El Observatorio de la Universidad Colombiana




Principales hitos de la ed. superior colombiana en los últimos 100 años

Feb 21/21 De ser una oportunidad para la élite se ha masificado tanto en la demanda como en la oferta y en los actores de política publica. Los hechos protagónicos desde 1920.

El siguiente informe presenta lo correspondiente a educación superior del informe publicado por el diario El Tiempo, elaborado por el periodista Felipe Ortegón, y titulado “Así ha cambiado la educación en 110 años”, según el cual señala cómo la educación “inicio bajó la doctrina de la iglesia, solo a ella podían ingresar los ricos, pero a raíz de la Constitución del 91 cambió su visión ycobertura. Hoy avanza a paso lento”.

En términos generales, uno de los principales hitos que ha marcado su historia fue el hecho de haber pasado de tener una educación que, a principio del siglo XX, solo beneficiaba a las élites, es decir, a menos del tres por ciento de la población; a contar hoy con una cobertura superior al 50 por ciento a nivel nacional.

Así mismo, hay que tener en cuenta otros acontecimientos, como por ejemplo, la muerte masiva de estudiantes en las revueltas y marchas contra el Estado en la década del 50, durante el gobierno del General Gustavo Rojas Pinilla, concretamente en 1954; y la creación de los organismos relacionados con el sector, como el Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior (Icetex), en 1950; el Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (Icfes), en 1968; y Colciencias, mejor conocido como el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación, que también nació en 1968, pero que fue reemplazado en 2020 por el actual Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Igualmente, fue clave la fundación de la Asociación Colombiana de Universidades (Ascun), en 1957, como ente antecesor del Icfes y que permitió el asociacionismo de las universidades; y finalmente, la fundación del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena), en 1957.

Según Carlos Mario Lopera, director del Observatorio de la Universidad Colombiana, otras fechas que generaron un cambio significativo en el sector, “fueron la creación y entrada en vigencia de la polémica Ley 30 de 1992, que sentó las reglas de juego de la educación superior; las dos misiones internacionales de sabios, especialmente la última, creada en 2019 y que la conformaron 47 expertos nacionales y extranjeros, con el objetivo de aportar a la construcción e implementación de la política pública de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación; y más recientemente, los movimientos estudiantiles y de profesores que se lanzaron a las calles para reclamar sus derechos y rechazar algunas normas,  especialmente la Ley 30”.

Para resaltar, el hecho igualmente importante que, en los últimos 50 años, se presentó una expansión segregada del sistema de educación superior que diferencia universidades de elite (privadas y públicas) para los jóvenes que pueden pagarlas y los de clases medias populares excepcionalmente talentosos, universidades de segundo nivel de calidad para clases medias en general, y para el resto de la población formación técnica.

No obstante, analistas más críticos como Óscar Sánchez, coordinador General del Programa Nacional de Educación para la Paz (Educapaz) y ex secretario de Educación de Bogotá (2012-2015), advierte que en Colombia la historia de la educación ha estado demarcada por dos constantes desde el año 1920.

Advierte que la primera constante tiene que ver con “un progreso permanente, pero lento, en el acceso de la población a cada vez más años de escolaridad, con un comportamiento alineado a las tendencias de los países de América Latina, pero una calidad pobre en contenidos”; y el segundo, “con una educación muy desigual, con grandes privilegios, brechas y exclusiones entre niveles de ingreso y entre territorios”.

Sánchez, además, menciona otros hitos que han sido clave en la historia de la educación en Colombia. Resalta, por ejemplo, la vinculación de las mujeres al sistema, que pasaron en los últimos cuarenta años de ser excluidas a tener las mismas oportunidades que los hombres; el crecimiento de la educación pública y nominalmente laica durante el siglo XX, en detrimento de la educación ofrecida por comunidades religiosas; y la universalización del acceso a la educación primaria en la década del 50.

Del mismo modo, vale la pena resaltar la reciente expansión de las clases medias populares urbanas a la educación privada, y la participación de la oferta privada subsidiada por el Estado, a través de programas como Ser Pilo Paga y Generación E.   

“También ha sido clave la reducción drástica del clientelismo en el acceso a cupos y a cargos docentes; el reconocimiento de la educación como un derecho humano exigible desde 1991; algunas innovaciones pedagógicas en territorios que han apostado por la educación pública de calidad y en colegios privados costosos durante el siglo XXI; la transformación del Icfes desde los años 80 en un instituto para estandarizar vía evaluación de estudiantes los conocimientos en la educación, primero en la media, y luego en la básica y la superior; y por último, la expansión del cuidado a la primera infancia, primero con el sistema de Hogares Comunitarios de Bienestar y los jardines infantiles privados, y más recientemente con la idea de una educación inicial más generalizada en las ciudades”, afirmó.

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