El Observatorio de la Universidad Colombiana

Tras 35 años en Uniandes, la Institución lo retira por acusaciones de acoso sexual

Feb 7/20 Consejo Académico decidió destituir al profesor Adolfo Amézquita Torres tras haber sido señalado de acoso sexual por parte de algunas estudiantes. Acusado dice que los hechos son falsos.

Amézquita ingresó a Uniandes en 1985 a estudiar Biología en la Universidad de Los Andes, misma institución en la que hizo su maestría, doctorado y posdoctorado y llegó a ser director de Ciencias Biológicas.

La institución asegura que la decisión -en primera instancia- se tomó después de aplicar “el debido proceso, así como respetando los derechos y la dignidad de todas las personas involucradas”. 

La universidad, además, explica que la destitución se realizó con base en las siguientes faltas contempladas en el estatuto profesoral.

“Faltas éticas en el desarrollo de la práctica académica, atentar contra derechos y la dignidad de estudiantes, desatender normas asociadas a conflicto de intereses, y negligencia en el cumplimiento de deberes y responsabilidades”. 

En marzo del año pasado, el diario El Tiempo había revelado denuncias de alumnos y exalumnos que señalaban a Amézquita de perpetrar ataques sexuales dentro de la comunidad académica.

Las denuncias quedaron registradas en un video en el que un grupo de estudiantes, durante el Día de la Mujer (8 de marzo de 2019), leyeron cartas anónimas con las denuncias.

“Esta historia se inició en 2015, cuando vi la materia Fisiología Animal, dictada por el profesor Adolfo Amézquita. Debido a mi gusto por la fisiología, comenzamos a hablar con mayor frecuencia (…). En una salida de campo en 2016, él me dijo que estaba preciosa por una camisa rosada que estaba usando. Luego, recostados en una roca viendo las estrellas, me tomó una fotografía. Ahí mi cabeza explotó y en ese momento decidí dejarle en claro que no quería tener nada con él, porque para mí él era casi una figura paterna”, reza la historia que leyó un estudiante durante el acto público.

El relato continuó: “Él (Adolfo Amézquita) cambió por completo y tomó la decisión de manipularme psicológicamente para que me quedara callada. Y así fue. A partir de ese día comenzó el hostigamiento, la gritería y la manipulación (…). Él me dijo que múltiples mujeres lo habían denunciado por acoso en la universidad, pero que eso no era cierto. Que yo no podía dañar su imagen”.

El tema trascendió a tal punto que 300 egresados de la facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de los Andes le solicitaron a la institución revisar las denuncias.

La institución tomó cartas en el asunto y decidió iniciar un proceso de investigación, que, casi un año después, culmina con la destitución del docente.

“La universidad reafirma su voluntad de prevenir, sancionar y rechazar toda forma de amenaza, acoso, matoneo, maltrato o discriminación. Y seguimos trabajando para asegurar un entorno seguro, respetuoso y estimulante para todas las personas que hacen parte de nuestra comunidad”, indica la Universidad.

La defensa del profesor acusado

“Los cuatro comités diferentes que me juzgaron tuvieron los documentos y testimonios para reconocer la naturaleza falsa de estas afirmaciones. El proceso es además abiertamente inconstitucional y tendencioso. Se cambiaron tres veces las reglas de juego, incluso documentos oficiales de la universidad, para juzgarme de otra manera. Al final, pudieran armar algo”, indicó el profesor Amézquita al diario El Tiempo a través de un correo electrónico.

El docente afirma que se trata de “un proceso mediático, en el que parece más fácil deshacerse de un profesor atacado por las redes y medios, que perder unos cuantos ‘likes’ por las redes sociales”. 

Mi trabajo ahora es recuperar algo de la dignidad propia, que me han destrozado como profesor e investigado

Añadió que el Consejo Académico no tiene pruebas contundentes en su contra. “Ninguna (prueba). Todo lo que podía ser falseado como documentos, conversaciones de WhatsApp y testimonios que puedo compartir. Lo único que quedó fueron afirmaciones que supuestamente hice en privado y sobre las que no puedo aportar evidencia de que no se dieron”, continúa con su defensa el profesor.

Entre tanto, Amézquita dice que no descarta instaurar acciones legales. “Más allá del profundo respeto y cariño que he tenido durante 35 años de vida en la universidad, debo decir que la actuación de algunos de sus funcionarios ha sido torpe, injusta y altamente tendenciosa. Completamente indigna de la reputación que la universidad ha construido en su historia. Mi trabajo ahora es recuperar algo de la dignidad propia, que me han destrozado como profesor e investigador”.

Y continúa: “Utilizaré todos los recursos legales para hacerlo. Infelizmente, algunos funcionarios de la institución animaron y ‘respaldaron’ a un grupo de personas que se organizaron para procurar y rendir falsos testimonios, muy fáciles de contrastar”. 

Información del diario El Tiempo

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