Universidad colombiana, preocupada por impactos de 4a. Revolución Industrial

Oct 3/19 Si las IES quieren sobrevivir a la amenaza que trae la cuarta revolución industrial de desplazar la enseñanza y el aprendizaje no deben competir con tecnología sino con formación en lo humano.

Esta es la conclusión más reiterada por parte de un amplio grupo de expertos tanto del sector universitario, como el empresarial y del sector tecnología, reunidos en Montería por parte de la Universidad del Sinú, en el Foro Universidad 4.0 “El camino hacia la sostenibilidad” y el congreso “La ruta hacia las smart cities, de una gestión tradicional a la ciudad inteligente”.

Unisinú decidió asumir de frente un tema que cada día cobrará más vigencia, pese a la incertidumbre y perplejidad de directivos y académicos en torno a cómo reaccionar frente a lo que significa la “invasión” de la tecnología, la robotización, automatización e inteligencia artificial, que son las princnipales características de la cuarta revolución industrial.

Más allá de lo interesante que resulta conocer novedosos y desafiantes desarrollos tecnológicos que están impactando directamente la matrícula, titulación, interdisciplinarierad y fundamentos mismos de las profesiones, con prudencia y, hasta temor, los analistas coincidieron frente a estudiantes y profesores de esa y otras IES, que la Universidad -en general- se encuentra en un momento histórico en la que no puede seguir haciendo lo mismo o corre el riesgo de ser desplazada por muchos otros escenarios que se han creado con ayuda de la tecnología.

Hoy en día casi todos los valores agregados que daba la Universidad hace pocos años (acceso a contenidos, visión global, multilenguajes, amistades, interdisciplinariedad, experimentación….), ha sido desplazada por la tecnología, la telefonía celular, las redes sociales, la web, los videos… entonces, ¿qué le queda a la Universidad, si difícilmente puede ponerse al mismo nivel de la tecnología? Aprovechar esa tecnología pero, por sobre todo, no olvidar la razón de ser del conocimiento al servicio de la verdad, de los valores y principios como forma de asegurar la supervivencia humana fundada en la solidaridad y el compromiso social, y el fortalecimiento de las habilidades sociales que, difícilmente, podrá reemplazar la tecnología.

El rescate de la humanidad, más que la apuesta por la tecnología, debería ser el rol de la Universidad en la cuarta revolución industrial.

Lea el análisis que hizo Ascun sobre la Universidad y la Cuarta Revolución Industrial

¿Qué es y qué significa realmente la cuarta revolución industrial? es la primera pregunta que por ahora se encuentra tratando de responder el sector. Todos saben que se relaciona con tecnología, pero se desconoce (y nadie tiene la respuesta aún) hasta dónde llegará el desarrollo de la misma y cómo se afectará o beneficiará la humanidad al respecto.

La tecnología de la cuarta revolución industrial es de punta; es decir, lo último y más novedoso y que, en su mayoría, está desarrollada desde las grandes empresas mundiales de tecnología, y en la que la Universidad -por músculo financiera y reactiva respuesta- difícilmente podría estar a la vanguardia.

Generalmente, cuando las IES hablan de cuarta revolución industrial se refieren a algunos de estos aspectos:

– Indentifican prácticas de virtualidad, LMS, softwares académicos y afines, adaptados de empresas comerciales, para decir que están en la cuarta revolución industrial, lo que no es del todo correcto.

– Realización de algunos prototipos, patentes, programaciones y desarrollos, generalmente relacionados con alguno de sus programas de ingeniería, automatización, robótica, digitalización…. con lo que buscan responder a algunas inquietud intelectual de sus programas académicos (p.e., sistemas de riego, alimentación de animales, cadenas de logística, lectores especiales…). Esto es un desarrollo académico, pero tampoco significa que la universidad esté en la cuarta revolución industrial.

– Hablar de la disposición de la universidad o de su modelo educativo para responder a las necesidades de los nuevos profesionales, en la cuarta revolución industrial (incluso, algunas IES ya se promoción así), pero en la realidad eso tampoco significa que la Universidad ya esté abordando como debe ser el tema.

Lo cierto es que la adopción de la cuarta revolución industrial en la Universidad conlleva un cambio radical en su concepción, prácticas, modelos de “negocios” y expectativas frente a titulación, enfoques curriculares, duración de planes de estudio, interdisciplinariedad, relación con otros sectores sociales e, incluso, hasta la continuidad o no de algunos de sus programas y áreas de gestión.

Es decir, significa sobre todo, que la Universidad se atreva a hacer algo que ha hecho muy poco desde su creación y posicionamiento como tal hace casi mil años: Repensarse y cambiar.