Ser docente en la Universidad Pública: Alfonso Tamayo Valencia – mayo/22

Alfonso Tamayo Valencia, catedrático de la Universidad Pedagógica Nacional, parte de las descripciones de José Granés para analizar el rol del docente universitario, así como el impacto de su alcance frente a políticas públicas educativas.

Dentro de ese abigarrado conjunto de instituciones cobijadas por la Ley 30 de 1992 podemos caracterizar la Universidad Pública como una institución centrada en la cultura académica orientada a la formación para el pensamiento propio, con gran responsabilidad social y en tensión permanente frente a las políticas de gobierno en educación superior, cada vez más supeditadas a los imperativos internacionales de los banqueros que convierten todo lo que tocan en mercancía, pero donde existe también una comunidad docente que lucha por mantener la autonomía que da el pensamiento y la investigación.

Nos apoyamos en el texto del profesor José Granés (1990) para señalar que el docente universitario: forma en una disciplina y actúa como miembro de una comunidad académica.

Formar en una disciplina va más allá de transmitir conocimientos porque la formación universitaria apunta a constituir una nueva visión del mundo o por lo menos de un determinado sector de la realidad a lo largo de un proceso complejo, es como socializar en una cultura especializada, es apropiarse de un paradigma no solo como la representación conceptual de un campo de fenómenos con su entramado lógico sino también de un conjunto de reglas y de procesos implícitos para aprender a mirar la realidad a través de ese entramado conceptual. El paradigma incluye una ética de la acción y de la comunicación. Es apropiarse y usar un lenguaje propio cuyo sentido y significado se entiende en el uso que cada comunidad le da: médicos, ingenieros, abogados, administradores, agrónomos, filósofos, artistas…Formar en una disciplina es poner al estudiante en condiciones de comprender el entramado de significados compartidos, de utilizar las formas aceptadas de comunicación, de formular preguntas legítimas, de practicar una ética decantada de la comunicación y de la acción al interior de la comunidad. Es por esto por lo que el estudiante primero debe apropiarse de esos lenguajes, aprender a hablar y luego a preguntar, interrogar, debatir, a tener una posición crítica.

Formar significa también formar en la cultura académica cuyos rasgos son: rechazo explícito a los argumentos de autoridad-privilegio por la argumentación racional, sin negar los sentimientos y afectos que también la constituyen-privilegio de la escritura sobre otras formas de expresión del trabajo académico-privilegio al establecimiento de relaciones indirectas con la base material mediante un rodeo conceptual y práctico-articulación estrecha entre pensamiento y acción-búsqueda de consensos mediante la argumentación racional-tendencia a especializar los discursos.

Pasa después el profesor Granés a señalar los principios básicos de la docencia universitaria así:

  1. El docente universitario no transmite conocimientos: contribuye al proceso de socialización en una cultura especializada. Y para ello debe dominar el mismo la cultura disciplinar correspondiente.
  2. Debe estimular la participación del estudiante para que pueda ser interlocutor válido con su profesor que orienta y critica su trabajo.
  3. El estudiante debe ser formado en la cultura de la investigación porque las disciplinas están en constante renovación y cambio.
  4. El docente debe ser un investigador. – La docencia universitaria debe propiciar un dominio de los lenguajes propios de la disciplina que implica compromiso con lo que se dice, veracidad de las afirmaciones, argumentación permanente, respeto por la opiniones y ejercicio de la crítica fundamentada con respeto a ellas, así como el respeto por la autoría de las ideas.

Hay aquí pistas suficientes para enfrentar la racionalidad técnico-instrumental imperante y abrirse a la razón comunicativa, a la ética y a la política, para iluminar la práctica docente como una práctica de saber pedagógico en un diálogo entre los conceptos del campo intelectual y sus prácticas diarias en contextos de formación.

Las preguntas desde este ámbito no son ya por la eficiencia, la eficacia, el pago por mérito, la contabilidad y la vigilancia, ni mucho menos por los resultados de las Pruebas SABER PRO como resultado del aprendizaje estandarizado y la enseñanza reducida a saber aplicar pruebas para obtener buenos resultados en la rankingmanía de los delirios de una razón jerárquica. (Gentili.2014).

Ahora la mirada se centra en los contextos, en los sujetos, en la formación científica y técnica, en la ética y la política, en la responsabilidad social de las instituciones para dar sentido y significado a las prácticas pedagógicas o de enseñanza.

La tensión creada es entre la naturaleza de la universidad pública y los efectos que la política educativa actual está teniendo en las prácticas pedagógicas desde el currículo y la evaluación.(Rizvi.Lingard. 2013)

Es hora ya de abrir un debate académico acerca de la exigencia del Ministerio de Educación sobre los resultados de aprendizaje como requisito para la obtención del Registro calificado de los Programas en Educación Superior.

Las preguntas orientadoras son : ¿Cúales son los supuestos epistemológicos, pedagógicos, éticos y políticos que dan base a esta prescripción?¿Dónde queda la autonomía académica consagrada en la Ley 30?¿Qué se entiende por aprendizaje y cual su relación con el conocimiento, la comprensión y la cultura?¿Se puede indicar resultados de aprendizaje sin dar cuenta de los procesos? ¿Y se puede hablar de procesos enseñanza-aprendizaje sin mencionar la pedagogía y la didáctica? ¿Cómo se justifica la reducción de la evaluación a los resultados de la Prueba SABER PRO?

En la Universidad Pedagógica Nacional ya iniciamos el debate!

Rizvi F. Lingard B. (2013) Políticas educativas en un mundo globalizado. Morata. Madrid.

Granés J.(1990). Principios básicos de la docencia universitaria. U.Nacional. Vicerrectoría Académica. En: Transformación social y transformación de la universidad.

Gentili P.(2014). Rankingmanía: PISA y los delirios de la razón jerárquica. En Revista Educación y cultura-N° 102.-CEID-FECODE.Bogotá.

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