Rechazo a propuesta de Brasil de recortar subsidios a programas de humanidades

Mayo 18/19 Cientos de marchas rechazan idea del gobierno brasilero de quitar dinero a programas de humanidades y darlo a veterinaria, ingeniería y medicina. Académicos de 800 IES de todo el mundo protestan.

“El Ministro da Educación, Abraham Weintraub, estudia descentralizar la inversión en faculdades de filosofía y sociología (ciencias humanas). Los alumnos actualmente matriculados no serán afectados. El objetivo es focalizarse en áreas que generen retorno inmediato al contribuyente, como: veterinaria, ingeniería y medicina”, anuncio el presidente Jair Bolsonaro el pasado 26 de abril, desencadenando la protesta.

Balbúrdia (caos, desorden en portugués) se ha convertido en el grito de guerra de los afectados porque es la que el ministro, Abraham Weintraub, utilizó al anunciar los recortes: “Las universidades que, en vez se procurar mejorar el rendimiento académico estén generando caos, tendrán recursos reducidos”, advirtió en una entrevista.

La sugerencia del gobierno de dejar de invertir en enseñar sociología y filosofía ha sido rápidamente respondida también desde el extranjero. Unas 800 instituciones de todo el mundo y 17.000 personas han suscrito una carta abierta, ideada por dos estudiantes de Harvard, a favor de mantener la financiación de ambas disciplinas. Una de las firmantes, la profesora Jocelyn Viternam, explica al diario estudiantil Harvard Crimson que “cuando los partidos intentan limitar la creación y desarrollo del conocimiento sobre el poder, la desigualdad y la sociedad, es para preocuparse”.

Los firmantes de la carta piden al Gobierno de Bolsonaro que reconsidere su propuesta porque, recalcan, “el propósito de la educación superior no es producir “rendimientos inmediatos” sobre una inversión. El objetivo “debe ser siempre crear una sociedad bien educada y enriquecida que se beneficie del esfuerzo colectivo para crear conocimiento humano”. “La educación superior es un propósito en sí mismo”, destacan.

“Cuando la sociología y las ciencias sociales se ven amenazadas, como con lo que está sucediendo ahora en Brasil, necesitamos movilizarnos para tratar de hacer algo”, dijo uno de los promotores, Derick S. Baum, estudiante del departamento de Sociología de Harvard.

La idea hace parte de la “cruzada derechista” de Bolsonaro por lo que considera “el marxismo cultural” en el área de la educación, y que ha enfrentado la fuerte reacción de los sectores librepensadores, intelectuales y los movimientos de izquierda.

Según el diario El País, los cuatro meses largos de Bolsonaro en la Presidencia han sido especialmente tormentosos en el ministerio de Educación, escenario de una guerra fratricida entre sectores gubernamentales que implicó la caída del ministro original, 15 dimisiones y semanas de paralización. El actual ministro, un ideologizado bolsonarista que es economista y profesor universitario, ha anunciado sin grandes detalles que pretende mantener el plan nacional de alfabetización anunciado por su predecesor y expandir la enseñanza técnica y profesional. Borges señala que el ministro sí ha abierto un diálogo con el mundo educativo. “Aún no tenemos prioridades claras, pero sí un cambio de procedimiento”, dice.

Aunque Brasil gasta un 6% del PIB en educación, el gasto medio por alumno es un tercio de la media de la OCDE (un club de países ricos) y sus resultados son aún pobres pese a las mejora de la última década. Salvo en rincones remotísimos, el problema no es ir a la escuela sino aprender. El Banco Mundial ha calculado que el alumnado brasileño tardará 260 años en alcanzar en capacidad lectora la media de la OCDE y 75 años en matemáticas. Ocurre en el resto de Latinoamérica y es aún más grave en África.

Aunque Brasil gasta un 6% del PIB en educación, el gasto medio por alumno es un tercio de la media de la OCDE (un club de países ricos) y sus resultados son aún pobres pese a las mejora de la última década. Salvo en rincones remotísimos, el problema no es ir a la escuela sino aprender. El Banco Mundial ha calculado que el alumnado brasileño tardará 260 años en alcanzar en capacidad lectora la media de la OCDE y 75 años en matemáticas. Ocurre en el resto de Latinoamérica y es aún más grave en África.

La política de contención del gasto ha golpeado también al Ministerio de Ciencia y Tecnología, que ha perdido el 42% del presupuesto, para enfado de su titular, el astronauta y militar retirado Marcos Pontes. Las Fuerzas Armadas también han visto volar el 44% de sus fondos.

Universidades de América Latina también protestan

Henning Jensen Presidente de la UDUAL y rector de la Universidad de Costa Rica expidió un comunicado en el que señala que “cada día a nivel nacional, regional o local, surgen gobiernos electos que enarbolan principios y valores que atentan contra la ética, la justicia, el respeto de los derechos humanos, pero también contra una visión crítica y humanista de la sociedad. Esos gobiernos nacionalistas, populistas y conservadores pretenden convertirse en la nueva doctrina e ideología que rigan los destinos de la humanidad”.

Por ello, frente a lo que ocurre hoy en Brasil, por parte del “xenófobo gobierno de Jair Bolsonaro… no puede más que expresar su repudio y preocupación por las iniciativas contrarias al conocimiento universal de quienes dicen dirigir la educación superior en ese país”.