Agosto 29/23 Hugo Alberto González López no está en el top de los rectores más mediáticos de Cali y del país, pero es uno de los que más se mueve y posiciona su institución.
Es más, sus formas, de vestir, de hablar y de relacionarse con los demás, lo hacen más cercano al estilo del “profe” buena gente y amigo de los estudiantes, que del imaginario del serio rector, algo distante de su gente. Es más fácil hallarlo en reuniones técnicas o en sus redes sociales que en pomposos actos académicos.
Así es el rector de la Institución Universitaria Antonio José Camacho -UNICAMACHO, una “pequeña” (que cada vez es más grande) institución universitaria pública con sede principal en Cali – Valle.
Sobre la UNICAMACHO
Es una institución universitaria, del orden municipal, adscrita a la Alcaldía de Santiago de Cali. Registra cerca de 12 mil estudiantes en 25 pregrados (tecnológicos de 7 semestres -4 de esos programas acreditados- y universitarios) y tres especializaciones, algunos de los cuales extiende a los municipios de Guachené y Florida.
Es la segunda IES pública en tamaño de la región. Con la Universidad del Valle (32 mil) y la Escuela Nacional del Deporte (4 mil), comparten la oferta pública nativa más significativa de Cali, en donde también están las públicas Instituto Técnico Nacional de Comercio Simón Rodríguez – INTENALCO (2 mil) y la Escuela Militar de Aviación Maco Fidel Suárez (500).
Se denomina así en homenaje a don Antonio José Camacho Zea, un ilustre caleño, nacido a finales del siglo XIX, juez, magistrado y concejal de Cali y gestor de diversas instituciones educativas. El fundador de la UNICAMACHO fue don Tulio Ramírez, a su vez fundador de la Universidad del Valle y exrector del Instituto Técnico Industrial Antonio José Camacho, y gestor del Instituto de Bachillerato Industrial Antonio José Camacho, en 1969, mismo que con los años pasó a ser UNICAMACHO.
No obstante ser una institución universitaria de carácter oficial, esta es una de las únicas 10 IES públicas en Colombia que no reciben recursos de transferencias de la Nación y, aunque también está adscrita al municipio de Cali, tampoco recibe recursos de funcionamiento de parte de la Alcaldía de Santiago de Cali. Es más, su alcalde ni siquiera participa ni envía delegado al Consejo Directivo.
Por ello, González no vacila en decir que la suya es una IES “abandonada”, por lo que debe ser muy hábil, con sus 60 directivos, encabezados por mujeres, para diseñar programas, alianzas y convenios que le permitan asegurar recursos de funcionamiento. “Todo el recurso del funcionamiento es producto de la gestión propia, de proyectos y de recursos que aseguren la sostenibilidad”, confirma González.
Aún así, con estas restricciones, UNICAMACHO es una IES muy tranquila y no ha registrado conflictos de gobernabilidad internos que afecten su normal funcionamiento.
Desde su consolidación como IES ha tenido dos rectores: Jairo Panesso Tascón (desde 1994) y González, quien tomó la rectoría, por primera vez, en 2014 (ya lleva nueve años y va por su tercer periodo, aunque -dice- no sabe cómo está su popularidad dentro de la Institución), tras ser vicerrector académico, decano de ingeniería, director del centro de formación técnica laboral y profesor (todo un recorrido en la propia Institución por más de 26 años). Es muy posible que cuando deje la rectoría regrese como profesor de planta.
“Formado para ser rector”
Así lo dice al describir su formación académica. Estudió Ingeniería Electrónica en la Universidad del Valle, la que complementó con una maestría en educación en la Universidad de San Buenaventura y con otra maestría en Administración en un convenio entre las universidades de ICESI y Tulaine.
Además, cuenta con una enorme experiencia sectorial, pues es uno de los rectores más activos en participar en diversos escenarios de análisis sectorial y de política pública, en asociaciones como la Red TTU, Aciet y Fodesep, entre otras, así como de identificar buenas prácticas y relacionarse con centros de investigación, laboratorios y universidades que le apunten a la innovación.
