Un mea culpa, la necesaria integración de la ed. sup.: Hugo A. Valencia – junio/21

Hugo Alberto Valencia Porras es el presidente de ACIET (Asociación Col. de IES con formación técnica profesional, tecnológica y universitaria) y rector de la Fund. Univ. María Cano, y habla sobre la responsabilidad de los directivos universitarios de sacar lecciones de la pandemia y de articular como sistema.

En los momentos más difíciles de las relaciones de pareja, o en los equipos de trabajo, es cuando se ponen a prueba los valores, el compromiso y las finalidades. Si estos no están bien cimentados, en vez de sumar, se resta, llega la separación y los caminos se distancian. Si, por el contrario, la confianza, el reconocimiento del otro o los otros y la valoración de sus capacidades priman, la unión será más sólida, nuevos proyectos aparecerán y llegar a la meta será mucho más rápido.

Similar situación se presenta en nuestro llamado Sistema de Educación Superior, conformado por el Gobierno Nacional, las Instituciones de Educación Superior (IES) y los organismos de control y de fomento, entre otros muchos. Más allá de la diversidad propia de la academia, y del libre desarrollo que la ley, el mercado y la autonomía universitaria nos han permitido consolidar (universidades, instituciones universitarias, escuelas tecnológicas, instituciones tecnológicas, instituciones técnicas profesionales, principales y seccionales, públicas y privadas, acreditadas o no, presenciales, a distancia y virtuales, de capitales y de provincia, de vocación docente y de vocación investigativa, populares y de élite….), todas las IES, así como las asociaciones que las reúnen, y los funcionarios públicos al servicio de la Educación Superior Colombiana, tenemos el compromiso legal, profesional, moral y de país de trabajar en equipo para hacer de nuestra educación superior un sistema que apueste a alcanzar los objetivos definidos en la Ley 30 de 1992. Estos son:

a) Profundizar en la formación integral de los colombianos dentro de las modalidades y calidades de la Educación Superior, capacitándolos para cumplir las funciones profesionales, investigativas y de servicio social que requiere el país.

b) Trabajar por la creación, el desarrollo y la transmisión del conocimiento en todas sus formas y expresiones y, promover su utilización en todos los campos para solucionar las necesidades del país.

c) Prestar a la comunidad un servicio con calidad, el cual hace referencia a los resultados académicos, a los medios y procesos empleados, a la infraestructura institucional, a las dimensiones cualitativas y cuantitativas del mismo y a las condiciones en que se desarrolla cada institución.

d) Ser factor de desarrollo científico, cultural, económico, político y ético a nivel nacional y regional.

e) Actuar armónicamente entre sí y con las demás estructuras educativas y formativas

f) Contribuir al desarrollo de los niveles educativos que le preceden para facilitar el logro de sus correspondientes fines.

g) Promover la unidad nacional, la descentralización, la integración regional y la cooperación interinstitucional con miras a que las diversas zonas del país dispongan de los recursos humanos y de las tecnologías apropiadas que les permitan atender adecuadamente sus necesidades.

h) Promover la formación y consolidación de comunidades académicas y la articulación con sus homólogas a nivel internacional.

i) Promover la preservación de un medio ambiente sano y fomentar la educación y cultura ecológica.

j) Conservar y fomentar el patrimonio cultural del país.

Generalmente en las IES reunimos dichos objetivos y los planteamos en las apuestas formativas de nuestros currículos, pero claramente sólo podremos sentirnos satisfechos si, como Nación, contribuimos desde la educación superior a que en estos complejos momentos para nuestra querida Colombia la integración en medio del distanciamiento, la convivencia en medio de la diferencia, la paz en medio de la contrastación de opiniones y la concertación, no sean un anhelo sino una realidad.

Pero lamentablemente, hay que reconocerlo, la pandemia, y el conflicto social que vivimos, nos ha llevado, a las IES, a refugiarnos en nuestras instalaciones, olvidando dar a Colombia mucho más de lo que individualmente, o en pequeños grupos, le estamos dando.

Como rector y presidente de ACIET debo encabezar un mea culpa. Un año después de la pandemia no hemos logrado, como sistema de educación superior, articular para integrarnos y proponer soluciones de país. Mientras las IES públicas han recibido más apoyos del Estado, las privadas se rebuscan, como pueden, para sobrevivir en medio de la compleja situación. Las asociaciones hablan por sí mismas, pero debemos reconocer como sistema que hemos navegado en nuestras propias limitaciones: Defender intereses sectoriales, hablar por unas pocas y no por todas las IES, y buscar beneficios individuales más que colectivos.

Algunas instituciones han dado ejemplo de resiliencia, de creatividad, de liderazgo y de unión, y eso debe servirnos de inspiración para integrarnos todos: Estado y particulares, IES grandes y pequeñas, y de los más diversos matices. En medio de la dificultad, de los problemas de acceso, conectividad e interacción en la pandemia por parte de miles de nuestros estudiantes y de serias dificultades financieras de cientos de IES, es hora de hacer un frente común, de sentarnos en la misma mesa con la señora ministra, María Victoria Angulo y el viceministro de Educación Superior, Maximiliano Gómez, así como con los presidentes y directores ejecutivos de todas las asociaciones de IES, funcionarios como el presidente del Icetex, responsables de departamentos y agencias de educación superior de las distintas ciudades, y rectores de aquellas IES que aún no están representadas en las asociaciones existentes.

Debemos convertir esta dificultad histórica en una oportunidad única para demostrar que somos un sistema; que juntos podemos llegar a más colombianos; que las alianzas y la solidaridad no es algo excepcional sino propio de nuestras IES; que el Ministerio no es un agente de intervención sino de coordinación; que las IES privadas no son un obstáculo para la universidad pública sino, por el contrario, un complemento ideal para la diversidad educativa, la cobertura y la calidad; y que gracias a nuestros muy diversos matices, la inclusión, la calidad y la cobertura nacional, entre otros muchos beneficios de las IES y sus diferencias, pueden edificar, con la unión, la educación superior que Colombia merece.

 1 

Compartir en redes