El Observatorio de la Universidad Colombiana




¿Reformar la medición de grupos?: María Piedad Villaveces – marzo/21

María Piedad Villaveces, Directora de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia – ACAC, se cuestiona, en Kienyke, la pertinencia de los modelos de medición de grupos de investigación de Minciencias, que prioriza a estos sobre los propios investigadores:

El pasado 24 de febrero MinCiencias abrió la convocatoria para que los investigadores se inscriban a la plataforma Scienti junto con sus grupos de investigación. Esto me hizo recordar que hace unos años la vicerrectora de investigaciones de la Universidad de los Andes, Silvia Restrepo, hizo una presentación sobre el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación en la que criticó abiertamente el modelo de reconocimiento de grupos de investigación establecido por Colciencias.

En ese momento yo no lograba entender por qué la líder de investigación de una universidad que tiene 204 grupos de investigación dudaba sobre la pertinencia de ese modelo. Hoy, después de haber estudiado más el tema y de haber visto casos de grupos de investigación reconocidos y clasificados en A o A1 por MinCiencias sin un objetivo de investigación claro, entiendo más la posición de la vicerrectora Restrepo y considero que el modelo actual debe ser reformado.

Antes de argumentar sobre los retos del sistema de reconocimiento de grupos de MinCiencias, es importante aclarar que su propósito fue conocer, de forma oportuna y veraz, las capacidades de investigación y de desarrollo tecnológico con que contaba Colombia. Para lograr esto, en la década de los 90s, Colciencias determinó que la unidad básica del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología serían los grupos de investigación. En ese entonces se consideraba que, a partir de entender las dinámicas de los investigadores dentro de dichos grupos, Colciencias lograría conocer las capacidades investigativas del país.

La primera convocatoria a los grupos de investigación se hizo en 1996 cuando Colciencias convocó a la comunidad científica nacional para empezar a medir su trabajo investigativo. Para lograr ese propósito, desde Colciencias, se entregaron recursos para financiar proyectos como aliciente para quienes participaran en dicha evaluación. A partir de ese momento, periódicamente la entidad líder del sector viene haciendo convocatorias para continuar con la medición de grupos y los investigadores esperan que el reconocimiento les permita acceder a recursos para investigación.

Es indudable que hoy, más de veinte años después de haber implementado dicha iniciativa, se ha logrado que MinCiencias tenga cada vez un mejor conocimiento de las capacidades investigativas que existen en el país. Sin embargo, ya en el siglo XXI, vale la pena revisar si la unidad básica del Sistema sigue siendo los grupos de investigación y si la forma como se está haciendo la medición es la adecuada. Lo anterior primero debido a que, en otras partes del mundo, la unidad la constituye el propio investigador quien crea sus dinámicas académicas uniéndose con sus pares sin necesidad de constituir un “grupo” formalmente. Segundo, debido a que el seguimiento académico de los investigadores se puede hacer a través de plataformas de uso internacional como Google Scholars, Research Gate, Orcid o, inclusive, Mendeley que permiten la divulgación de la producción académica de los investigadores.

Si, pese a la existencia de dichas plataformas, el Estado colombiano insiste en tener un sistema propio para conocer la producción académica nacional, es necesario que en el siglo XXI use herramientas tecnológicas como big data e inteligencia artificial para lograr ese propósito, en lugar de pedirle a los investigadores que dediquen tiempo a llenar campos de un sistema diseñado en el siglo pasado.

Usar actualmente estrategias diseñadas en la década de los 90s para la medición académica, no solo genera una carga burocrática alta para los investigadores y los equipos de gestión en las universidades, sino que en ocasiones ha llegado a generar distorsiones sobre la veracidad y pertenencia de la producción investigativa, como las siguientes:

1. Investigadores colombianos activos y reconocidos internacionalmente que no están inscritos en la plataforma de MinCiencias y que por consiguiente sus habilidades y capacidades no hacen parte del inventario nacional.

2. Grupos integrados por más de 100 investigadores que poco se conocen entre sí y que no realizan investigación conjunta, sino que unen sus productos de investigación con el fin de lograr que el sistema los califique en el máximo nivel.

3. Personal administrativo que conoce la plataforma y que sabe ubicar los productos de investigación para que en la plataforma obtengan el puntaje más alto, independiente de su calidad.

4. Investigadores que, en lugar de concentrarse en su trabajo investigativo, dedican gran parte de su tiempo a buscar los productos que dan más puntaje en la plataforma de MinCiencias, enfocándose a presentarlos en la convocatoria y así lograr un reconocimiento académico.

Con base en lo anterior, es importante plantear una reforma al sistema de la medición de la producción investigativa en Colombia que reconozca el rol y la responsabilidad de cada investigador con el país, con la institución a la que pertenece y con él mismo. Si logramos un cambio del sistema en ese sentido podremos avanzar hacia el propósito de todo este ejercicio: que MinCiencias conozca con precisión y oportunidad la realidad de la investigación nacional, de forma que pueda diseñar mejores políticas públicas para el sector.

Ante ese panorama vale la pena hacerse la pregunta de la pertinencia de invertir tiempo y esfuerzo en la convocatoria que está abierta actualmente para la medición de grupos, o si es el momento de abrir el debate y, entre los actores del sector, proponer e implementar un cambio profundo que ayude realmente al país a fortalecer su estructura investigativa.

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