La capacidad para conformar un equipo debidamente integrado le permite buscar recursos y consolidar relaciones en el sector, mientras que su vicerrectora académica, Zoraida Palacio Martínez, y la vicerrectora administrativa, Mónica Leonor Gónez, son quienes se compenetran con sus apuestas rectorales.
“Quiero una universidad inteligente”
La motivación de González no se alinea con tradicionales discursos de la universidad pública relacionados con demandas sociales de financiamiento, de ideologización, de causa política o de reivindicación social.
Si bien refleja la sensibilidad del profesor que se preocupa por las condiciones sociales en las que se mueven sus estudiantes, su inspiración es más técnica y revolucionaria (en lo tecnológico, pedagógico y universitario) que en lo político, presupuestal o social.
Está convencido de que “las universidades se van a terminar si no asumen un proceso de transformación”, pues es consciente que la tecnología, las nuevas dinámicas del conocimiento, la productividad, la globalización y la competencia educativa están transformando radicalmente la percepción y expectativa en torno de lo que era la universidad tradicional.
Todo este entorno claramente está llevando a la crisis de la magistralidad, por lo que deben contemplarse otras alternativas. La enseñanza, en un entorno en donde el contenido ya existe en la web y el mundo está super-informado, debe ser radicalmente replanteada. Por eso señala que, en su Institución, no quiere ver un pupitre, que por eso acabó los videobeam, y que también quiere acabar con el power point, pues ahora se debe trabajar con pantallas inteligentes, plataformas de contenidos, laboratorios (presenciales y remotos), centros de experiencias inmersivas, ambientes colaborativos de coworking y ecosistemas de emprendimiento e innovación con parques tecnológicos que alberguen a empresas reales al interior de la universidad, entre otras ideas.
Por ello considera que solo una mirada disruptiva de la universidad puede ayudar a que responda a lo que la sociedad espera de ésta, y para que esto sea realidad no basta la intencionalidad y el discurso académico, sino que debe acompañarse con acciones de reforma real.
Eso no significa desaparecer la infraestructura para la academia, sino de replantear el rol que juega en el espacio físico, geográfico, cultural, económico y social, la universidad en el contexto de su ciudad.
Las universidades, es una premisa que maneja González, sí o si tienen que enmarcarse en el modelo europeo de Smart Cities, o ciudades inteligentes, por supuesto resignificado a nuestro contexto cultural, y en torno de esa apuesta se está pensando la UNICAMACHO, que tiene como referente internacional a la española Universidad de Alicante.
Los principios de las ciudades inteligentes
- Empleo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).
- Automatización y control de edificios.
- Planificación urbana eficiente.
- Movilidad urbana y transporte público sostenible.
- Gestión inteligente de los residuos sólidos.
- Mejora de la sostenibilidad medioambiental.
Una extensión del concepto de ciudades inteligentes a las universidades debe significar, entre otras interpretaciones, según González, desarrollar el concepto de universidades a 15 minutos; es decir, cada vez más cercanas a la residencia de sus estudiantes. Si bien la idea es que el estudiante vaya lo menos posible a ésta, cuando deba hacerlo, su movilidad y tiempo sean los menores posibles, y que más que aulas lo que se vivencia sea un real ambiente de formación que combine espacios académicos y ecosistemas empresariales.
Estas acciones deben ir acompañadas, entre otros, de un real fomento de la investigación aplicada a través de transferencias efectivas de conocimiento mediante start ups y spin offs. Además de una gestión basada en la analítica de datos para favorecer la toma de decisiones para mejorar los resultados en materia de deserción, mercadeo e impacto regional.
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| Quien conoce las actuales instalaciones de UNICAMACHO (para muchos identificada como UNIACJ) puede ver con escepticismo estas ideas, por lo que hay que decir que el rector González lleva muy avanzadas las negociaciones para desarrollar un nuevo campus, con estas características, en el norte de Cali, en las instalaciones donde funcionaba la rotativa del diario El País (en la foto el proyecto de expansión de la IES). |
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Así, González tiene el reto de llegar a 2026 con una evolución significativa de su “universidad inteligente”, para demostrar sus apuestas, para relacionarse con el próximo alcalde de Cali y potenciar más la IES y, posiblemente, para buscar su nueva re-elección.
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