Representantes estudiantiles: Entre lo académico, lo político y las amenazas a su integridad


Mayo 12/19 Julieth Rincón y Jennifer Pedraza tienen mucho en común: Representantes estudiantiles, contendoras, en un escenario político y amenazadas en su integridad física por ello.

Jennifer Pedraza, de la Universidad Nacional de Colombia, es en este momento la figura juventil que representa a los estudiantes más mediática. Cobró vigencia a raíz del paro estudiantil que se dio entre octubre y diciembre del año pasado y tiene presencia en cuanta marcha, manifestación y foro público de debate al gobierno por más financiamiento de la educación superior.

El viernes denunció públicamente amenazas en su contra, que vienen de tiempo atrás, y tiene por parte de la Unidad Nacional de Protección (UNP) asignó un esquema de protección que para ella no es suficiente. Señala que el esquema de seguridad inicialmente otorgado le fue reducido y le dejaron un escolta. “Debo pagarle el transporte, y soy estudiante, no soy de Bogotá, no tengo los recursos para eso”, Dice.

Pedraza, quien cuenta con el respaldo de la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles de la Educación Superior ACREES, intentó llegar al Consejo Nacional de Educación Superior CESU, y pese a su gran visibilidad mediática, perdió en la votación con Julieth Rincón, representante estudiantil de la privada Universidad Piloto de Colombia, quien cuenta con el respaldo de la Federación Nacional de Representantes Estudiantiles FENARES, que ha sido la agremiación que ha logrado tener en los últimos años el control del CESU (Rincó reemplazó a Alex Flórez, de la Universidad de Medellín, también Fenares).

Este sábado, Rincón también denunció públicamente amenazas en su contra, que tampoco son nuevas. Como Pedraza también tiene un esquema de seguridad y ha sido declarada “objetivo militar”, por “defender un gobierno y una ministra que no están al servicio del pueblo”.

Movidas políticas

ACREES como FENARES intentan ser el principal vocero del estudiantado colombiano. La MANE, desaparecida, se esparció en varios movimientos. Otro que suena es la Unión Nacional de Estudiantes de la Educación Superior UNEES, que reúne a todos los que quieran participar en estos escenarios.

Para el Gobierno es difícil mantener conversaciones con estos movimientos, pues terminan siendo etéreos, con discursos muy volubles, no siempre claramente definidos y alta rotación de voceros. Además, porque a esta volátil mezcla debe sumarse la infiltración de movimientos terroristas y células ciudadanas de grupos guerrilleros (denunciadas por la Fiscalías) especialmente en las universidades públicas, en las protestas estudiantiles.

No es común ver en educación superior que actores de la misma anden con escoltas. Salvo en algunos pocos casos de rectores, se considera que el sector no mueve ni el dinero ni temas de riesgo político, económico o de otra índole para comprender esta situación.

Por lo mismo llama la atención que ahora sean voceros estudiantiles quienes deban contar con esta protección, y eso es el reflejo de que la representación estudiantil ya se mueve en un escenario político muy delicado, que en algunos casos roza con actores extremos de la política y expresiones violentas heredadas de grupos terroristas de extrema derecha e izquierda.

La representación estudiantil (a nivel de Consejos de Facultad, Académicos, Superiores y nacionales) va más allá de una discusión de argumentos y vocación por defender causas académicas. Es importante aclarar que esto no pasa en todos los casos, pero cada vez es más común encontrar que estos estudiantes (generalmente de últimos años de pregrado o ya en posgrado) se la juegan políticamente y se alinean con un movimiento político (los que más tienen adeptos son el Polo Democrático, el Partido Comunista y el Partido Verde), que en algunos casos son los que financian sus actividades.

En otros casos, son algunos rectores los que se juegan por estos representantes. Les financian, ponen buses para el desplazamiento de los representantes y sus comitivas hacia encuentros nacionales, más apoyos de alojamiento y alimentación. Todo a cambio de asegurar un voto de respaldo en el Consejo Superior.

Varias voces consultadas por El Observatorio (que piden no ser nombradas), confirman esto. Incluso, se habla de importantes inversiones económicas (que puede superar los 20 y 30 millones de pesos) para las campañas a ciertos organismos de representación. Cuesta mucho para un estudiante, y de algún lado debe salir el dinero para el desplazamiento permanente de algunos voceros, que no son funcionarios del Gobierno ni empleados de las universidades, que en pocas semanas recorren varias ciudades y se dedican tiempo completo a estas actividades.

Además, porque no siempre la educación superior pública es la única bandera ideológica de algunos de estos representantes.

Jennifer Pedraza, por ejemplo, está abiertamente comprometida con la causa del Polo Democrático Alternativo y concretamente las ideas del senador Jorge Enrique Robledo y el concejal Manuel Sarmiento, por lo que las críticas de estos al gobierno Duque, a temas de minería, a críticas al alcalde Enrique Peñalosa, y a las objeciones a la JEP, entre otras, hacen parte de su agenda pública.

Independientemente del motivo que lleve a estas amenazas, las mismas han tenido una importante reacción de  rechazo de líderes de opinión pública y el sector académico.