Pregrados profesionales en áreas tecnológicas

Por: Víctor Manuel Gómez y Jorge E. Celis

I. Importancia del conocimiento tecnológico y de la Educación Tecnológica

 

Es clara y evidente la importancia central del conocimiento tecnológico en el desarrollo de las fuerzas productivas, en el aumento de la productividad y en la creación de nuevas ventajas comparativas, basadas en la capacidad de innovación.

Uno de los indicadores más importantes del potencial de desarrollo económico de las naciones es el ratio de personas con capacidad de investigación, desarrollo e innovación tecnológica, sobre cualquier denominador de la población. Naciones con altos ratios atraen inversiones en sectores de alta tecnología; tienen mayor capacidad de aprendizaje, adaptación y tranferencia de tecnología; generan productos con mayor valor agregado (y mayor generación de riqueza); tienen mayores tasas de crecimiento y se insertan competitivamente en el mercado mundial de bienes, servicios y conocimientos. En el actual contexto de globalización e internacionalización de la economía, las posibilidades de desarrollo de una nación dependen, en gran medida, del grado de competitividad de su inserción en el mercado mundial.

Uno de los objetivos centrales del plan “Visión Colombia II Centenario: 2019” (DNP), es ‘fundamentar el crecimiento en el desarrollo cientifico y tecnológico’, para lo cual se propone elevar la inversión en ciencia y tecnología al 1.5% del PIB, consolidar 20 centros de investigación de excelencia y de desarrollo tecnológico, ubicar a cinco universidades colombianas entre las 400 mejores del mundo y lograr que 55.000 personas estén dedicadas a actividades de investigación científica y tecnológica.

Muchas naciones han promovido y estimulado activamente la formación en el conocimiento tecnológico e invierten un alto porcentaje de su PIB en actividades de investigación, desarrollo e innovación tecnológica. Además de las universidades tradicionales, surgen otras instituciones de nivel superior (Universidades Tecnológicas, Institutos Tecnológicos, Institutos de Tecnología, Politécnicos..) cuyo principal objeto de estudio y desarrollo es el conocimiento tecnológico y su formación. Ejemplos de estas instituciones: The Indian Institutes of Technology (IITs); en Brasil: Centros Federales de Educación Tecnológica (CEFETs) y Centros de Educación Tecnológica (CETs); Institutes of Technology (en diversos paises europeos); en Holanda: Technological Universities (Delft, Einhoven..); en EE. UU: MIT, CalTech, GeorgiaTech, entre otros; en Francia: Institutos Universitarios de Tecnología (IUTs); instituciones politécnicas, etc. 

Muchos de estos programas se centran en áreas propiamente tecnológicas, generalmente interdisciplinarias, en las que pueden ofrecerse Pregrados, Maestrías y Doctorados en esa área. En la India, por ejemplo, se ofrecen diversos pregrados en áreas tecnológicas específicas (Bachelors of Technology) seguidos de Maestrías y Doctorados en áreas tecnológicas. (Ver: Tabla sobre programas de pregrado y postgrado en campos específicos del conocimiento tecnológico).

Otros programas tecnológicos, en estas instituciones, aparecen bajo la denominación de ‘ingenierías’ debido al carácter ‘tecnológico’ de las ingenierías en países con alta intensidad en investigación científica y tecnológica. En otros paises, como Colombia, la formación en ingeniería tiene un carácter más profesional y general, aplicado a diversas dimensiones de la producción y la gestión, menos especializado en una área tecnológica específica y con menores requerimientos de sustento curicular y pedagógico en procesos de investigación y desarrollo tecnológico. Este carácter profesional general explica el alto número de asignaturas y la mayor duración de la formación en Colombia, en relación a pregrados similares en otros países.

