Problemas complejos de tercera generación para la ed. superior – Carlos Hernando Forero Robayo

Problemas complejos de tercera generación para la ed. superior – Carlos Hernando Forero Robayo

Junio/23 Forero, exdirector ejecutivo de ASCUN, analiza la evolución de los retos y desafíos que tienen en su agenda interna y pública las universidades, como instituciones sociales.

La educación superior, ES, definida como un bien público social y al servicio del bien común, nos lleva cada vez más a entenderla en favor de una sociedad que enfrenta desafíos enormes desde el nivel local al global, por lo tanto, la legitimidad de la ES y de sus IES, será considerada en función de los problemas complejos comunes que ayude a resolver, en un papel más de protagonista que de observadora o analista; siendo sus resultados medidos a través de impactos concretos.

Hasta ahora la ES en nuestros países ha estado muy atrapada en intentar resolver problemas de primera generación, que corresponden más a situaciones internas, miradas a sí mismas, con poca interrelación con otros sistemas regionales, nacionales e internacionales. Por ello las agendas de las reuniones de las IES con los gobiernos han girado sobre temas tales como: calidad, pertinencia, financiamiento, acceso, cobertura, autonomía universitaria.

Cuando los sistemas de ES adquieren mayores grados de interrelación e interdependencia con otros sistemas, aparecen unos problemas a resolver, que podemos denominar de segunda generación y que requieren para su solución una conceptualización profunda, una asociatividad para sortearlos y unos nuevos instrumentos que conformen una política pública de alcance integral y de largo plazo. Es necesario no caer en un activismo, sin que los resultados y logros se expresen en impactos sobre las IES, pero fundamentalmente sobre la sociedad, especialmente la regional, donde será más fácil su visibilidad.

Los problemas de segunda generación giran alrededor de temas como: la internacionalización, el emprendimiento, la empleabilidad, la educación básica y media, las capacidades científicas y tecnológicas, las empresas de base tecnológica, la competitividad regional, el gobierno universitario, la innovación pedagógica, la interdisciplinariedad. Sin duda los sistemas de aseguramiento de la calidad tendrán que irse transformando con nuevos marcos conceptuales, novedosas formas de evaluación e instrumentos para su medición, incluyendo la capacidad de asociatividad para resolver problemas complejos.

Las unidades básicas de operación de los diferentes sistemas interrelacionados serán de mayor tamaño y con más y diversos actores; no solamente bastara contemplar, por ejemplo: el grupo de investigación, cada IES individualmente, cada facultad en particular. Será necesario ver al conjunto de grandes centros de investigación alrededor de “misiones”; ciudades y regiones que se internacionalizan por medio de nuevas estrategias; competitividad de las regiones y entornos inmediatos; en contextos de aprendizajes a lo largo de la vida.

En escenarios altamente cambiantes e inciertos, la ES puede aparecer como faro, espacio de conversación social entre múltiples actores para crear nuevos relatos y con innovación nuevas formas de operar y de solucionar problemas complejos de nuestras sociedades en diferentes escalas. Las capacidades que han ido consolidando las IES, deberán juntarse y sinérgicamente responder a nuevas exigencias, que, por supuesto irán más allá, de mayores cupos, de gratuidad, de financiamiento individualizado y de conceptos de calidad congelados sin mayor pertinencia social en función de las necesidades del entorno de su influencia.

Los problemas complejos de tercera generación implican un alto grado de interrelación de diversos tipos de actores y normalmente parten de la identificación de situaciones globales, que deben leerse en modo regional, donde se concreta la medición de los impactos en los ecosistemas. Un ejemplo muy mencionado es el relacionado con la agenda 2030 y los 17 objetivos de desarrollo sostenible, que es un compromiso global, que se va concretando en cada pequeño municipio con sus particularidades e implican innovadoras formas de operar entre las IES en el marco de nuevas institucionalidades locales y regionales. Otro problema complejo de tercera generación lo mencionamos en la columna anterior sobre, cómo democratizar la inteligencia artificial, IA.

Hoy haremos referencia sobre uno muy vinculado a los mencionados y es el de, cómo promover un nuevo contrato social entre el mundo urbano y el mundo rural, entendiendo que por este último, pasan asuntos de tal importancia estratégica para la sobrevivencia de la especie humana, relacionados con: lo alimentario, lo sanitario, lo climático, lo energético, lo ambiental, el recurso agua, las nuevas formas de turismo experiencial, la identidad de los pueblos y en el caso de Colombia la tan anhelada paz social.

Esa relación entre lo urbano y lo rural, ha sido hasta ahora muy desequilibrada, concibiendo lo rural como algo para el mejor vivir del mundo urbano y generando entre otros fenómenos el despoblamiento de la población rural joven y grandes inequidades en ese mundo rural. Hablamos inclusive de ciudades inteligentes y no de campos rurales inteligentes.

Las soluciones normalmente planteadas para lo rural no pasan de acciones como: mayores bienes públicos entre ellos las vías terciarias y los paquetes tecnológicos cerrados, la nueva ruralidad, el catastro multipropósito, la propiedad de la tierra, el crédito de fomento, la innovación agropecuaria, la seguridad alimentaria, la reivindicación de la mujer campesina, las compras para garantizar precios y otra serie de acciones en el marco de la denominada reforma agraria. Se muestra al mundo rural solamente desde lo agropecuario y en un papel subsidiario. De permanecer solo este enfoque, no tendremos la oportunidad de aprovechar todo el potencial estratégico y sus problemas relacionados no serán eficientemente resueltos.

Corresponde a los ecosistemas de ES de las regiones dentro de cada país, ejercer un protagonismo y un liderazgo desde su propia identidad, que permita generar condiciones para la construcción de un nuevo contrato y diálogo entre el mundo rural y el mundo urbano en pie de igualdad y con fuerte énfasis en herramientas como la IA.

En palabras de Juan Carlos Casco, haciendo referencia al mundo rural y los grandes desafíos planetarios (alimentos, energía, agua, oxígeno, fijación de carbono, naturaleza, espacio de solaz y disfrute de los sentidos, descomprensión del estrés que producen las grandes ciudades). Romper las dicotomías: centro/periferia, norte/sur, productor/consumidor; y crear un nuevo marco de posibilidades más rico y abierto para los dos mundos en relación de igualdad. La 4RI e IA, democratizarán las oportunidades para producir bienes y servicios desde cualquier lugar.

Como ya lo están haciendo varias regiones del mundo, con fuerte protagonismo académico, las bases para una relación de igualdad entre el mundo rural y el mundo urbano se desarrollan en la siguiente línea de trabajo:  Un cambio en el relato y la identidad del mundo rural. Un protagonismo compartido con el mundo urbano en la 4RI. Un nuevo contrato social entre el mundo rural y el urbano.

A los ecosistemas de ES les corresponde no dejarse atrapar solamente por problemas de primera generación, con bajo grado de relacionamiento con otros ecosistemas; la sociedad espera que sean protagonistas en los problemas complejos de segunda y tercera generación, para lo cual son necesarios cambios transformativos profundos en el interior de las IES y en las políticas púbicas del sector a nivel nacional y regional. Ahí están los desafíos que invitan a dejar de ser simples espectadores y poner al servicio las capacidades colectivas creadas para tener resultados, logros e impactos en la sobrevivencia de nuestra especie; con lo cual se consolida la legitimidad para el apoyo decidido de la sociedad a la ES.

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