Oct 16/26 Se llama Parque IKIGAI, y es un novedoso escenario de bienestar dentro del campus de la Universidad, en Montería, concebido como una fusión de naturaleza, arte e inteligencia artificial para cultivar el propósito de vida.
La privada Universidad del Sinú inauguró el Parque IKIGAI, un proyecto que, en 3.500 metros cuadrados, presenta experiencias multisensoriales orientadas a conectar el propósito personal con la contribución al bien común, y constituido en un referente para que estudiantes, egresados y visitantes reflexionen sobre una pregunta que trasciende la elección de una profesión: ¿qué vida queremos construir y qué podemos aportar a los demás?
El proyecto está abierto para el disfrute de estudiantes, docentes, administrativos, y público externo, sumándose a la oferta de atractivos de Montería, pues puede ser visitado por habitantes y turistas.
“Formar profesionales también significa abrir espacios para que las personas piensen qué vida quieren construir y cómo pueden contribuir a la sociedad. Con IKIGAI queremos dar a esa reflexión un lugar en la vida cotidiana de la universidad”, señaló María Fátima Bechara, rectora general.
“El propósito se cultiva. IKIGAI quiere ser un lugar para iniciar o profundizar esa búsqueda: conectar quiénes hemos sido, quiénes somos y quiénes queremos llegar a ser con aquello que podemos aportar más allá de nosotros mismos”, afirmó Andrea Ortega Bechara, directora del proyecto.
¿Qué se encuentra en Ikigai?
Ikigai es un concepto japonés asociado a la razón de ser, y se suma a los espacios de la Universidad del Sinú orientados al florecimiento humano, entre ellos FLOW, su Centro de Felicidad.
Entre sus experiencias se encuentra “Mi futuro Yo”, una cápsula inmersiva situada en la intersección entre inteligencia artificial y florecimiento humano. Allí, las personas pueden mirar su propia historia, imaginar futuros posibles y conectar aquello que importa con las decisiones del presente.
También hay una zona de hamacas “Más allá”, que invita a detenerse entre la vegetación y reflexionar sobre cómo las capacidades, los valores y las aspiraciones personales pueden contribuir a la vida de otras personas.
Se constituye en un escenario de reflexión y descanso que, en medio del calor de esta región del país, articula arquitectónicamente sombra, brisa y sistemas de nebulización que contribuyen a una temperatura ambiental más agradable.
Asimismo, una concha acústica que actúa como escenario de “Propósito en acción”, un ciclo de encuentros grupales para compartir historias de vida sobre la manera en que sus decisiones y vocaciones se han traducido en aportes a la sociedad.
Finalmente, hay un gran Mosaico IKIGAI, de 280 metros cuadrados, realizada por el artista Andrés Molina con el aporte de 200 estudiantes de la Universidad, y que traduce en imágenes cuatro ámbitos de reflexión de una interpretación contemporánea del ikigai: lo que amamos hacer, el desarrollo de nuestra vocación y talentos, el aporte al mundo mediante una misión y el trabajo por el que recibimos una remuneración.

En la foto, las directivas de la Universidad del SINÚ.
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