También explica la escasez y precariedad de procesos de investigación y desarrollo tecnológico en la formación de los ingenieros colombianos. Con una intensidad curricular de 6-7 asignaturas por semestre es escaso y marginal el tiempo dedicado a procesos de investigación, desarrollo e innovación (solución de problemas concretos..), lo que refuerza el carácter pasivo, libresco y memorístico de la educación en ingeniería. Este corresponde fielmente a las pruebas artificiales de ‘papel y lápiz’ de los ECAES, los que no pueden evaluar la calidad de los programas de ingeniería –ni de ninguna otra área- sino el grado de memorización de determinados contenidos de esos programas.

La calidad de un programa de pregrado se evalúa a través de las competencias y logros demostrados de sus egresados no mediante pruebas artificiales, referidas a contenidos específicos y anteriores a la práctica o desempeño profesional.

En este contexto conviene recordar que la Ingeniería ha sido una de las principales ‘profesiones liberales’, que junto con la Medicina y el Derecho, constituyeron las profesiones intelectuales de prestigio y movilidad social, construyendo el imaginario social del ‘doctor’ y el intelectual en la sociedad colombiana.

La formación de este modelo social de ingeniero está orientada a la práctica profesional y al cálculo no a la investigación tecnológica ni al diseño y desarrollo de instrumentos y maquinaria.Los pregrados profesionales en áreas tecnológicas son entonces modalidades más eficaces de formación en el conocimiento tecnológico, superiores en este objetivo a la formación profesional general de los programas de ingenierías. Sin embargo, estos programas tecnológicos presentan una alta exigencia de sustento curricular y pedagógico en procesos institucionales de investigación, desarrollo e innovación tecnológica. Requieren docentes con amplia trayectoria en estas funciones y con estrechas relaciones con el sector productivo. Requieren un Estatuto Docente diseñado para promover y facilitar la articulación con el sector productivo y la puesta en práctica de modelos, prototipos y soluciones tecnológicas a problemas concretos. También requieren una cultura de pedagogía activa, de formación por proyectos, de experimentación continua, de estrecha interacción entre teoría y práctica, de solución de problemas en talller y laboratorio.

Pocos programas de pregrado cumplen estas condiciones académicas, en este país. En gran medida porque estas condiciones no corresponden a los criterios predominantes en los sistemas vigentes de acreditación y registro calificado.

II. La formación del ingeniero: diversos modelos institucionales y curriculares A.

En algunos países el modelo prevaleciente es la formación universitaria larga  (4 a 5 años), con énfasis en la formación teórica. El título otorgado es el de ingeniero profesional o ingeniero diplomado o senior 

1. En relación a la duración de los estudios de pregrado el estándard prevaleciente es de ocho (8) semestres o su equivalente en términos de créditos académicos, según el protocolo norteamericano (120 créditos) o el recientemente adoptado en la Unión Europea (ECTS).6 2. En relación al número de asignaturas, el promedio en Estados Unidos y Canadá, es de 34–36, o 4 ó 5 por semestre, en correspondencia con dos objetivos educativos: 

2.1. Intensificar el trabajo académico autónomo del estudiante (proyectos, experimentos, modalidades de estudio independiente..), lo que es imposible en esquemas curriculares de alta intensidad de asignaturas y la correspondiente pasividad presencial;

2.2. Necesidad de ampliar las oportunidades de combinación de estudio y trabajo, como medio de financiación de estudiantes, particularmente los de menores ingresos familiares relativos. La flexibilidad curricular que permite modalidades de estudio y trabajo es un medio poderoso en ellogro de mayor democratización de las oportunidades educativas.

3. El objetivo de este pregrado es la formación básica de un ingeniero joven con capacidad de solución de problemas en el sector productivo de su especialidad. Es importante señalar que en muchos países la certificación o acreditación para el ejercicio profesional es función de las asociaciones profesionales, independientes del Estado, y no de las universidades las que se limitan a otorgar el título. 

