QEPD instituciones técnicas. Luz para las instituciones universitarias: Lorenzo Portocarrero Sierra

QEPD instituciones técnicas. Luz para las instituciones universitarias: Lorenzo Portocarrero Sierra

Oct / 26 Portocarrero, presidente de ACIET, muestra, con cifras, cómo las instituciones técnicas profesionales en Colombia decaen drásticamente por la transformación hacia instituciones universitarias y la falta de apoyo estatal.

 

EXTINCIÓN DE LAS INSTITUCIONES TÉCNICAS PROFESIONALES Y EL BOOM DE LAS INSTITUCIONES UNIVERSITARIAS EN COLOMBIA

 

Debo comenzar reconociendo que la tan anhelada nueva ola de las instituciones de educación superior – IES técnicas profesionales públicas y privadas, llamadas por naturaleza a ofertar los programas técnicos y tecnológicos, categoría que corresponde a la primera tipología de las cuatro existentes en materia de instituciones de educación superior del país, decaen al presentar una disminución significativa sin doliente alguno de manera acelerada, ni siquiera gradual, sino de manera apurada en los consecutivos años 2011 – 2026 pero, sobre todo en el año 2025.

Así lo demuestran las estadísticas del Ministerio de Educación Nacional -MEN- a través de SNIES, situación verdaderamente lamentable por decir lo menos, no obstante, queda el linimento de que las otras tipologías de educación superior: instituciones tecnológicas, universitarias y universidades pueden ofertar también programas técnicos profesionales y tecnológicos sin restricción alguna. He allí el entresijo para las universidades por su categoría (no es su nicho de oferta académica), para este tipo de formación tan necesaria hoy que la demanda imperiosa de los estudiantes ronda la formación corta orientada a una vinculación laboral temprana.

Sin lugar a equivocación, se puede inferir que esta compleja situación lleva consigo un contrasentido, mientras que en coro, académicos, investigadores, empleadores, políticos, el MEN, como los gobiernos multiniveles en regiones claman por la formación técnica y tecnológica, a la luz de nuestros ojos se esfuma y desaparece una esperanza para los jóvenes, que ven en la formación corta la posibilidad de un empleo temprano que alivie la situación económica familiar, la que con grandes esfuerzos ha gestado la formación de sus hijos en instituciones Técnicas Profesionales y Tecnológicas denominadas T&T, siendo muy claras en el mercado laboral las oportunidades de acceso, empleabilidad y movilidad social de los jóvenes.

El reporte del Observatorio Laboral para la Educación – OLE del Ministerio de Educación Nacional – MEN, muestra que la tasa de absorción de los técnicos profesionales, tecnólogos y universitarios para el ano 2023 fue de 73,4% para los recién graduados. Pero en áreas como tecnología de desarrollo informático, sistematización de datos, salud, administración y servicios especializados, las tasas de vinculación laboral están entre el 82 y el 85 por ciento. Referentes que muestran con claridad meridiana la importancia, necesaria y vigencia de la oferta de los programas técnicos profesionales y tecnológicos en el país.  

A raíz de la confusión que suele presentarse entre la formación técnica profesional y tecnológica y las instituciones de educación superior que la imparten, así como entre esta formación y los programas de educación para el trabajo y el desarrollo humano, es importante precisar que se trata de modalidades formativas diferentes. La formación técnica profesional y tecnológica no es exclusiva de las instituciones técnicas profesionales y tecnológicas, pues las distintas tipologías de instituciones de educación superior pueden ofrecer estos programas de conformidad con su carácter académico y los requisitos legales aplicables. En este sentido, es fundamental distinguir entre el nivel de formación y el carácter académico de la institución que lo ofrece, con el fin de comprender adecuadamente la estructura y evolución del sistema de educación superior colombiano.

En este orden de ideas es pertinente, no solo disertar en las alocuciones pancistas, que finalmente concluyen en retóricas interminables, discusiones eternas, muchos de ellos sin sentido, que infieren la poca valoración del impacto de la formación técnica profesional y tecnológica en el contexto nacional, sino reconocer de manera seria y formal, la importancia de esta formación y sacarla de ese laberinto conceptual de “segunda categoría”, “opción secundaria de estudio”, “de menor nivel”, es decir, el principal obstáculo ha sido la percepción social arraigada en que la educación técnica profesional y tecnológica  es una opción de menor prestigio en comparación con la educación universitaria como la vía principal para el éxito profesional. Este sesgo ha sido impulsado por un modelo educativo tradicional, que podría llamarse arribista, no dándose cuenta que uno de los mayores beneficios de esta formación, es su capacidad para facilitar la rápida inserción laboral de sus egresados, lo que garantiza una conexión y enlace directo entre la formación académica y el mercado laboral.

En este orden de ideas los siguientes registros que se presentan en la Tabla Instituciones de Educación Superior 2011 – 2026, dan cuenta como las instituciones técnicas profesionales – ITP en el año 2011 eran 39, de ellas 9 públicas y 30 privadas, conservando las públicas ese mismo número en los años 2015 y 2020, pero la estocada final se da en el 2026 donde solo aparecen 2, siendo claro entender que el 77,8% cambiaron de carácter académico haciendo tránsito a la categoría de institución universitaria, peor aún, de las 2 que siguen en esa categoría, una no tiene estudiantes, es decir, no tiene oferta académica, quedando una sola ITP pública funcionando de forma regular que atendía a 31 de diciembre de 2025 únicamente 1.786 estudiantes.

