Presión de Trump a las universidades de Estados Unidos comienza a provocar renuncia de académicos

Presión de Trump a las universidades de Estados Unidos comienza a provocar renuncia de académicos

Marzo 31/25 Bajo la amenaza de quitarles fondos para sus actividades académicas y hasta presionar a las grandes empresas gubernamentales para no contratar a sus egresados, la decisión del presidente Trump de bloquear la libertad académica de las universidades parece imponerse al obligar la renuncia de directivos y académicos para no perder los recursos.

Se ha conocido que el Gobierno investiga a unas 60 universidades por la manera como éstas, a juicio del Ejecutivo, patrocinan manifestaciones de antisemitismo en los campus y mantienen la política DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión), favoreciendo el acceso de estudiantes con limitaciones tradicionalmente fuertes, como discapacitados, diversas expresiones de género, latino, afros…

Columbia, Yale, Harvard y Pensilvania son, entre otras, algunas de las más impactadas.

Sale la rectora de Columbia

La rectora en funciones de la universidad neoyorquina de Columbia, Katrina Armstrong, renunció a su cargo tras la crisis suscitada entre esa IES y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que amenazó con retirar fondos federales a menos que actuaran de forma más contundente contra las protestas propalestinas que la Casa Blanca entiende como actos de “antisemitismo” (foto).

Columbia, que el año pasado fue epicentro de la mayor movilización estudiantil en EE UU desde la guerra de Vietnam, es el banco de pruebas de la ofensiva de la Casa Blanca. La amenaza de retirar 400 millones de dólares (369 millones de euros) en fondos federales hizo ceder a la institución, llevándose por el camino a la rectora en funciones. Armstrong tuvo que hacer frente el pasado martes en una reunión a puerta cerrada del claustro a las duras críticas de numerosos profesores, mientras insistía en el riesgo “devastador” que para el funcionamiento de la institución tendrían los recortes en su presupuesto.

Presidente Trump condiciona la autonomía de las universidades si éstas no cambian sus políticas

Armstrong había sustituido en el cargo a Minouche Shafik, quien también había presentado su dimisión. La universidad, cabe recordar, acabó plegándose a las demandas de Trump y anunció una serie de filtros adicionales en su programa de admisiones, decisión enormemente criticada por organizaciones a favor de los derechos civiles por entender que constituye un ataque contra la libertad de expresión.

Uno de los estudiantes de la universidad, el sirio-palestino Mahmoud Khalil, se encuentra detenido por supuestamente promover el antisemitismo y hacer propaganda del movimiento islamista palestino Hamás, pero casi un mes después de su puesta bajo custodia no se han presentado cargos contra él, un caso más de las decenas de estudiantes que se encuentran en esta situación, en lo que estas organizaciones consideran como una caza de brujas.

En esta situación, la junta ejecutiva de la Universidad de Columbia ha anunciado a su copresidenta, la excorresponsal de ABC News, NBC News y CNN Claire Shipman, como nueva rectora en funciones, tras agradecer a Armstrong — que volverá al Centro Médico Irving, el colegio médico de la universidad — los servicios prestados “en un momento de gran incertidumbre” para la universidad, reza el anuncio.

La nueva rectora asegura, en la misma nota publicada en la web de la universidad que actuará con “urgencia e integridad” para “aplicar las reformas necesarias, proteger a nuestros estudiantes y defender la libertad académica y el intercambio abierto de ideas”.

Salidas de académicos de Yale y Harvard

La Facultad de Derecho de Yale también anunció el viernes el despido de Helyeh Doutaghi, investigadora, quien fue suspendida de empleo este mes tras ser acusada de presuntos vínculos con un grupo sujeto a sanciones estadounidenses.

“Como resultado de su negativa a cooperar con esta investigación, el empleo de la señora Doutaghi en Yale, que ya estaba previsto que expirara en abril, ha sido despedido con efecto inmediato”, según un comunicado del portavoz de la Facultad de Derecho de Yale, Alden Ferro.

Doutaghi ha declarado en redes sociales que fue señalada como un “flagrante acto de represalia contra la solidaridad palestina” y describió los ataques en su contra como “difamaciones amplificadas por troles fascistas”.

Yale afirmó haber revisado materiales que incluían texto en el sitio web de la Red de Solidaridad con los Prisioneros Palestinos Samidoun que identificaba a Doutaghi como miembro de su organización. En octubre, la pasada Administracion Biden calificó al grupo como una “organización benéfica falsa” que recaudaba fondos para el Frente Popular para la Liberación de Palestina, considerado por Estados Unidos como una organización terrorista.

“Para ser claros, Yale no toma medidas administrativas basándose en informes de prensa, y dichas medidas nunca se inician con base en la libertad de expresión de una persona”, declaró Ferro.

En la Universidad de Harvard, su histórico periódico estudiantil ha anunciado que los responsables del profesorado del Centro de Estudios de Oriente Próximo –el profesor de Estudios Turcos Cemal Kafadar y la profesora de Historia Rosie Bsheer– se se han visto obligados a abandonar sus puestos.

El ‘Harvard Crimson’ ha publicado que Kafadar renunciaría a su cargo a finales de año, días después de que la Escuela de Salud Pública de Harvard suspendiera una colaboración que mantiene con la Universidad Birzeit de Cisjordania.

Cabe recordar que en la Universidad de Pensilvania su rectora también renunció por la amenaza de retirarles 175 millones de dólares si no suprime su agenda DEI (siglas en inglés de diversidad, equidad e inclusión; los criterios supuestamente woke).

Fuente: Medios varios

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