4. La formación de mayor nivel de especialización se adquiere a través de una oferta amplia, diversificada y flexible de especializaciones, tanto formales (en las instituciones educativas), como no-formales (en las empresas, laboratorios, centros de investigación y desarrollo, etc..). Estas últimas asumen una creciente importancia dada la mayor participación de las empresas e instituciones no-universitarias en la generación del conocimiento.7 

5. La formación de mayor nivel teórico y científico para la Investigación y Desarrollo Tecnológico se imparte en las Maestrías y Doctorados. 

B. En otros países la formación del ingeniero está organizada por ciclos o etapas, diferenciadas por su duración y el énfasis en la formación teórica o práctica. .

1. La experiencia desde los años 70s.  Desde la década de los años setenta, Alemania y Holanda, entre otros países, han ofrecido el primer ciclo corto de Educación Tecnológica en Ingenierías en los Technikerschulen y Hogescholen respectivamente. Ver: MAcGRATH, D. “The Bologna Declaration and Engineering Education in Europe”. 2002.  

1.1. El primer nivel o ciclo, de seis semestres de duración, o su equivalente en créditos, se orienta, generalmente, a la formación del ingeniero 'técnico' o 'práctico', equivalente al tecnólogo, capacitado para la solución de problemas tecnológicos en la producción, mas no para la investigación tecnológica del más alto nivel, la que requiere una formación científica más profunda, propia del segundo ciclo y de los postgrados.

1.2. Este primer ciclo tiene las mismas bases matemáticas y teóricas de las ingenierías y se diferencia por su carácter tecnológico, aplicado y comúnmente incluye experiencia práctica en la producción.

1.3. El graduado de este primer ciclo es denominado de diversas maneras equivalentes: ingeniero técnico, ingeniero práctico, tecnólogo, ingeniero de producción, ingeniero asociado, técnico o tecnólogo en ingeniería, y otras.

1.4. La formación de mayor nivel teórico se adquiere en el segundo ciclo, altamente selectivo, de cuatro o seis semestres adicionales, al que sólo pueden acceder aquellos graduados del primer ciclo que hayan demostrado tanto las suficientes capacidades intelectuales como la vocación hacia el trabajo de investigación y desarrollo. 

III. La Educación Tecnológica en Colombia como formación de nivel intermedio Durante los años 70 del siglo pasado y hasta la Ley 30 de 1992, la Educación Tecnológica fue considerada en Colombia como formación para niveles ocupacionales intermedios entre el técnico y el ingeniero. Se suponía la existencia de ‘ratios’ ocupacionales óptimos entre obreros, técnicos, tecnólogos e ingenieros. Ratios que siempre fueron teóricos -o ideales y ficticios- pues no encontraron correlato empírico generalizable en el sector productivo. El concepto de tecnólogo estaba directamente ligado a la Ingeniería y al sectorindustrial. Por esta razón se propuso definir al tecnólogo como: “…quien ocupa una posición intermedia ente el Ingeniero titulado por una parte, y el obrero calificado por la otra, más cerca del primero que del segundo, poseedor de conocimientos técnicos en un campo especializado y habilidades y destrezas particulares que le permitenactuar como personal auxiliar del Ingeniero correspondiente” (MEJÍA, F., 1972).

El concepto de tecnólogo como sinónimo de técnico superior, estuvo fuertemente influído por diversos estudios internacionales que postulaban la necesidad de determinados ‘ratios’ entre el Ingeniero profesional y una categoría ocupacional intermedia, denominada de diversas maneras: auxiliar de ingeniería, técnico en ingeniería, ingeniero técnico, ingeniero práctico, tecnólogo, etc. (FRENCH, 1986).

