Junio de 2023 Aldana Valdés, exrector de Uniandes, exgobernador Tolima y exdirector Colciencias, continúa se serie de “Píldoras en Educación, Tecnología y Desarrollo” reflexionando sobre cómo los hechos gubernamentales y regionales del sistema de educación no han consolidar la educación deseada para la comunidad.
PÍLDORAS EN EDUCACIÓN, TECNOLOGÍA Y DESARROLLO
Parábola del paso de un embudo a un abanico de oportunidades II
Corolarios de la Primera Píldora ¿Qué nivel educativo priorizar: Primaria, secundaria o superior?
La finalidad, objetivo y propósito de la educación superior y sus organizaciones deben ser, cualquiera sea su origen, la prestación del servicio público de educación. Por ser público, ese servicio, al igual que el acceso al oxígeno en el aire y al agua en los páramos y los ríos, debe ser para todos.
Para cumplir con esa finalidad, es necesario el mejoramiento eficaz y efectivo de la educación primaria, secundaria y media. Es una decisión crítica, pero en las circunstancias que vive el país ella contribuiría como ninguna otra política, a disolver los problemas más graves que obstaculizan el camino hacia la paz.
Para evitar las consecuencias contraevidentes de la anterior decisión sociopolítica es necesario que las entidades de educación superior participen en su ejecución y puedan apreciar los beneficios que reciben directamente de ese esfuerzo. Ello requiere que comprendan la diversidad cultural y ambiental de las localidades y territorios con los que desean asociarse y trabajen en alianzas efectivas con sus escuelas, colegios o entidades de educación para el trabajo y el desarrollo humano[1] (ETDH), sin ánimo de lucro y ancladas en el territorio y sus comunidades.
De la uniformidad central a la diversidad local para el desarrollo
La diversidad de Colombia en términos culturales, ambientales e institucionales es extraordinaria, admirable y fuente de orgullo para propios y extraños. Por ello, pretender que su juventud y sus comunidades ajusten sus perfiles a una norma originada en Bogotá solo es concebible si se mantiene el sentido del discurso que criticó con humor el presidente Alberto Lleras Camargo[2]:
“He sido por largos años un servidor del Estado…Es muy fácil entre los 25 y los 40 años que un empleado público se identifique, casi involuntariamente, con la abstracción del Estado, y que acabe por sentirse como él, infalible, omnipotente, representante exclusivo del interés público y adversario paternal de todo interés privado. Más fácil aún si, como ocurre en Colombia, el más modesto de los ciudadanos elegido o nombrado para una obscura labor administrativa, en diez días descubre que su poder no es una delegación del pueblo, sino la sucesión, por línea directa y no interrumpida, de los monarcas españoles. A esta sensación ayuda la estructura del Estado que sigue siendo sensiblemente la misma, pero aún las propias formas y ritualidades contribuyen poderosamente a crear en el burócrata una mentalidad imperial. No acaba de recorrer los nueve metros cuadrados de su oficina cuando ya le parece el territorio todo de la nación estrecho para sus experimentos y se otorga inmediatamente una jurisdicción sobre el mayor número de ciudadanos para darles consejos, determinar sus movimientos e imponerles restricciones. Así, desde la Corte, cuatro siglos antes, modestos escribanos de negra ropilla y largas hambres, redactaban volúmenes enteros de obligaciones, reglamentaciones y prohibiciones para los lejanísimos americanos. De cumplirse, -y por fortuna sólo se obedecían- hubieran dispuesto de ellos en tal forma que por comparación los modernos Estados totalitarios aparecerían como relajadas y anárquicas democracias. Ellos mismos ponían con mano firme el “Yo, el Rey”, y al trazar el garabato majestuoso sentían la misma fruición que los burócratas contemporáneos hemos experimentado alguna vez al re-recrear el mundo con nuestros decretos”.
Por este enfoque, la educación primaria, secundaria y media en Colombia no ha recibido la atención debida en los últimos tres cuartos de siglo. Ha habido intentos de reformas como las relacionadas con la duración de las jornadas y el establecimiento de instituciones como los Institutos de Educación Media Diversificada, INEM, pero no se aprecia una orientación firme hacia involucrar las comunidades y agencias locales en su orientación como lo anota el antropólogo Gerardo Ardila en su reciente columna de opinión[3]. A nivel mundial, sin embargo, el impulso a un movimiento “de abajo hacia arriba”, como lo propuso la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo de 1993, está encontrando nuevos aliados (Ver Nestor H. Parra – “CIUDADANIZAR” – Visualizando las tendencias contemporáneas de la humanidad)
Retornando a la educación básica y media, seis temas, entre otros, requieren una discusión crítica:
- Mantenimiento de la jornada única pero dividida en dos secciones: una escolarizada que cumpla con la normatividad establecida por el MEN y otra complementaria y, si fuere necesario, desescolarizada.
- Los temas para incluir como ciclos de la jornada complementaria: educación musical, deportiva y artística, introducción a la ciencia, la tecnología y el emprendimiento y los beneficios del servicio a las personas más necesitadas. El enfoque pedagógico central de estos ciclos sería “aprender haciendo”.
- Estos ciclos serían diseñados por estudiantes, sus familiares y docentes de las escuelas y colegios regionales que hubiesen tenido una experiencia previa en el tema de su interés. De no tenerla, deberían ser capacitados in situ para desarrollar la competencia de ser parte de esa comunidad en su entorno territorial.
- Es indispensable contar al nivel regional con una persona jurídica de utilidad común y sin ánimo de lucro con la competencia para articular las necesidades de la comunidad – usualmente tácitas – con soluciones tecnológicas apropiadas y sostenibles provenientes de agencias o empresas departamentales, nacionales o internacionales.
- Las universidades interesadas en apoyar este nivel de educación encontrarían de gran beneficio para la formación integral de sus estudiantes la organización de programas como Opción Colombia, Paz y Competitividad, Paz y Región, Service-Learning, 4-H Clubs.
- La financiación estatal de esta iniciativa debería ser, como mínimo, igual al aporte fiscal para financiar el programa “Matrícula Cero”. Además, sería un gesto de gratitud y respeto por la equidad que aquellos graduados y previamente beneficiados por auxilios gubernamentales y que emigran a trabajar en otros países donaran el monto de esos recursos recibidos a un fondo como el del ICETEX.
——-
[1] Medio y fines “atados” porque solamente el trabajo digno conduce al desarrollo integral de las personas.
[2] Discurso de posesión como Rector de la Universidad de los Andes en noviembre de 1954.
[3] Gerardo Ardila, Revista Encuentros 32-18-23: “El Estado sigue la senda de las imposiciones cariñosas. Reconoce la diversidad, pero no crea los mecanismos necesarios para permitir su emergencia y desarrollo pleno”.
![]()
