduce a un conocimiento que invoca lo holístico; puesto que la Universidad privilegiaba hasta hace pocos años la visión determinista, mecanicista, cuantitativa, formalista, e ignora, oculta o disuelve todo lo que es subjetivo, afectivo, libre y creador (1).

Infortunadamente en algunas instituciones prevalece el autoritarismo intelectual y académico, en las que expertos y doctores “adoctrinan” limitando las posibilidades del individuo para ser copartícipe y protagonista en la construcción de la realidad y de la comprensión del mundo, puesto que en muchos casos los límites que genera el conocimiento dogmático condenan al estudiante y al individuo a aceptar mansamente las concepciones de algunos; inhibiéndose en participar activamente en discusiones complejas que de hecho ameritan el aporte de diferentes miradas, para permitir un conocimiento más amplio y democrático que incluso retaría a debates más profundos sobre el objeto de conocimiento en cuestión, evitando el parcelamiento disciplinario y soportado en el experto; para lograr una interpretación del mundo mucho más amplia y que conjugue el ser humano, la naturaleza, el cosmos y la realidad.

Una problemática derivada de los enfoques señalados se evidencia en la aparente democratización de la educación en todos sus niveles pero conduciendo a la masificación y evitando adrede a la intervención y aportes del individuo; propiciando un conocimiento uniforme y aconductado en el que la divergencia no es posible simplemente por sustracción o en este caso exceso de materia –muchos estudiantes- pero imposibilitando el análisis y aportes de las disciplinas – ciencias – técnicas – saberes empíricos estudiante, apoyado en lo interdisciplinario que no es sinónimo necesariamente de los aportes de expertos en varias disciplinas, sino en la convicción y posición abierta de cuestionar el conocimiento mismo para poder problematizar la ciencia, la técnica, lo que creemos que es la razón y que con frecuencia no es más que una racionalización abstracta (2).

Es importante señalar que una actitud emancipadora no se asimila a lo anárquico per se, sino que más bien se presenta cuando el individuo racionaliza y se sustrae del imperio sociológico de la influencia cultural ahondando en su propio constructo y cuando confronta decididamente con ideas y posiciones sobre lo que Morin denominó el imprinting que fija lo prescrito y lo prohibido, lo santificado y lo maldito, implanta las creencias, ideas, doctrinas, que disponen de la fuerza imperativa de la verdad o de la evidencia (3).

La capacidad de discernir, controvertir, sustraer, recrear, abstraer, inferir, denegar y un listado interminable de infinitivos conducen necesariamente a la libertad de espíritu que son contrarios al conformismo y a lo preestablecido. La Unesco (4) declara en su espíritu sobre las posibilidades y alcances del conocimiento que “la Sociedad del Conocimiento no podrá ser alcanzada sin consenso, pluralidad, inclusión, solidaridad y participación. Es un concepto de carácter más humano y social que los conceptos de tecnología y conectividad, en los cuales, infortunadamente, se centra la mayoría de los debates sobre el conocimiento”.

De otro lado; lo sistémico es vital para dar respuesta a los diferentes fenómenos del conocimiento lo que implica que “la revolución del conocimiento y la organización que aprende- ¿la Universidad?- recrea su conocimiento no en las cabezas separadas de trotamundos itinerantes, sino en tapices finamente tejidos de mutualismo, de valor co-creado por el diálogo de iguales” (5).

El reto de la interdisciplinariedad

Para que la Universidad logre incorporar definitivamente lo interdisciplinario, es exigible integrar la investigación plural como insumo de la acción transformadora y acción educativa que permita reconocer que el conocimiento incluye sistema de métodos variopintos y no solo del conocimiento científico sino también del conocimiento empírico y vivencial, de la identificación y solución de problemas en un contexto – esencialmente complejo y ligado a necesidades sociales. Pero también es fundamental el entendimiento desde la sensibilidad a los valores humanos requeridos por la acciones en el contexto del campo y de las condiciones socio-económicas y culturales concretas, validados por el impacto social y la comunidad usuaria, además del rigor científico y académico.

Igualmente la interdisciplinariedad entiende que la complejidad6 en y para el sentido de conocimiento, presenta unas características que invocan transversalmente lo interdisciplinario tales como:

  • La complejidad es un rasgo general de toda realidad.
  • La ciencia es un punto de vista de la complejidad.
  • La visión de la complejidad implica percibir al mismo tiempo todo el sistema.
  • La complejidad exige la ilación totalizadora con la contextual.
  • La complejidad exige la apertura metodológica pues no tiene un método propio.
  • Esta propuesta privilegia las diferentes visiones y sumas sobre el objeto de conocimiento.
  • Reconoce el carácter evolutivo de la realidad y del conocimiento científico, la comprensión del desorden, el error, la contradicción y la incertidumbre.
  • Rompe con el sentido unilineal de la realidad y del conocimiento

Los siete saberes (7) y el rol de la Universidad

1. La primera e ineludible tarea de la educación es enseñar un conocimiento capaz de criticar el propio conocimiento

2. Un conocimiento pertinente que es siempre y al mismo tiempo general y particular

3. Como consecuencia, la educación debe promover una “inteligencia general” apta para referirse al contexto, a lo global, a lo multidimensional y a la interacción compleja de los elemento

4. Todo desarrollo verdaderamente humano significa comprender al hombre como conjunto de todos estos bucles y a la humanidad como una y diversa.

5. La educación debe hacer suyo el principio de incertidumbre

6. Enseñar la comprensión significa enseñar a no reducir el ser humano a una o varias de sus cualidades que son múltiples y complejas.

7. La enseñanza de una ética válida para todo el género humano es una exigencia de nuestro tiempo

Notas

1 La universidad del futuro. En busca de una educación transdisciplinaria en la universidad. Edgar Morin (Conferencia leída por el autor en el Congreso de Locarno, Suiza 1997)

2 Reformemos la reforma de la Universidad. Edgar Morin

3 Antropología de la libertad. Edgar Morin

4 www.unesco.org/publications

5 Charles Hampden-Turner. Universidad de Cambridge

6 La reforma de la Universidad. Edgar Morin

7 Los siete saberes. Edgar Morin