En razón de este perfil ocupacional esperado, la educación tecnológica siempre estuvo separada y diferenciada, curricular e institucionalmente, de la educación en ingenierías, como si el objeto de conocimiento básico de ésta no fuera el tecnológico. Esta separación y diferenciación reforzó el carácter de formación ‘terminal’ y para roles ocupacionales intermedios, que tanto contribuyó al bajo estatus social y educativo de la educación tecnológica y a las demandas de oportunidades de ‘profesionalización’ por parte de sus egresados.8 El conocimiento tecnológico –su generación, desarrollo y aplicación- no fue el objeto de la educación tecnológica. Ninguno de estos problemas encontró solución en la Ley 30, la que fue aún más radical en contra de la Educación Técnica, definiéndola como formación práctica para ocupaciones u oficios de baja calificación, y estableciendo una mayor diferenciación formal entre las ‘instituciones’ de carácter técnico y las tecnológicas, aunque en esta Ley no existe ninguna diferenciación conceptual ni curricular entre unas y otras ni entre ambos tipos de educación. 

IV. La normatividad vigente: Leyes 30 y 749 Dos normas definen y regulan la formación tecnológica en las instituciones de educación superior: la Ley 30 de 1992 y la Ley 749 de 2002. La primera permite que las instituciones universitarias o escuelas tecnológicas y las universidades puedan ofrecer pregrados (programas profesionales) y postgrados tecnológicos (especializaciones, maestrías, doctorados) en diferentes áreas de conocimiento.

Esta Ley permite entonces la organización de pregrados profesionales en áreas tecnológicas, ya mencionados.La segunda sólo aplica a programas de formación por ciclos propedéuticos (ciclos técnico, tecnológico y profesional); en áreas de las ingenierías, la administración y las tecnologías de la información. La educación tecnológica queda reducida a un nivel o ciclo intermedio, o de puente hacia la profesionalización en la ingeniería. Sin identidad ni propósitos formativos propios y subordinada a algún área de la ingeniería. No puede desarrollarse académicamente en el conocimiento tecnológico, no puede ofrecer pregrado profesional en áreas tecnológicas ni puede ofrecer postgrados en este tipo de conocimiento. 

La Ley 30 es una oportunidad para que las instituciones de educación superior –excepto las instituciones técnicas profesionales- puedan ofertar programas de pregrado y postgrado en áreas tecnológicas, con el mismo estatus académico y profesional que las carreras tradicionales. Por el contrario, la Ley 749 reduce la formación tecnológica a un ciclo intermedio que se profesionaliza en algún área de las ingenierías. 

A. Ley 30 (1992)Según esta Ley, uno de los campos de acción de la educación superior es la ‘tecnología’. Las instituciones de educación superior podrán ofrecer programas de pregrado y postgrado (especialización, maestría, doctorado, postdoctorado) en el campo de acción denominado ‘tecnología’. Por programa de pregrado se entiende la preparación “(…) para el desempeño de ocupaciones, para el ejercicio de una profesión o disciplina determinada, de naturaleza tecnológica o científica o en el área de las humanidades, las artes y la filosofía” (artículo 9). En cuanto a los postgrados, en especial las maestrías y los doctorados, se postula que éstos tienen como fin “(…) dotar a la persona de los instrumentos básicos que la habilitan como investigador en un área específica de las ciencias o de las tecnologías”(artículo 12).

En consecuencia, la tecnología como campo de acción es de naturaleza profesional (pregrado) y con desarrollos en los niveles de postgrado en cuanto es profesional y es un área de investigación. Se asume entonces que la tecnología es una profesión con desarrollos investigativos a nivel de postgrado.Más adelante se estipula que las instituciones de educación superior –excepto las instituciones técnicas profesionales- pueden ofrecer programas de pregrado y postgrado tecnológicos. Las instituciones universitarias o escuelas tecnológicas, al igual que las universidades, podrán ser autorizadas “(…) para ofrecer programas de maestrías y doctorados y expedir los títulos correspondientes” (parágrafo, artículo 21)

En este caso, una escuela tecnológica o una universidad con vocación tecnológica pueden ofrecer programas profesionales de carácter tecnológico. La formación tecnológica (en cuanto a formación profesional y de postgrado se refiere) puede ser parte de la oferta curricular de ambos tipos de instituciones. Por tanto, la Ley 30 contempla lo tecnológico como un campo profesional e investigativo, que puede ser ofertado tanto en las instituciones universitarias como en las universidades. 

