Marzo 26/25 Los millonarios recursos adicionales que el Gobierno Nacional ha anunciado para la educación superior pública se orientan a inversión, cobertura y nuevas sedes, pero el funcionamiento y estabilidad financiera de las IES no está asegurado y es complejo.
En el corto plazo (2025) el riesgo de desfinanciamiento se mantiene, a juicio de los expertos, y todo indica que el panorama difícilmente mejorará dada la situación de las finanzas públicas, el cambio de gobierno de agosto de 2026 y el político efecto péndulo que ocasionará el hecho de que el sector de la educación ha sido uno de los más beneficiados en giros presupuestales, pero la situación social y económica del país demanda que las finanzas públicas pongan más atención a temas como salud y seguridad, con lo que el “cuarto de hora” de la universidad pública, con el gobierno Petro, pueda desaparecer.
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Además, el sector se enfrenta a un dilema en el que sea cual sea el escenario que se dé, difícilmente saldrá fortalecido.
Por un lado, es recurrente la crítica de los rectores del SUE y de la RedTTU de que las transferencias del gobierno nacional no son suficientes para atender su déficit histórico y las nuevas demandas. Para ello piden que se aumenten los recursos para su funcionamiento, en un monto (según ellos) estimado en cerca de los 18 billones de pesos, pero no hay fuerza sectorial, política, mediática ni financiera que permita lograr eso en el corto ni mediano plazo.
Por otro lado, las expectativas están fincadas en la reforma de los artículos 86 y 87 de la Ley 30, sobre el modelo de financiamiento de la educación superior pública, con cuatro grandes reparos al respecto:
1) No hay seguridad de que, dadas las tensas situaciones de conflicto entre el Ejecutivo y el Legislativo, en un año electoral, se logre sacar adelante la reforma, que hasta ahora sólo ha pasado el primer debate en Comisión VI de Senado.
2) No hay aval fiscal del Ministerio de Hacienda, aún, para el proyecto de ley, dada la apretada situación financiera del Estado.
3) De aprobarse, la reforma de estos artículos no soluciona la inequidad en la distribución de recursos entre grandes y pequeñas IES, y
4) Los propios rectores han reconocido que la reforma de estos artículos constituirá un alivio pero que NO es la solución de fondo a sus problemas financieros. Es decir, que solamente aplazará por un poco tiempo una crisis mayor.
Escepticismo sobre la solvencia de las IES públicas
Todas las IES y universidades públicas someten su situación financiera a la evaluación de agencias de calificación crediticias que evalúan su capacidad económica, liquidez, solvencia, capacidad de endeudarse y de pagar sus deudas. De esta manera, según las calificaciones obtenidas (renovables o ajustables según el desempeño en el tiempo) pueden salir al mercado de dinero a buscar recursos, obtener menores intereses o apalancar grandes proyectos.
El más reciente diagnóstico de algunas IES públicas lo ha entregado Fitch Ratings, la agencia de calificación crediticia estadounidense, que entregó los resultados de su evaluación, para el periodo 2024, manteniendo estable la calificación de la Universidad Tecnológica de Pereira, la Universidad del Magdalena y la Institución Universitaria Escuela Nacional del Deporte, bajó la calificación de la Universidad del Valle y evaluó el Instituto Tecnológico Metropolitano.
Aunque el diagnóstico de Fitch Ratings solo aplica a estas cinco IES, perfectamente puede extenderse a casi todo el sistema. Dice la calificadora:
“A pesar del aumento real de cerca de 11 puntos porcentuales en las transferencias nacionales para el funcionamiento de las universidades públicas que se espera para 2025, Fitch Ratings estima que sus resultados operativos no cambien significativamente y, en general, sigan registrando déficits, compensados con ingresos por venta de servicios y con recursos de estampillas locales y regionales. Lo anterior, teniendo en cuenta que parte del incremento de transferencias se encuentra atado al aumento de cobertura, lo cual implica gastos adicionales.
Además, Fitch considera que sería difícil para el Gobierno Nacional Central (GNC) mantener un ritmo alto de transferencias para el sector más allá de 2025, considerando las limitaciones fiscales que enfrenta… Prácticamente no existen expectativas de soporte extraordinario de los gobiernos de soporte hacia las entidades.
La inflexibilidad de la estructura de gasto de las universidades, junto con el esquema de remuneración docente, las hace más vulnerables a cambios en las tendencias de crecimiento de ingresos que las demás instituciones de educación superior, las cuales pueden reducir más fácilmente sus gastos para mantener un perfil financiero estable”.
En entrevista con el diario El País, de Cali, el rector de Univalle, Guillermo Murillo, señaló que esa Universidad tiene dificultades financieras pero no deuda financiera.
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