Abril/26 Fonseca es la representante de los profesores universitarios en el CESU, e invita al Ministerio a replantear la misma para atender toda la problemática del sector.
Mensaje de la Representación Profesoral en el Consejo Nacional de Educación Superior (CESU)
sobre la propuesta de reforma al Decreto 1279 de 2002
La representación profesoral en el Consejo Nacional de Educación Superior (CESU), expresa su preocupación frente a la propuesta de reforma al Decreto 1279 de 2002, presentada por el Ministerio de Educación Nacional (MEN). Sorprende muy negativamente que, después de múltiples esfuerzos para intentar construir consensos en torno a las urgentes modificaciones que requiere el régimen salarial y prestacional del estamento docente de las universidades públicas, establecido en este decreto, desde el MEN se estén desechando los análisis, aportes y propuestas que surgieron en espacios como las Mesas territoriales y la Mesa por el Acuerdo Nacional para la educación superior, que fueron convocados precisamente por este Ministerio.
Desde diferentes sectores de la educación superior se reclaman modificaciones que, verdaderamente se encaminen a superar las grandes inequidades que estableció el Decreto 1279, empezando por su campo de aplicación, donde se excluyó a la mayoría del profesorado, vulnerando derechos fundamentales de los y las docentes Ocasionales y de Hora Cátedra, exponiendo a este conjunto de maestros y maestras, que hoy supera el 80% del profesorado universitario, a
condiciones de precarización laboral sin el reconocimiento y pago de las prestaciones sociales, entre otras flagrantes vulneraciones.
De manera equivocada, o quizá premeditada, se ha instalado en el imaginario colectivo la idea de que la profunda crisis financiera de las Instituciones de Educación Superior (IES) públicas se explica por los salarios astronómicos de sus profesores. Nada más alejado de la realidad. Lo que desconoce la opinión pública es que la mayoría del profesorado se vincula por periodos de 16 semanas cada semestre académico (32 semanas al año), lo que implica que durante más de 4 meses no tienen asignación salarial ni están afiliados al régimen de seguridad social, con las consecuencias que esto
conlleva para ellos, ellas, y sus familias.
En cuanto a la remuneración salarial para profesores de planta (Tiempo Completo) el promedio mensual ronda los 12 millones, mientras que para docente ocasionales con la misma dedicación ese promedio se reduce a la mitad, y es mucho menor para el caso de los profesores vinculados por Hora cátedra. No es necesario explicar que no son estos salarios los responsables de la desfinanciación de la educación superior pública.
Bajo este panorama, resulta inexplicable que la única modificación que proponga el MEN sea imponer topes salariales, cuando menos del 1% del profesorado estaría devengando salarios que superan el máximo establecido para los salarios del presidente de la República, o de los magistrados de las altas cortes.
Proceder en esta dirección, y dejar intacta la inequidad estructural del sistema laboral docente en las IES públicas, no se corresponde con las propuestas del actual Gobierno nacional y no resulta coherente con la política de Trabajo Decente que viene impulsando, encaminada a la dignificación de trabajadores y trabajadoras. Los profesores y profesoras, quienes laboramos en el sector de la educación y la cultura no deberíamos ser excluidos de este propósito.
Bajo este escenario, y, recogiendo el sentir y el clamor del profesorado universitario, esta representación profesoral propone al Ministro de Educación Nacional, Daniel Rojas Medellín, reconsiderar su propuesta, convocar espacios de diálogo y construcción colectiva de una reforma que se oriente al cierre de brechas y resuelva los problemas estructurales que realmente afectan al sector de la educación superior pública.
Con este propósito se deben escuchar las voces de la comunidad académica, de las asociaciones de profesoras y profesores, de sus organizaciones sindicales. Intentar avanzar en otra dirección, atropellando al estamento profesoral y en general a las comunidades universitarias, significaría un enorme retroceso para el sector de la educación superior, afectando profundamente la calidad como eje transversal de las funciones misionales que nos han sido encomendadas.
Carmen Fonseca Cuenca, PhD.
Profesora Dpto. de Física, Universidad Pedagógica Nacional
Representante Profesoral Consejo Nacional de Educación Superior (CESU)
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