Es claro entonces que el marco normativo de la Ley 30 posibilita la formación profesional de pregrado en áreas tecnológicas. Los obstáculos a su implementación son de índole cultural y gremial:

a) Las inercias y tradiciones culturales (imaginarios, representaciones..) que asocian la formación de pregrado a unas pocas profesiones tradicionales, y que dificultan la aceptación social y académica de pregrados profesionales en nuevas áreas del conocimiento, como el tecnológico. Sin embargo, dado que ‘la oferta genera su propia demanda’estos obstáculos culturales pueden ser debilitados mediante nuevas ofertas de formación profesional en áreas tecnológicas.

b) Los obstáculos gremiales provienen de algunas asociaciones profesionales que pretenden regular y controlar tanto el ejercicio de determinadas profesiones como sus ofertas de formación. En particular, las asociaciones de ingenieros y facultades de ingeniería (ACOFI), no reconocen lo tecnológico como profesional sino como un nivel intermedio.

Adicionalmente, las asociaciones definen los campos de conocimiento que supuestamente son válidos, lo cual limita considerablemente la hibridación y desarrollo de otros campos de conocimiento que son importantes para el país. Como en el caso anterior, estos obstáculos gremiales pueden ser superados mediante la oferta de nuevos programas profesionales en áreas tecnológicas, las que no están sujetas a las recomendaciones de las asociaciones profesionales. 

En relación a los títulos, estos nuevos programas profesionales ofrecerían el título de ‘profesional’ en.. (el campo tecnológico de formación, como: robótica, informática, mecatrónica, telecomunicaciones, biotecnologías, óptica, electromedicina, construcciones, diseño de maquinaria, etc. Ver, de nuevo, la experiencia del ‘Bachelor of Technology’ (pregrado en áreas tecnológicas), en la India. 

Estos nuevos programas profesionales en áreas tecnológicas están facultados por la norma para su desarrollo académico en su campo de acción a través de maestrías y doctorados. No están sujetos a la Ley 842 (203) que regula las profesiones de Ingeniería y Arquitectura. 

B. Ley 749 (2002)Esta Ley propone una secuencia de ciclos secuenciales y propedéuticos (técnico, tecnológico y profesional); en áreas de las ingenierías, la administración y las tecnologías de la información; con el objetivo de superar el tradicional carácter terminal de la educación técnica y tecnológica y ofrecer ‘profesionalización’ en las tres áreas mencionadas. La formación por ciclos en la educación superior tiene una larga trayectoria en muchos países. En relación a la educación en ingenierías ya ha sido señalada la experiencia de Alemania y Holanda en los Technikerschulen y Hogescholen respectivamente.

Las razones sociales, curriculares y pedagógicas de la educación por ciclos han sido extensamente analizadas en: DIAZ, M. & GOMEZ, V. M. “La Formación por Ciclos en la Educación Superior”. ICFES. Serie Calidad de la Educación Superior, No. 9. 2003. La secuencia de tres (3) ciclos propedéuticos –desde el técnico hasta el profesional- de la Ley 749, no corresponde con la experiencia internacional de educación por ciclos ni a los criterios formativos necesarios para la propedeusis de un ciclo inferior al superior.

En efecto, diversas críticas han sido formuladas sobre el supuesto carácter propedéutico de un primer ciclo técnico, el que no puede ofrecer la necesaria fundamentación teórica y metodológica para el acceso al segundo ciclo tecnológico. “En la Ley se postula que los ciclos deben ser de carácter ‘propedéutico’, lo que implica que el primer ciclo debe formar la "fundamentación teórica y metodológica" para los otros dos ciclos, en áreas de las ingenierías y tecnologías de la información.

