Universidades y alcohol

Editorial del Diario del Huila sobre el delicado impacto del consumo de licor en el entorno universitario y la necesidad de tomar acciones sociales al respecto.

El pasado mes de agosto salió a la luz pública el comercio y consumo de drogas alucinógenas dentro del campus de la principal universidad pública de la región y ayer el asedio que vive otro prestigioso claustro universitario privado por cuenta de bares donde estudiantes y personas de otros lados llegan a consumir licor y estupefacientes, rumba y relaciones sexuales.

Pero la problemática no es exclusiva de estos dos centros de educación superior sino que afecta en diferentes proporciones a todos los claustros universitarios públicos y privados de la ciudad, atentando no sólo contra nuestros jóvenes estudiantes, sino además contra sus familias y el bienestar de nuestra comunidad académica.

Donde quiera que se establezca una universidad, rápidamente llegan el comercio ilegal de drogas o el lícito pero indebido de licor, tras los universitarios, una potencial y cautiva clientela, deteriorando la calidad de vida de los vecinos del sector, afectando la actividad académica y amenazando la salud física y mental de la comunidad universitaria.

No obstante, toda esta problemática social, que deriva en delincuencia, desórdenes y peleas, no es culpa de los estudiantes ni de las directivas universitarias, las cuales sabemos han informado a las autoridades competentes y solicitado su intervención para hacer cumplir la ley.

Las quejas permanentes de residentes, el rechazo ciudadano por la bulla, el desorden y el consumo no sólo de licor sino también de estupefacientes alrededor de las universidades, debe obligar al Alcalde a revisar el tema y tomar las medidas que conduzcan a proteger los intereses colectivos por encima de los particulares.

En el Plan de Ordenamiento Territorial de Neiva, POT, y en el Código de Convivencia existen normas que prohíben establecimientos abiertos al público con venta de licor en áreas cercanas a universidades, escuelas, colegios y centros religiosos, por ser incompatibles unos con otros.

En los mismos acuerdos se prohíben discotecas, tabernas y cantinas en zonas residenciales, para garantizar a los residentes tranquilidad y seguridad.

Esta prohibición no atenta para nada contra la libertad de empresa ni contra el empleo de nadie. Busca que estos negocios se instalen en corredores comerciales donde no violen los derechos de miles de ciudadanos.

Muchas discotecas funcionan aparentemente dentro de la legalidad por estar bajo otras normas que lo permitían años atrás, pero no por esta razón son menos dañinas a la comunidad.

Por eso, desde esta Casa Editorial, hacemos un llamado a las familias huilenses, para que estén muy atentas con los jóvenes y pedimos a las autoridades municipales, con el liderazgo del Alcalde como primera autoridad municipal y jefe de Policía local a apoyar a las directivas universitarias para hacer frente y controlar esta problemática que amenaza el bienestar de nuestros jóvenes universitarios. Las universidades en Neiva viven el permanente acecho del licor y las drogas que se venden dentro y en los alrededores de sus campus, la mayoría de casos en bares que se establecen abiertamente cerca a los claustros universitarios violando la normatividad, sin que las autoridades locales corrijan esta grave situación.

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