Abril 23/20 Pandemia está llevando al pánico a los rectores. Deserción que se viene amenaza los ingresos proyectados y salir de personal es una decisión política y culturalmente muy difícil.
Las IES estaban confiadas en terminar sus clases, bien o mal, a finales de mayo, con apoyo en virtualidad, en el interés de comenzar el mes de junio con las prácticas, seminarios, talleres y laboratorios necesariamente presenciales, para poder cerrar el semestre y proyectar el regreso en 2020-2 al modelo presencial, pero la situación de la pandemia indica que el próximo semestre también será virtual.
Esto significa que los recursos virtuales, remotos, asistidos o como se les quiera llamar, se convertirán en una situación permanente, no improvisada y entrarán a hacer parte de la gestión académica de todas las IES. La que no esté pensando la opción virtual como una realidad, estructural, propia, ya tiene problemas (Lea: Educación virtual, asistida, remota, con ayuda tecnológica… ¿son diferentes?).
Pero, más delicado y preocupante para las IES es que (si se cumplen todos los pronósticos nacionales y mundiales), la matrícula será de una de las afectadas en el próximo semestre. Estudiantes y sus familias están viendo afectados sus ingresos, y entre trabajo (comida) y educación (crecimiento), no hay duda de cuál es primero; y los profesionales que piensan y ahorran para su posgrado, tendrán que reinvertir prioridades y prorrogar su decisión.
Estudiantes de universidades presenciales están revaluando si aplazan o no el semestre, poco satisfechos con la calidad virtual que han recibido en la emergencia o porque entran a semestres en donde demandan muchos escenarios de práctica. Otro importante número, por el contrario, han encontrado en la virtualidad un espacio que les ha gustado y que les está haciendo revaluar si vale la pena continuar o no en su universidad presencial tradicional…. y si se enamoran de los programas virtuales, y son estudiantes de estratos altos, bilingues, ¿por qué no hacerlo en línea con una prestigiosa universidad extranjera?
Ni siguiera las IES fuertes en lo virtual tienen asegurado su futuro, pues muchos de sus estudiantes hacen parte de la población más vulnerable económicamente con la pandemia.
Nadie se atreve a hacer predicciones, pero las cifras se mueven entre un estimado del 30 % al 50 % el impacto financiero, negativo, en la matrícula próxima; y el gobierno aún no presenta un salvavidas financiero, pese a los pedidos de las asociaciones de IES. El Estado también tiene prioridades: 1) salud, 2) economía, 3) trabajo….. educación.
Lea: Para superar crisis, ¿justos o exagerados pedidos de IES y asociaciones al Gobierno?
Entre tanto, las proyecciones de crecimiento en programas, estudiantes e ingresos para 2020 están siendo revaluados en las IES. Si la demanda venía complicada, con el Covid es posible que caiga estruendosamente, incluso pese a los no cobros de inscripciones y descuentos de matrícula que, desde ya, se están anunciando.
¿Hasta dónde aguantarán las IES sin recortar personal?
Las públicas, de alguna manera, tienen parte de su financiamiento asegurado, por parte del Estado, pero eso tampoco es una buena noticia para ellas, y muchas aún no empiezan el primer semestre de 2020, por el retraso que viene tras los paros de los años anteriores. Además, cuentan con una fuerte resistencia de parte de sus comunidades, netamente de la modalidad presencial, y que económicamente muchos de sus miembros no tienen los equipos de cómputo ni conectividad.
En las privadas cada una se defenderá como pueda. Sólo están integradas por vínculos de amistad y afinidad, pero nada más. Sobrevivirán lo que sus finanzas lo permitan (ver los estados financieros), pero lo que sí es cierto es que movilidad académica, consultorías, acreditación, internacionalización, grandes inversiones y hasta construcciones, por ahora, quedan avisadas de sus posibles -y seguros- recortes.
Información de referencia: Con esta situación, ¿la U. me renovará el contrato docente?. Consejos
¿Cuáles sobrevivirán?
El sector siempre ha hablado de la importancia de diseñar currículos que ofrezan a los nuevos profesionales las competencias para gestionar en la incertidumbre y en escenarios totalmente diferentes y desconocidos. Este es el momento…. y eso no es fácil para los rectores. Estos nunca han gestionado para lo incierto. En educación superior los cambios son lentos y advertidos y las IES han estado acostumbradas a recibir, por adelantado, los recursos y enfrentar bajas y subidas marginales de la demanda.
Lo que se viene es totalmente incierto, y sólo las IES que -más allá de quejarse y pedir dinero- puedan actuar proactivamente saldrán adelante. Las que se atrevan a innovar sus modelos de oferta (más allá de algunos descuentos de matrícula); las que logren migrar rápido y propositivamente a la virtualidad; las que logren desarollar unidades de planeación y rediseño estratégico; las que rompan unidades académicas inamovibles y poco amigas de la negociación y de explorar nuevos conceptos; y las que sean conscientes que si se necesitaba un motivo para “patear el tablero” y rediseñar la educación superior, éste es el momento.
La educación tradicional, demorada en tomar decisiones, pegada a prejuicios y paradigmas, soberbia y orgullosa en un pasado hoy inoperante, será la que más sufrirá.
En cambio, sobrevivirán y tendrán protagonismo varias IES que, hasta ahora, habían sido subestimadas y vistas por encima del hombro por parte de rectores e IES que se han considerado sagradas en el sistema. Esas IES (pequeñas en algún momento), han sido las que se han podido repensar para competir y saben que en el mercado educativo, el valor, la oportunidad, la estrategia, la tecnología, el mensaje y el servicio priorizan a la hora de captar y crecer, por encima de aquellas que han presentado como sus grandes activos el nombre, los edificios, la tradición, los currículos, las alianzas y las publicaciones.
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