Este ciclo debe garantizar una 'formación integral' en campos de la formación básica, la formación técnica, la formación técnica aplicada y la formación socio-humanista. Por tanto las 'competencias' formadas no pueden ser solamente competencias prácticas, de desempeño ocupacional pragmático (las llamadas competenciaslaborales), sino competencias derivadas de los fundamentos teóricos y metodológicos ya mencionados. Es importante relievar, por ejemplo, que el campo de la formación básica está integrado por conocimientos de Matemáticas y Ciencias Experimentales, en tanto fundamentación teórica y metodológica requerida para un futuro segundo ciclo de carácter tecnológico en las áreas del conocimiento ya señaladas. Lo anterior implica que no es posible reducir el primer ciclo a una formación de ‘competencias laborales’ de índole práctica, operacional e instrumental, pues esta concepción excluiría la 'fundamentación teórica y metodológica' y la 'formación integral', propias del primer ciclo”. Ver: DIAZ, M. & GOMEZ, V. M. “Formación por Ciclos en la Educación Superior”. ICFES, 2003. Pp. 116-120 (Descargar el libro).  

Otro importante problema es la limitación a la ‘profesionalización’ del conocimiento tecnológico, a que este conocimiento pueda formar parte normal de las carreras de pregrados y ser reconocido como de nivel profesional, sin tener que asumir la denominación de ‘ingeniería’. En el esquema de ciclos de la Ley 749 el ciclo tecnológico no puede desarrollarse académicamente en un segundo ciclo tecnológico y ser reconocido como nivel ‘profesional’, no puede crecer en el conocimiento, no puede ofrecer pregrados y postgrados en saberes tecnológicos, como es común en países comprometidos con el desarrollo del conocimiento tecnológico. Ya ha sido señalado cómo en la India se ofrecen numerosos ‘Bachelors of Technology’, seguidos por ‘Masters’ y Doctorados en campos tecnológicos específicos.

En la Ley 749 se limita la profesionalización a alguna de las denominaciones de las ingenierías, por lo cual la Educación Tecnológica queda definida como un nivel o ciclo intermedio hacia la profesionalización en el campo de la ingeniería, de tal manera que ya no existen instituciones de Educación Tecnológica sino de Educación en Ingeniería por ciclos, y las pocas existentes se transforman rápidamente hacia ese escenario.

La Educación Tecnológica tiende a desaparecer pues no tiene identidad propia ni posibilidades de desarrollo en ese tipo de conocimiento. No es posible ofrecer programas de postgrado en campos tecnológicos propios, lo que limita significativamente el desarrollo del conocimiento tecnológico y lo supedita a programas de Ingeniería. Si un programa tecnológico quisiera mantener su identidad en el saber tecnológico estaría condenado a ser una modalidad de educación terminal, lo que es contrario a las legítimas expectativas sociales de movilidad educativa y de avance en determinado campo del saber. Al mismo tiempo estaría sometido a fuertes presiones del cuerpo estudiantil reinvindicando su derecho a la continuación de estudios superiores (o profesionalización). En las instituciones que se acogen a la Ley 749 el título de ‘tecnólogo’ hace referencia a un nivel intermedio, no es reconocido como ‘profesional’ en su campo. Este reconocimiento sólo lo logra con el ciclo de profesionalización en el área respectiva de las ingenierías. 

