Institutional research (IR): perspectiva clave para la universidad siglo XXI: Édgar Rodríguez – Enero/19


Por: Édgar Giovanni Rodríguez Cuberos. Decano de la Facultad de Ciencias de la Educación, Humanidades y Artes. Fundación Universitaria Juan de Castellanos. Enero 2019.

En una nota previa publicada en este mismo medio (“Smart universities”. Oportunidad para humanizar la universidad Octubre 2018), llamaba la atención sobre la importancia y protagonismo del tema de Smart Universities (Universidad 4.0). Esta tendencia que ya está orientando el trabajo y la dinámica prospectiva de muchas instituciones de educación superior alrededor del mundo, parte de la idea de lograr la convergencia de las diversas tecnologías emergentes en función de necesidades específicas, bienes y servicios que se ofrecen a gran escala mediante la apropiación de “ecosistemas ciberfísicos y algoritmicos” (Término utilizado por Patrici Calvo en el texto Democracia algorítmica: la colonización matemática de la esfera pública – en prensa). En otras palabras, de diseñar instituciones “inteligentes” en el campo de la educación que involucran los avances tecnológicos y en particular, aquellos que tienen que ver con la ubicuidad que brinda la internet para integrar diferentes modalidades de servicio (mediante aplicaciones, telefonía de última generación, bigdata, inteligencia artifical, internet de las cosas, educación virtual, entre otros).

Para muchos, este tipo de hiper-conectividad es aún difícil de concebir y mucho más en un medio que, como el nuestro, consume tecnologías y tendencias en educación más que generarlas y posicionarlas. Es por ello precisamente, que la opinión de los intelectuales y académicos debe atreverse a reflexionar sobre las implicaciones culturales, sociales y económicas que, o bien tienen la capacidad de sofisticar nuestra concepción del mundo cambiante, o por el contrario, de mantenernos en una relación desigual y asimétrica en las condiciones actuales y futuras.

De tal forma, mientras se nos exigen parámetros de calidad que garanticen en cierta forma la internacionalización, la movilidad, la investigación, la gobernabilidad entre otras, lo cierto es que las pautas de lograr la simetría necesaria no se logran y se mantiene la distancia tanto técnica como epistémica, mucho más cuando desconocemos las evoluciones de un mundo altamente competitivo en el que la educación supone un plus geoestratégico.

Ahora bien, insisto, no se trata simplemente de copiar modelos o tendencias, sino de advertir que son dinámicas y mecanismos que operan en un entorno globalizante y de mercado que terminan por implantarse, es decir, de entender que se trata de una serie de problemas relativos a la escala y no a la naturaleza de dichos fenómenos y su impacto en nuestra vida práctica e institucional. Así, para bien o para mal, el debate sobre la universidad, su presente y su futuro no puede descuidar el aspecto económico y antropológico.

De entrada, debe suponer su inestabilidad y la incertidumbre asociada a un modelo en crisis permanente pero que es capaz de reinventarse y mantener su hegemonía, un postcapitalismo y una sociedad que ya no solo es de la “información y el conocimiento” sino de la biocaptura. Por tal razón, La transición a unas universidades inteligentes o “Smart” implica el riesgo de estimular la deshumanización, el aislamiento, la precariedad laboral y la ilusión de un aparente facilismo concentrado en la accesibilidad y la omnipresencia de las redes. Entonces, ¿Cómo salvaguardar el espíritu de la institución universitaria sus sentidos y significados?

Ante este panorama de un futuro inmediato, la investigación institucional (IR, por sus siglas en Inglés) adquiere gran relevancia, dado que una Smart University debe ser ante todo capaz de aprender de sus propias experiencias para blindarse frente al riesgo descrito anteriormente. Por otro lado, garantizar que su funcionamiento y la dinámica propia de la gobernanza y gobernabilidad universitaria correspondan con las demandas de estos nuevos entornos altamente tecnologizados. La implementación de nuevas tecnologías y avances supone entonces, que los datos que genera el decurso de la organización universitaria puedan favorecer decisiones estratégicas en un ecosistema de información, con relaciones internas y externas bien definidas, de tal manera que el mapa de operación sea un tema interiorizado por los protagonistas de la acción funcional universitaria: la administración y las funciones sustantivas.

