Sanción a uno de los investigadores más citados del mundo destapa beneficios y egos detrás de su productividad

Sanción a uno de los investigadores más citados del mundo destapa beneficios y egos detrás de su productividad

Marzo 31/23 En España, uno de los científicos más citados del mundo ha sido suspendido de empleo y de sueldo para los próximos 13 años por firmar sus estudios como investigador de otros centros educativos.

Se trata del químico Rafael Luque (foto), vinculado como docente de tiempo completo a la Universidad de Córdoba (España) a la vez que recibía beneficios por figurar también como investigador con la Universidad Rey Saúd, en Riad (Arabia Saudí), y la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos, en Moscú.

Luque ha publicado unos 700 estudios, sobre todo en el campo de la llamada química verde, que intenta sintetizar productos, como fármacos y combustibles, generando menos residuos, y en lo corrido de 2023, Luque ha firmado 58 estudios; es decir, uno cada 37 horas.

El químico lleva cinco años en la lista de investigadores más citados del mundo, elaborada por la empresa especializada Clarivate.

Las universidades se pelean por fichar a estos científicos, pues su nombre ayuda a que éstas suban en las clasificaciones académicas internacionales, tales como el ranking de Shanghái, atrayendo a más alumnos y más dinero de las matrículas.

“Sin mí la Universidad de Córdoba va a bajar 300 puestos. Se han pegado un tiro en el pie”, afirma Luque, que atribuye la sanción a la “pura envidia”.

El pasado 26 de marzo Luque se regocijaba en sus redes sociales de cómo la Universidad de Córdoba se posicionaba en rankings mundiales de química.

Las principales universidades saudíes iniciaron hace más de una década agresivos programas para captar a los científicos más citados del mundo.

La Universidad Rey Abdulaziz, por ejemplo, empezó a ofrecerles unos 70.000 euros anuales, a cambio de pasar apenas una semana al año en su campus y, por supuesto, añadir el nombre de la institución saudí a la firma de los estudios, según reveló en su momento la revista Science. Luque comenzó en 2019 a firmar como investigador de la Rey Saúd, además de como profesor de la Universidad de Córdoba. El químico español asegura que nunca recibió dinero “directamente” ni de los saudíes ni de los rusos, más allá de financiación para sus análisis, viajes en clase preferente y hoteles lujosos. “En mi cuenta no habrían encontrado ni un céntimo de Rusia ni de Arabia Saudí ni de ningún otro sitio”, proclama.

El investigador español publicó hace cinco meses un artículo sobre la degradación del ibuprofeno en aguas residuales, con seis coautores de la Universidad de Bushehr y otro más de la Universidad de Tabriz, ambas en Irán. Luque asegura que jamás ha pagado para firmar en un estudio ajeno, pero añade que no conoce a todos los coautores iraníes y no descarta que alguno de ellos sí pagase para figurar.

Luque no para de publicar estudios, cada vez más rápido. El año pasado firmó unos 110. En el primer trimestre de 2023, ya lleva 58. El químico reconoce que desde diciembre utiliza el programa de inteligencia artificial ChatGPT para “pulir” sus textos.

Luque dejó de trabajar en la Universidad de Córdoba el 1 de diciembre de 2022, tras 15 años allí. Hasta entonces mencionaba en sus firmas la institución española, a menudo acompañada por la rusa o la saudí, pero también por la Universidad Jiao Tong de Xi’an (China) desde 2019 o la Universidad de Suecia Central desde finales de 2021. En los últimos meses, ha añadido la Universidad ECOTEC, en Samborondón (Ecuador), y la Universidad Mediterránea de Regio de Calabria (Italia).

Luque reconoce que se saltó los procedimientos establecidos para colaborar con otras instituciones, pero insiste en atribuir la sanción a las envidias y a una falta de entendimiento con el equipo del anterior rector. “Me tienen manía porque soy un científico muy prolífico y me adora muchísima gente, porque saben de mi valía. Son cuatro envidiosos y mediocres”, señala. “Nunca me he sentido apoyado por la Universidad de Córdoba, pese a que yo la puse en el ranking de Shanghái. Estar en el ranking me lo deben por completo a mí”.

Clic para leer la nota completa del diario El País, de España

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