V. Necesidad de pregrados profesionales en áreas tecnológicas Ya ha sido señalada la importancia central del conocimiento tecnológico en la sociedad moderna y la necesidad de instituciones y programas de formación centrados en la generación y aplicación de este tipo de conocimiento, en correspondencia con una amplia experiencia internacional. También se ha analizado el carácter de formación ocupacional intermedia, que ha tenido la educación tecnológica en este país. Finalmente, en la Ley 749 el ciclo tecnológico pierde identidad y propósitos formativos propios y queda reducido a servir de nivel intermedio de formación hacia el deseado título de ‘ingeniero’ en el área correspondiente. Desaparece de facto la educacióntecnológica en el esquema de ‘educación en ingenierías por ciclos’ generado por dicha Ley. La educación en ingenierías tiene propósitos de formación profesional general, muy diferentes de la formación especializada en áreas tecnológica, y basada en dinámicas de investigación, desarrollo e innovación; que caracteriza a programas profesionales de pregrado en áreas tecnológicas.  Sin embargo, frente a esta situación conviene señalar que la Ley 30 le permite a las instituciones de educación superior –con excepción de las  técnicas- ofrecer pregrados y postgrados en áreas tecnológicas, siendo la ‘tecnología’ uno de los ‘campos de acción’ de la educación superior señalados en dicha Ley (Articulos 9 y 12).

Esta posibilidad es congruente con la experiencia de diversos países en los que se ofrecen programas profesionales de pregrado en áreas tecnológicas. En Colombia, este tipo de formación no ha sido posible debido a tres factores:

a) La tradicional definición de la educación tecnológica como formación para niveles ocupacionales intermedios y su carácter terminal.

b) En la Ley 749, la educación tecnológica (o ciclo tecnológico) queda reducida a nivel intermedio de formación, o puente, hacia la profesionalización en el campo correspondiente de la Ingeniería. Pierde identidad y propósitos formativos propios y es subsumida en el título profesional de una ingeniería.

c) La incapacidad académica de instituciones y escuelas tecnológicas para ofrecer programas profesionales de pregrado en áreas tecnológicas pues estos requieren un sólido y extenso sustento de investigación tecnológica, y de cultura pedagógica de educación activa, las que son escasas y altamente deficitaria en este tipo de instituciones y también en programas de educación en ingeniería. 

Ejemplos de programas de pregrado:

Applied MusicApplied BiosciencesApplied PhysicsApplied MathematicsApplied GeophysicsApplied OpticsApplied Earth SciencesComputer ScienceLife Science & TechnologyInnovation SciencesPharmaceutical ScienceScience in BuildingConstruction Technology and ManagementControl and Dynamical SystemsComputing in Internet TechologiesComputing in Game developmentComputing in Software developmentComputing in Networking and supportComputer Technology Control & InstrumentationComputation and Neural SystemsCommunications (creative media)Desing of Mechanical EquipmentGeomaticsGeobiologyPower SystemsPower Electronics, Electrical Machines & DrivesInformation Technology ManagementIndustrial DesignIntegrated Electronics & CircuitsFood Science and HealthFood Science and TechnologyQuality ManagementMarine TechnologyElectronic and Electrical SystemsElectronics, Manufacturing and SupportNanoscienceRadio Frequency Design & TechnologyRock MechanicsTransport, Infraestructure & LogisticsSolid State Materials Sustainable Energy Technology

Ejemplos de programas de Maestría:

Broadband Telecommunications TechnologiesBusiness Information SystemsBuilding ServicesEnergy StudiesEnergy and Environment ManagementFluid and Solid Mechanics Instrument TechnologyGeographical Information Management and ApplicationsHuman-Technology InteractionIndustrial DesignInformation Security TechnologyInnovation ManagementOperations Management and LogisticsOpto Electronics & Optical CommunicationPolymers and CompositesPolymer Science and TechnologyPower SystemsSustainable Energy TechnologiesSystems and ControlTechnology and PolicyTelecommunications Technology & ManagementVLSI Desing, Tool & Technology 

NOTAS:

1) Ver: “Closing the Gap in Education and Technology”. BID. Washington, 2003.

2) En EE. UU.: 120-130 créditos en 8 semestres, con 34-36 asignaturas o 4-5 por semestre. En Colombia, según ACOFI: 190 créditos en 50-60 asignaturas, 6-8 asignaturas por semestre, y con duración variable entre 5 y 7 años.

