Marzo 10/20 Mientras universidades de Europa cancelan actividades por el virus, rectores colombianos dudan si hacerlo o no. De las crisis vienen oportunidades, y la virtualidad es una de ellas.
Cada día aparecen nuevas alertas sobre la expansión y acciones que se deben tomar frente al Coronavirus, y las instituciones educativas representan espacios de especial atención por la congregación de personas.
Aunque ayer los ministerios de Educación y Salud y Protección Social emitieron una circular conjunta en la que “invitan a toda la comunidad a continuar en normalidad académica” (Leer la circular), la suspensión de actividad académica en otros países y la posible aparición de nuevos casos (además de los 3 ya confirmados en Colombia), generan alerta sobre la responsabilidad de las IES en el manejo del tema.
No obstante, IESALC – UNESCO pide suspender las actividades presenciales.
En Italia, España y Alemania las IES han comenzado a paralizarse por la expansión del virus, y en Colombia el Colegio Los Caobos suspensió actividades (allí estudia la mujer infectada en Bogotá) para evitar la propagación entre los demás miembros de esa comunidad y universidades como Los Andes suspendió viajes y eventos académicos.
Claramente la mejor forma de evitar la proliferación de la enfermedad es disminuir o eliminar las reuniones de personas, y las clases presenciales son un lamentable mecanismo en donde la vulnerabilidad frente al virus es más alta.
Por ello, la opción de las clases virtuales, poco o nada acostumbradas para muchas IES, se constituye en una oportunidad para experimentar cómo les va con esta modalidad que cada día cobra más demanda. Cada estudiante, desde su propio espacio, enfermo o no, puede adelantar su estudio, ens us tiempos, sin tener que verse incomodado por restricciones o recomendaciones de abstención en desplazamientos y movimientos.
A veces las IES necesitan que les muevan el piso para modificar paradigmas, y muchas de las “tradicionales” presenciales han visto de reojo la formación virtual.
El Coronavirus es una oportunidad para demostrar que “no hay mal que por bien no venga”, que gracias al Coronavirus pueden impulsar la mentoría y el acompañamiento virtual de sus docentes, y hallar nuevas formas de enseñar.
Vale la pena intentarlo.
Recomendaciones de UNESCO IESALC para las instituciones de educación superior
Es urgente que los gobiernos y las instituciones de aquellos países donde se está empezando a manifestar la epidemia planifiquen medidas adecuadas que protejan la salud de la ciudadanía evitando conculcar el derecho a la educación. En todos los niveles educativos, las autoridades deben velar por la puesta en práctica de medidas que favorezcan que los estudiantes sigan aprendiendo a pesar de la clausura temporal de las instituciones educativas. En este sentido, UNESCO-IESALC, basándose en la experiencia de algunos de los Estados miembro que se encuentran enfrentando ya la epidemia, recomienda a las instituciones de educación superior tomar las siguientes medidas:
1. Difundir entre la comunidad universitaria única y exclusivamente las informaciones y recomendaciones que faciliten las autoridades sanitarias nacionales y la Organización Mundial de la Salud, evitando el alarmismo o la propagación de rumores o noticias falsas.
2. Utilizar regularmente el propio sitio web y las redes sociales para que la comunidad universitaria esté puntual y verazmente informada sobre el COVID19, incluyendo recomendaciones sobre las conductas a seguir preventivamente o en caso de contagio, así como los últimos avances en investigación, y contrarrestando de forma activa actitudes y comportamientos racistas o discriminatorios que pudieran emerger como resultado de tergiversaciones.
3. En aquellas instituciones que cuenten con facultades de medicina o escuelas de salud pública, facilitar el desarrollo de cursos de libre acceso sobre el COVID-19 y que contribuyan, de este modo, a una mayor calidad de la educación sanitaria de la población en general y a conformar una actitud positiva hacia la investigación científica. Cuando estas iniciativas son consorciadas, entre varias instituciones, su impacto es mayor.
4. Atender a las instrucciones y recomendaciones de las autoridades nacionales y participar activamente en los mecanismos de coordinación interuniversitaria para desplegar de forma coordinada y coherente a escala nacional posibles medidas que se acuerde tomar como:
- Cancelar o posponer los programas de intercambios internacionales o de salidas al extranjero, por lo menos aquellos que incluyan entradas o salidas de países afectados por el COVID-19, tanto de estudiantes como de profesorado e investigadores.
- Cancelar o posponer las reuniones académicas y congresos internacionales. Y hacer lo mismo con las de carácter nacional si el COVID-19 se ha manifestado ya en el propio país.
- Suspender las actividades académicas presenciales.
5. Preparar un plan de contingencia a escala institucional anticipando la eventualidad de que la institución deba cerrar sus puertas que prevea:
- La operatoria de los mecanismos de gobierno e información pública a distancia y la posible creación de un comité de crisis.
- Tomar medidas para que las unidades técnicas puedan seguir operando los sistemas de información y comunicación en remoto.
- La utilización de la propia plataforma de aprendizaje en línea, o el campus virtual, para seguir facilitando el aprendizaje de los estudiantes a distancia. O, en el caso de que no se disponga de ninguna propia, instalar alguna de las múltiples aplicaciones y plataformas educativas abiertas, teniendo presente que parte de los estudiantes tal vez solo puedan utilizar dispositivos móviles.
- Esto exigirá contar, a su vez, con mecanismos de formación y apoyo en línea al profesorado y a los estudiantes que deberán ser debidamente reforzados.
Más información “Preparando los campus para el coronavirus”.
![]()
