Razones del nuevo gobierno para reformar la ESAP

Agosto 5/22 La propuesta la hizo el equipo de empalme en Función Pública por considerar que la IES no está cumpliendo su función misional de ser la formadora del Estado.

Así se informó en la presentación de hallazgos y recomendaciones que el equipo del nuevo gobierno de Gustavo Petro, para la Función Pública, coordinado por César A. Manrique, quien trabajó el diagnóstico de la Escuela Superior de Administración Pública ESAP, con Sebastián Rivera.

La verdad es que el hecho poco sorprende, pues ya son reiteradas y de tiempo atrás las denuncias y quejas en torno de la poca efectividad, problemas de contratación, manejo político y pocos desarrollos de calidad de parte de esta institución universitaria oficial -creada en 1958- y que tiene presencial nacional con un único pregrado -Administración Pública- y cerca de 10 especializaciones y una maestría, que llegan a una matrícula de 20 mil estudiantes.

Su actual director nacional es el antioqueño Octavio Duque Jiménez, quien ocupa el cargo desde agosto de 2021, tras la renuncia de Pedro Medellín. La ESAP está adscrita al Departamento Administrativo de la Función Pública.

Una crónica anunciada

De tiempo atrás vienen las denuncias sobre el actuar de la entidad y su desarticulación con los roles de la Función Pública. Incluso, los críticos señalan que ha actuado como botín burocrático de algunos políticos, y entre ellos los propios estudiantes han denunciado la influencia del actual presidente del Senado, Roy Barreras, y el político Juan Felipe Lemus.

Su enorme presupuesto (de 341 mil millones, de los cuales para funcionamiento sólo se van 116 mil millones) la convierte en una entidad “atractiva” para contrataciones y otras prácticas cuestionables. A manera de comparación, ese presupuesto es similar al de Minciencias.

No obstante la millonaria inversión, la IES no alcanza la acreditación institucional ni el impacto deseado para la formación de 1.3 millones de servidores públicos y un millón de contratistas del Estado. La falta e impacto del pregrado de la ESAP ha llevado a que otras IES se adelanten a competirle en administración pública.

En el gobierno Santos, se presentó el Informe de la Comisión del Gasto y la Inversión Pública, en el que se decía que la ESAP “se concibió a la manera de la Escuela Nacional de Administración (ENA) de Francia. Sin embargo, su desarrollo ha dejado mucho que desear. Muestra de esto es que hasta la fecha carece de la acreditación institucional de alta calidad que reciben las instituciones de educación superior con altos estándares de excelencia. Parte de los problemas de no estar acreditada es que no es posible hacer una evaluación integral periódica de sus resultados en formación y capacitación”. Para ello la comisión propuso “Evaluar el papel de la ESAP en su rol de formación y capacitación de los servidores públicos, considerando la posibilidad de que sus funciones sean complementadas o asumidas por instituciones de educación superior acreditadas. Esto implica que se haga una evaluación integral de la calidad de la educación impartida por la ESAP, y que en cualquier caso haga un esfuerzo rápido para alcanzar los estándares de calidad que le permitan obtener la acreditación institucional” (Fedesarrollo, 2017).

Para comprender mejor la situación de la IES, vale retomar los puntos de análisis que hizo Sandro Castillo Castillo, en Las 2 Orillas, en 2018, cuando señalaba que:

1. El nombramiento del director nacional obedece a criterios de conveniencia política, y no a una estrategia académica. Es de libre nombramiento y remoción. Ahí nace gran cantidad de los problemas de la escuela. En las universidades acreditadas los rectores cuentan con trayectoria académica e investigativa como requisito fundamental para asumir dicho cargo, en la ESAP no. En consecuencia la provisión de los cargos, el manejo del presupuesto, las coberturas, la calidad, los programas, la docencia, la investigación y la extensión siguen la misma lógica.

2. El proceso de acreditación institucional en la ESAP actualmente es entendido como el cumplimiento formal de las 15 condiciones que establece el Consejo Nacional Acreditación (CNA). Es claramente difícil lograr una alta calidad por ese camino hay que generar capacidades institucionales, académicas, e investigativas en todas las dependencias territoriales de la ESAP y la sede central. Hay que lograr que la docencia, la investigación y la extensión sean una cadena que genera valor público, en todo el territorio nacional.

3. “La posibilidad de que sus funciones sean complementadas o asumidas por instituciones de educación superior acreditadas”. Desde hace unos 10 años varias universidades públicas y privadas, cuentan con Escuelas de Gobierno y programas similares a los de la ESAP. La propuesta busca que estas universidades realicen las funciones de la ESAP a precio de mercado. Una particularidad es que la mayoría de los miembros de la comisión del gasto público cuentan con vínculos directos con aquellas universidades.

La experiencia de la ESAP desde hace algunos años contratando y financiando universidades y consultores privados y públicos para tercerizar sus funciones, tampoco ha sido exitosa (incluyendo universidades como Los Andes, la Universidad del Valle y también consultores de renombre nacional e internacional.

 1,496 

Compartir en redes