3) Un análisis evaluativo de los ECAES puede verse en: DIAZ, M. et al. “Educación Superior: Horizontes y Valoraciones. Relación PEI-ECAES”. ICFES – U. San Buenaventura, Cali. 2006; y en GOMEZ, V. M. “Un Examen a los ECAES”. Alma Mater. Revista U. de Antioquia: http://almamater.udea.edu.co/periodico/sc-cien.htm

4) Una visión histórica de este proceso puede verse en: SAFFORD, F. “El ideal de lo práctico. El desafío de formar una elite técnica y empresarial en Colombia”. Editorial Universidad Nacional – El Äncora Eds. Bogotá, 1989.

5) El sistema de acreditación colombiano (CNA) no ha sido evaluado por la comunidad académica que ha sido usuaria y victima de sus criterios y metodologías. Un examen críticopreliminar puede verse en: GOMEZ V. M. “Examen al Sistema Nacional de Acreditación”. Depto Sociología. UN. 2003.

6) www.europa.eu.int/comm/education/socrates/ECTS7) Ver: Gibbons, M., et al. “La nueva producción del conocimiento. La dinámica de la ciencia y la investigación en las sociedades contemporáneas”. Eds. Pomares -Corredor. Barcelona, 1997.

7) La equivalencia linguística internacional es la siguiente: ingeniur gradiert, ingeniur techniker, ingeniero técnico, technician engineer, engineering associate, engineering technician, professional engineer, field engineer, technikumingenior, engineering technologist. Ver: French, H. W. op. cit.

8) “Los niveles Técnico y Tecnológico han sido concebidos como etapas terminales, que impiden la movilidad del estudiante a niveles superiores de la educación. Si un técnico con estudios de 2 años a nivel postsecundario o un tecnólogo con 3 años de  formación, quiere ser profesional universitario, le toca comenzar de cero, como si lo que hubiere aprendido no le sirviera de nada”. ACIET-ACICAPI. “Propuesta para fortalecer la Educación Superior Técnica y Tecnológica en Colombia”. 1996. ICFES.

9) En el Decreto 1001 de 2006 se habla de “áreas del conocimiento” en el caso de las maestrías (artículo 6) y de “campo de conocimiento” para el caso de los doctorados (artículo 8). La tecnología es un área o campo de conocimiento que puede ser ofertada como tal en programas de postgrado. Este Decreto mantendría por lo menos en términos conceptuales los mismos principios que postula la Ley 30 para el campo de acción tecnológico.

10) Es importante anotar que este artículo con su respectivo parágrafo no ha sido derogado o modificado ni por la Ley 115 de 1994 ni por la Ley 749 de 2002. Esto significa entonces, que una escuela tecnológica puede ofrecer programas de postgrado.

11) Ver los programas curriculares de los Indian Institutes of Technology: www.iitb.ac.in; www.iitd.ac.in; www.iiik.ac.in 

12) Un ejemplo significativo es la reciente transformación a ‘institución universitaria’ del ITM de Medellín, institución que ahora ofrece Educación en Ingeniería por ciclos, en lugar de educación tecnológica terminal.

13) El pregrado prepara “(…) para el desempeño de ocupaciones, para el ejercicio de una profesión o disciplina determinada, de naturaleza tecnológica o científica o en el área de lashumanidades, las artes y la filosofía” (artículo 9). Los postgrados tienen como fin “(…) dotar ala persona de los instrumentos básicos que la habilitan como investigador en un área específica de las ciencias o de las tecnologías” (artículo 12).  

REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFIA– ACIET-ACICAPI.

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– FRENCH, H. W. "Los Técnicos en Ingeniería. Algunos problemas de Nomenclatura y Clasificación". Estudios sobre la Enseñanza de la Ingeniería 7. UNESCO, París. 1986.

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– GOMEZ, V. M. "La Educación Técnica y Tecnológica en Colombia: Análisis Crítico y Propuesta de Modelo Alternativo". ICFES. Seminario "Formación Técnica y Tecnológica". Bogotá. 1990.

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