Por lo tanto, el giro en la administración universitaria debe ante todo facilitar equipos interdisciplinares que comprendan académicamente las consecuencias de funciones que antaño eran meramente administrativas. En otras palabras, “devenir Smart” depende de la agilidad de las instituciones universitarias para reconfigurar sus oficinas de administración y planeación con una perspectiva investigativa y de reflexión sobre su propio desempeño, todo ello sumado a una interacción más cercana con la academia.

Con todo ello, la concepción de calidad se encuadra en lógicas más abiertas, críticas y propositivas…”inteligentes” que son capaces de desbordar el simple “chequeo” y pasar a la utilización de la experiencia organizacional, la generación de conocimiento institucional orientado a la permanente transformación y mejoramiento continuo.

Por tal razón, los objetos de trabajo de la IR corresponden o pueden ubicarse como mínimo a los siguientes ámbitos:

  • Efecto y valoración de la misión y visión sobre la Cultura organizacional.
  • Estadísticas institucionales aplicadas a la generación de estrategias y toma de decisiones de forma sistemática y periódica tanto a nivel interno como externo.
  • Mayor comprensión de las transformaciones curriculares y sus impactos formativos, participativos y situados.
  • Análisis de costos, financieros y de inversión articulados a necesidades y situaciones de la vida universitaria.
  • Manejo de infraestructura y espacios acorde a los flujos de ocupación y requerimientos de insumos educativos.
  • Mayor comprensión de fenómenos de ingreso, egresados, evaluación, relaciones con el sector externo, vinculación laboral, retención, deserción, entre otros para generación de políticas, planes y proyectos especiales.
  • Procesos de autoevaluación con planes de mejoramiento con mayor trazabilidad e impacto en la toma de decisiones y su articulación con planes de desarrollo.
  • Transformación digital y penetración de tecnologías en función de didácticas particulares.
  • Seguimiento a acciones socialmente responsables y ambientales.
  • Estratificación de redes de trabajo locales, regionales, nacionales e internacionales para el conocimiento distribuido y transferencia de tecnología, saberes e información.
  • Monitorización y visualización de impactos de las Instituciones en sus distintos contextos.
  • Responsabilidad social, accountability y transparencia universitaria en contextos 4.0.

Estos y otros retos pueden determinar un giro en la perspectiva administrativa de las universidades y de esta manera considerarlas como cuencas de innovación, es decir, instituciones inteligentes (Smart) que apuestan por la formación en contextos tecnificados pero altamente humanizados que utilizan su información y datos para generar meta-conocimiento organizacional. La transición para logar esta giro hace parte de varios componentes de investigación institucional (IR): Uno estratégico en función de una batería epistémica contemporánea que ayude a dar soporte teórico conceptual y metodológico, otro de formación para la re-inducción de funcionarios administrativos y académicos y finalmente otro de servicios orientado a las aplicaciones inmediatas y futuras en la medida que se van implantando estos nuevos esquemas y modelos.

En una próxima entrega compartiré algunas experiencias significativas y buenas prácticas a nivel nacional e internacional que nos permiten comprender mejor la trascendencia tanto de las Smart universities como de la investigación institucional.

Referencias:

Calvo, P (2018) Etica de las cosas (EoT). Hacia una digitalización socialmente responsable y moralmente válida del ámbito universitario. En Sanahuja, R; Martínez A: El diseño universitario para la responsabilidad social. Universitat Jaume I.

Dawn, T (2008) Institutional research: more than just data. Jossey-Bass. San Francisco.

Howard; R, McLaughlin, G; Knight W (2012) The handbook of institutional research. Jossey-Bass. San Francisco.

Rodríguez, E.G & Martínez, O (2018) Design thinking aplicado en el liderazgo para la gestión de Facultades y centros educativos. Resúmenes del Evento. Tema destacado 2018.  https://conferences.epistemopolis.org/index.php/educacion-y-aprendizaje/2018/paper/view/5440

Universidad de Alicante (2018) Hacia una universidad más abierta. Disponible en:  https://web.ua.es/es/smart/smart-university-hacia-una-universidad-mas-abierta-universidad-de-alicante.html Consultado 1 septiembre 2018