Docentes y estudiantes poco dimensionan beneficios de tecnología en el aula

Nov 7/19 Estudio muestra preferencias de estudiantes al respecto. Profesores confunden “innovación a través de la tecnología” con “introducción de la tecnología en el aula”.

En pleno auge tecnológico, muchos no ven viable una clase sin estas ayudas, pero estudio muestra que universitarios prefieren un buen profesor aunque no use tecnología.

Así se revela en Europa, donde un nuevo estudio sobre innovación en la educación universitaria revela que la transformación educativa que se está produciendo en el mundo anglosajón está lejos de llegar a España por la falta de impulso de los estudiantes, profesores y consejos de dirección de los campus.

En España (en una situación aplicable a Colombia), los cambios metodológicos existentes en algunos centros se producen por iniciativas de determinados docentes activos pero no es una cuestión sistémica, que no es reclamada ni por los estudiantes, ni por los claustros ni implementada de forma firme por parte de la alta dirección.

Esta es una de las conclusiones del estudio “Competències mediàtiques de la ciutadania en mitjans digitals emergents en entorns universitaris” presentado en el campus Poblenou de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), tras analizar 38 universidades españolas.

Según el informe, los estudiantes no se imaginan las posibilidades que ofrecen los medios  tecnológicos para recibir una educación diferente a la tradicional, un aprendizaje más participativo y flexible. De hecho, confunden “innovación a través de la tecnología” con “introducción de la tecnología en el aula”. Y, además, prefieren que los dispositivos móviles se usen sólo con fines privados.

El informe -aún no publicado-  está dirigido por Mònica Figueras, directora del grupo de investigación JOVIScom de la UPF. Con las salvedades en las respuestas entre diferentes autonomías, que tienen contextos educativos distintos, los alumnos creen que las tecnologías no son necesarias en todas las asignaturas y que lo más importante en sus aprendizajes es el profesor y que éste les motive, explica Figueras, por encima de cómo imparte la clase. Y no les gusta que maneje medios tecnológicos si no sabe hacerlo.Por su parte, consideran que el uso del móvil en el aula a menudo les distrae de la clase.

Cuando se les pregunta por innovación “señalan aspectos como el uso de ordenadores y proyectores de las aulas, o software como Prezi y Drive”, y no mencionan las características de la verdadera transformación educativa, “como los aprendizajes con el móvil ( m-learning), en línea ( e-learning) y semipresenciales (blended learning)”, apunta la
investigadora de la UPF. Esa con-fusión hace pensar al grupo investigador que “no se plantean la innovación porque no saben lo que significa”.

El uso de móviles, tabletas y ordenadores personales lo asocian a su vida privada. “Como mucho afirman tener un grupo de WhatsApp donde pasarse apuntes y dudas”, indica Figueras.

La falta de demanda innovadora por parte de los alumnos coincide con la escasa práctica por parte de los docentes y la escasa política estratégica en los consejos de dirección de los campus.

Respecto a los responsables de innovación docente consultados para el estudio, se indica que usan la tecnología como “una herramienta más”, “un posible apoyo de algunos métodos” o “una ayuda inmejorable para facilitar ciertos accesos”.

Valoran positivamente los dispositivos móviles, sobre todo desde una perspectiva didáctica, cuando se utilizan “para realizar videoconferencias, para gestionar de forma ubicua chats y foros académicos relacionados con las asignaturas o para el fomento de la participación del alumnado en la vida académica e investigadora”. En cambio, pocos reconocen características intrínsecas de los dispositivos como su ubicuidad y su funcionalidad compleja que permite, por ejemplo, la geolocalización, la posibilidad de crear realidades virtuales o aumentadas, la gamificación y la capacidad de registro, procesamiento y análisis de datos en tiempo real.

“Resulta sorprendente –apunta la profesora– que el énfasis se ponga en el profesor y no en la motivación del alumno o en la mejora en la comprensión”, indica. Así, se dan más respuestas que hacen referencia al “desarrollo profesional docente” que a la búsqueda de modelos “más centrados en el aprendizaje del alumno”.

Adaptado del diario español La Vanguardia