Marzo 16/26 La UNESCO acaba de lanzar la que llama una hoja de ruta para el futuro, titulada “Transformar la educación superior: colaboración mundial en materia de visión y acción”. Propone siete principios rectores que ya han sido reiteradamente analizados en el sector y no aborda problemáticas estructurales del mismo.
Esto, como resultado de lo que considera una expansión sin precedentes del sector y nuevas oportunidades y presiones para las IES de todo el mundo: “A medida que los sistemas de educación superior experimentan un rápido crecimiento, las instituciones se ven cada vez más obligadas a abordar desafíos sociales complejos, al tiempo que deben hacer frente a crecientes presiones financieras, tecnológicas y sociales. Esto pone de relieve la necesidad de contar con una orientación clara que ayude a los sistemas de educación superior a adaptarse, innovar y mantenerse firmemente anclados en su misión pública”, advierte Stefania Giannini, Subdirectora General de Educación de la UNESCO (foto).
La publicación “Transforming higher education: Global collaboration on visioning and action” (en inglés), señala que la educación superior en todo el mundo se ha duplicado en las últimas dos décadas, pasando de unos 100 millones en 2000 a 269 millones en 2024. Hoy en día, más de 22 mil IES en todo el mundo.
Por esto, la UNESCO considera que la propia educación superior debe evolucionar si quiere desarrollar plenamente su potencial transformador. El informe se basa en los resultados y las consultas de seguimiento de la Conferencia Mundial de la UNESCO sobre Educación Superior de 2022.
Principios rectores para repensar el futuro de la educación superior
La hoja de ruta propone siete principios rectores que, señala la Unesco, están interrelacionados y se refuerzan unos a otros, pero que en la práctica no son novedosos y ya vienen siendo analizados en muy distintos escenarios académicos nacionales y mundiales:
1) Dedicar recursos a la equidad y el pluralismo.
2) Promover la libertad para aprender, enseñar, investigar y cooperar a escala internacional.
3) Fomentar la investigación, el pensamiento crítico y la creatividad.
4) Establecer un papel que se centre en el ser humano en lo relativo a las tecnologías digitales y la inteligencia artificial.
5) Adoptar una ética de colaboración y solidaridad.
6) Centrarse en la sostenibilidad, la gestión responsable y la regeneración.
7) Apoyar una comprensión más amplia de la calidad, la excelencia y la relevancia.
¿Y los otros desafíos?
Llama particularmente la atención que en momentos en que la educación superior colombiana y mundial afrontan delicados y preocupantes problemas estructurales, la UNESCO no los considere como retos del inmediato plazo por lo menos para sobrevivir y mantener el papel protagónico de la universidad.
Por ejemplo, en el caso colombiano el sector espera asegurar una hoja de ruta que le permita reconfigurar y caminar firme en temas como: Gobernabilidad, financiamiento, sistema mixto, caída en la demanda de estudiantes, articulación con otros sistemas y niveles educativos y enfrentar la oferta internacional, virtual y de microcertificaciones de terceros, entre otros.
Mientras que individual y sectorialmente las universidades no tengan claridad de los pasos a dar a este respecto, es difícil que puedan sentarse a pensar y proyectarse íntegramente bajo los ámbitos que ahora señala la UNESCO.
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