Se vienen más problemas para la gestión del programa Generación E

Enero 29/19 La falta de claridad en los procesos y la imposibilidad de satisfacer a todos los aspirantes va a generar muchos más problemas de los ya presentados en Uniandes.

Generación E no nació con la publicidad, ni el presupuesto ni el ambiente político que -en cambio- sí tuvo Ser Pilo Paga en 2014. Es un programa sustituto, sin apoyo popular y criticado por el movimiento estudiantil, pese a que corrigió un aspecto muy criticado en Ser Pilo, y es el de favorecer más a las IES públicas que a las privadas.

El programa tiene dos enfoques básicos: Excelencia, que es la nueva versión de Ser Pilo Paga, y en donde ahora no son 10 mil sino que va en 2.647 de 4 mil anunciados para acceder a IES acreditadas. Si éstas son públicas el Estado les reconoce el 100 % del valor de la matrícula, pero si son privadas sólo se reconoce el 50 %. Por ello, Uniandes “se desmontó” del programa (aunque ahora por la presión pública dice que mantendrá los cupos ofrecidos para el próximo semestre). Claramente muchas de las IES privadas acreditadas ya no harán la misma fuera e interés de antes, pues sus ingresos se mermarán.

Según informa Daniela Alvarez Gallo, del Consejo Estudiantil de la Universidad de Los Andes, “El gobierno tenía un modelo inicial que cubría las matrículas así: 50% gobierno, 25% universidad privada, 25% beneficiario. Después de lanzar el programa y aceptar a la gente cambio el modelo por: 75% gobierno y 25% universidad”. De ser así, el impacto financiero del programa sería mucho más alto y las privadas habrían recuperado un importante espacio de maniobra.

El otro enfoque o componente es el de Equidad, que constituye una importante apuesta del gobierno nacional apra dar educación gratuita en IES públicas. Y aquí también llegan los problemas, pues se habló de 80 mil cupos, pero el Ministerio de Educación no ha reaccionado a tiempo y mientras se organiza y trata de reglamentar el sistema, ya inició el semestre en las universidades y los inscritos superan, por mucho, la expectativa inicial y no son claros aún ni los criterios para priorizar el acceso, ni el número de cupos por universidad, ni qué pasará con los que no sean admitidos.

Las condiciones para participar terminaron siendo muy amplias, y parece que quienes diseñaron el programa no fueron rigurosos en los requisitos técnicos, de tal manera que el beneficio del gobierno va a terminar siendo molestia para muchos no aceptados. Mientras varias universidades corrieron a ofertar los beneficios, para los dos componentes, desde octubre -cuando se anunció el mismo- el Ministerio hasta ahora está organizando equipo de tabajo para atender las solicitudes.

Se supone que los 80 mil cupos son para todo el año 2019, pero algunos funcionarios del Ministerio han indicado que por la alta demanda de este semestre, ahí se repartirían todos, con lo que se afectarían los bachilleres que pretendan ingresar en 2019-2.

En un comunicado del Ministerio de Educación, del lunes 28 de junio, dice que “dará a conocer los beneficiarios una vez inicie el proceso de matrículas en las instituciones de educación superior públicas, que, a la fecha, avanzan en la culminación del segundo semestre de 2018. Este componente contempla la cobertura del 100% del valor de la matrícula cobrada al estudiante por la institución y un auxilio de sostenimiento por el tiempo que dure el programa académico”. El punto es que no todas las IES públicas pararon y algunas no están terminando semestre sino que están iniciando nuevo periodo y hacen cálculos de nuevos ingresos con los beneficiarios del componente de Equidad de Generación E.

El silencio, falta de criterio, conocimiento y oportunidad en el Ministerio contribuye a agravar la situación.