Una nueva convocatoria de grupos de investigación ¿para qué?: Carlos Molina – marzo/21

Una nueva convocatoria de grupos de investigación ¿para qué?: Carlos Molina – marzo/21

Carlos Jesús Molina Ricaurte, profesor investigador en la Facultad de Derecho de la U. Cooperativa de Colombia, en Bogotá, analiza por qué la reciente convocatoria nacional para el reconocimiento y medición de grupos de investigación, desarrollo tecnológico o de innovación y para el reconocimiento de investigadores del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, no ha tenido el impacto acostumbrado.

La semana pasada se abrió, sin hacer mucho ruido, la nueva Convocatoria nacional para el reconocimiento y medición de grupos de investigación, desarrollo tecnológico o de innovación y para el reconocimiento de investigadores del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. El hecho pasó inadvertido para una buena mayoría de académicos. La pregunta por qué, parece inevitable. Un suceso con lo que contrasta lo anterior es la publicación de los resultados de ránquines internacionales dados a conocer la última semana. Una buena explicación a esto sería que las directivas de los centros de educación superior hasta los académicos e investigadores pusieran, en la actualidad, mayor interés en la visibilización y el posicionamiento en el escenario internacional que en la visibilización y el reconocimiento por parte de sus pares a nivel local. Sin embargo, no se trata de establecer jerarquías, ni de decir qué es mejor, porque en ambos casos hay que cumplir con requisitos, cada vez más exigentes. De hecho, no podríamos admitir, de entrada, que esta sea la mejor explicación sin contar antes con información adicional.

Podría pensarse que la “aparente” apatía de la academia por esta Convocatoria se debe al hecho de que buena parte de los procesos de investigación tuvieron que adaptarse – sino flexibizarse – ante la situación conocida y padecida por todos desde hace un año por la pandemia del SARS COVID-19. De hecho, se conocía ya de un movimiento de académicos e investigadores que pretendía incidir en esta Convocatoria, para que se abriera más tarde y, de hecho, tuviera en cuenta en la medición de los productos una ventana de observación amplia. Seguramente, eso explicaría por qué nos toma por sorpresa la apertura de ésta. Sin embargo, el Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación evidencia un trabajo concertado con una base amplia de académicos e investigadores que aportaron, de manera siginificativa, a los cambios del modelo de medición; por tanto, no podríamos hablar de un proceso excluyente ni unilateral por parte del Ministerio, cuando, en realidad, cuenta con una base de legitimación democrática.

Pero, entonces, aún no se encuentra una explicación convincente. Podría pensarse también en los cambios del Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior en Colombia. Bien es conocido por todos que, en adelante, los factores de calidad ya no se medirán de la misma forma, pues los criterios podrían variar de acuerdo a las condiciones reales de las instituciones de educación superior, como naturaleza, tipología, identidad y misión institucional. Sin embargo, el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación aún no está conectado con el Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior aunque el Decreto 1330 de 2019 diga lo contrario; por tanto, los resultados de la medición de la Convocatoria nacional para el reconocimiento y medición de grupos de investigación, desarrollo tecnológico o de innovación y para el reconocimiento de investigadores todavía podrían interpretarse o valorarse según criterios distintos, precisamente, porque éstos podrían variar de acuerdo a las condiciones particulares de cada institución.

¿La observación anterior puede llevar a concluir que las convocatoria son inútiles? Si ello fuera así ¿estaríamos presenciando, acaso, el fin de las convocatorias de reconocimiento y medición de grupos de investigación, desarrollo tecnológico o de innovación y reconocimiento de investigadores de MinCiencias?

De hecho, no es así. Pero, entonces, sí debería pensarse en incluir un enfoque diferencial en el modelo de medición de grupos de investigación, desarrollo tecnológico o de innovación y reconocimiento de investigadores, pues, lo que advertimos es que ya el Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior lo ha hecho. Esto, permitiría hacer una mejor lectura del estado de la ciencia no sólo a nivel nacional, sino acogiendo también todas las diferencias de los actores que hacen parte del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, para la mejor toma de deciciones y la formulación de políticas en el sector, permitiendo, al tiempo, acercar ambos sistemas.

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