 

 

De otra parte, se nota como de las 30 ITP privadas existentes en 2011 solo tienen vida jurídica 20, es decir, el 33,3% se extinguió en un periodo 16 años. Pero el malestar es más fuerte al saber que de las 20 instituciones técnicas profesionales privadas, 7 no tienen oferta académica actualmente, concluyendo que solo quedan con oxígeno 13, que cubrían 70.595 alumnos a diciembre 2025. Entonces, surge el interrogante, ¿por qué esta debacle? con tan importante tipología de educación superior, lo que hace suponer, el menosprecio por este tipo de institución, por estar mejor ranqueada, por tener la posibilidad de ofertar programas profesionales universitarios de mayor categoría, como posgrados, y naturalmente por un poco más de “prestigio” al dejar de ser ITP y pasar a ser institución universitaria. La situación es dolorosa pero respetable en el marco de la autonomía y gobernanza orientada por los órganos de dirección y gobierno institucional. Las posibles razones que explican la desaparición o transformación de estas instituciones, pueden obedecer a factores de sostenibilidad financiera, demanda, regulación, posibilidades de crecimiento académico o a incentivos asociados al cambio de carácter institucional

Respecto a la Instituciones tecnológicas, se observa como también han tenido una disminución importante al pasar de 53 en 2011 a 43 en 2026, se reducen 18.9%. Ahora bien, la cobertura de esta categoría paso de tener 64.389 alumnos a 52.361 en el mismo periodo de análisis, o sea la disminución de la cobertura fue 18.7%, señal muy diciente, sobre todo en las privadas, dado que la públicas tuvieron leve repunte dada su poca base de cobertura al inicio del período. En este análisis no se incluye el Servicio Nacional de Aprendizaje SENA, que según SNIES a 31/12/2025 su cobertura representaba el 17,3% del total de la cobertura nacional, es decir, 479.214 estudiantes. Cabe aclarar que el SENA pertenece a esta tipología pero que por su naturaleza jurídica está adscrito al Ministerio del Trabajo. Por ello, tiene tratamiento diferenciado con relación a las otras instituciones tecnológicas oficiales. Se puede deducir expeditamente que las instituciones tecnológicas están siguiendo la senda de las instituciones técnicas profesionales, lo que haría que la oferta de los programas técnicos profesionales y tecnológicos vayan agonizando por la acelerada desaparición de las instituciones técnicas profesionales.

Con relación al boom de las instituciones universitarias públicas y privadas se observa que actualmente representan el 48,9%, es decir, son 150 IU del total de las 307 IES activas en el país, con un crecimiento desde 2011 a 2026 equivalente a 30,4%, como bien lo muestra la tabla adjunta (115 frente a 150). Ahora bien, si se revisa las instituciones universitarias públicas, crecieron 59,3% al pasar de 27 a 43 en el mismo periodo, mientras que las privadas lo hicieron en 21,6%, al transitar de 88 a 107 instituciones. Se nota entonces como en gran medida las instituciones técnicas profesionales públicas como las instituciones tecnológicas, migraron a la categoría de instituciones universitarias, dejando un desolador panorama en estas categorías, sobre todo en las instituciones técnicas profesionales, lo mismo que algunas privadas que tomaron el mismo camino, pero en menor proporción.

Con relación a las universidades, el panorama ha sido un poco más conservador, en el sentido que, durante el período analizado, las públicas pasaron de 32 a 36 instituciones, lo que representa un incremento del 12,5 %, mientras que las privadas pasaron de 48 a 56, equivalente al 16,7 %. En conjunto, el número de universidades aumentó de 80 a 92, lo que representa un crecimiento del 15 %, es decir, 12 universidades adicionales. Habrá que esperar para mirar cómo se pone la circulación de las instituciones universitarias a universidad, el tiempo lo dirá. Pero desde ya, mi juicio y convicción reflexiva, es que en los años venideros este proceso o reacomodo de categorías o tipologías de instituciones de educación superior, se acelerará tanto de públicas como de privadas, sobre todo por el resquebrajamiento, incertidumbre, desilusión y falta de reconocimiento de las IES de menor categoría, como del juicioso discurrir del sistema mixto de educación superior y el trato no esperado con la educación superior privada,  que se ha presentado en el transcurrir de los últimos años.

Lo que se puede husmear como corolario en este complicado panorama, es que más temprano que tarde pueden las instituciones universitarias, sobre todo las públicas, hacer tránsito a la categoría de universidad como parece ya algunas iniciaron. Muchas y variadas son las razones para ello, no solo por prestigio y autonomía universitaria, sino también por su sostenibilidad en el largo plazo, relacionamiento nacional e internacional y mayor visibilidad, en esta perentoria transformación de la educación superior contemporánea, en este mundo de cambios impredecibles.

En fin, las instituciones de educación superior contemporáneas enfrentan el desafío de integrar la gestión de la incertidumbre, como eje transversal de los Planes de Desarrollo Institucional, Proyecto Educativo Institucional y Proyecto Pedagógico Universitario, articulando los ejes misionales de la institución para navegar en los futuros complejos de la academia universitaria.

Las instituciones técnicas profesionales son ejemplo de este lamentable y triste acontecer, que en verdad de a puño, el Ministerio de Educación Nacional debe tomar cartas en este delicado y complejo asunto, que como se sabe seguirá escalando. Por ello, desde ACIET invitamos al Ministerio de Educación Nacional, como a otros actores del ecosistema de formación técnica y tecnológica a trabajar juntos sobre este complejo panorama, que permita trazar políticas, confeccionar propuestas, como garantizar la sostenibilidad y fortalecimiento de las instituciones T&T con su oferta de formación técnica profesional y tecnológica, tan necesaria para el fortalecimiento de los pilares económicos de desarrollo que tanto requiere Colombia.

La educación ha sido, es y será el amanecer de un mejor mañana para todo tipo de sociedad, y nosotros tenemos la corresponsabilidad perentoria de hacerla cada día superior.

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