Junio 1/26 Por lo menos, mientras Colombia define quién será el próximo Presidente de la República (el 21 de junio), la agenda de la educación superior se paralizará. Las propuestas de Iván Cepeda y la activa participación política del ministro Daniel Rojas Medellín, alegra a gran parte de la educación pública, pero deja en stand by las gestiones de la educación privada, por lo menos con el gobierno Petro.
Es claro y nadie en el sector duda que el ministro Rojas es partidario de la continuidad del proyecto político del presidente Gustavo Petro a través del candidato Iván Cepeda. Pero, después de muchas semanas de peleas políticas, defensa de su gestión y del discurso del primer mandatario, en la jornada electoral de este domingo 31 de mayo, primera vuelta, y tal y como lo hizo el presidente Petro, el ministro Rojas desafío la acostumbrada norma que impide a los funcionarios públicos a participar en política y mostró una imagen con su voto marcado a favor de Cepeda y Quilcué (foto).
Jurídicamente, ante las críticas al presidente y varios ministros por mostrar el voto y participar en política, el ministro Rojas se ampara en las declaraciones que dio el Procurador General de la Nación, Gregorio Eljach, quien dijo que el secreto del voto “es una garantía y no una obligación”, por lo que cada uno es libre de revelar si quiere, o no su, su voto.
Posteriormente, cuando en la noche el otro candidato presidencial que disputará el cargo con Cepeda, Abelardo de la Espriella, estaba pronunciando su discurso sobre una embarcación en el Río Magdalena, el ministro publicó una abierta crítica en la que escribió: “En un yate exponiendo la cultura traqueta que lo caracteriza”.
Antes había denunciado que “presuntamente la esposa del rector del Instituto Tolimense de Formación Técnica Profesional (ITFIP), ahora Uniespinal, estaría repartiendo fichas de almuerzos y otras dádivas a cambio de votos para una campaña de extrema derecha”.
Panorama que se avecina
Es una realidad que el gobierno de Petro ha mejorado los recursos para la educación superior pública, y aunque no ha cumplido con su promesa de crear más universidades, sí ha gestionando recursos para que, la mayoría de las IES públicas actuales crezcan en infraestructura.
Así mismo, ha buscado crecer la cobertura de la política de gratuidad, definida por ley de la República.
De esta forma se conoce que un buen grupo de rectores de las universidades públicas (no todos), apoyan al gobierno, por los beneficios recibidos, como ha pasado, por ejemplo, con el de la Universidad Pedagógica Nacional.
También es una realidad que el gobierno desprotegió casi que en su totalidad a los beneficiarios del ICETEX, que no se entiende con la universidad privada y que sus estudiantes no reciben ninguna clase de beneficios.
A tres semanas de la segunda vuelta y a nueve de posesionarse el nuevo presidente, todo indica que la agenda del sector (alianzas, calidad, internacionalización …) y en general los programas que convoquen la atención de todas las IES difícilmente marcharán a un ritmo deseado. Muchos rectores (especialmente privados) se han alineado con el candidato De la Espriella, y solo esperan un posible cambio de gobierno para tratar de hallar una nueva agenda sectorial, pues consideran que las actitudes del ministro en nada representan ni permiten dialogar como sector. La reelección del modelo Petro-Rojas les resulta amenazante para su supervivencia institucional.
Si en segunda vuelta gana Cepeda, todas las IES quedan informadas de la muy posible continuidad de la actual política en educación superior, siempre y cuando el próximo gobierno consiga los recursos y supere las restricciones fiscales.
Si en segunda vuelta gana De la Espriella, el sector privado respirará con más tranquilidad, pero surgirá la preocupación en torno de los beneficios y posibles retaliaciones que tome el saliente gobierno con algunos actores del sector, así como (ya es costumbre en algunos gobierno salientes) la firma de decretos de última hora, de beneficios o sanciones, así como de normas. Por ejemplo, si el proyecto político del ministro Rojas no continua, éste podría animarse a dejar algún problema adicional al próximo gobierno en temas de financiamiento, acreditación, formalización docente o decreto 1279, entre otros.
Lo claro es que, por ahora, si el sector se divide y radicaliza en la peligrosa fórmula de educación pública = gratuidad = Iván Cepeda versus educación privada = subsidios = Abelardo de la Espriella, los perjudicados serán, tarde o temprano, los estudiantes y el propio sector (en su conjunto).
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